
Estamos escribiendo nuestro primer paper para la revista de ingeniería de la universidad con Mario, Maritza y Pablo, y nos dividimos el trabajo quedando yo con Pablo a cargo del marco teórico, conclusiones, revisión de la literatura, etc. y Mario con Maritza en el modelo matemático, pensé que me las iba a llevar fácil, pero a medida que voy leyendo el asunto más se me complica. Para colmo es un asunto totalmente opuesto a mi manera de pensar: un modelo para determinar tarifas sociales cosa que yo -como buen libertario- pienso que es una estupidez, pero me ha servido mucho todo lo que he leído sobre economía del bienestar y creo que lo voy a usar también para otro paper que estoy escribiendo a velocidad geológica sobre la economía del agua ¿los terminaré algún día? veremos.
Un problema de la elección social
Imaginemos una sociedad formada por dos grupos étnicos: Los Ying y los Yang. Esta sociedad está tremendamente polarizada y se ha llegado a una situación en la que se plantea la elección entre estas dos alternativas:
1.Exterminar a los Yang.
2.No exterminarlos.
Los Ying son la mayoría y prefieren la alternativa 1, al contrario que los Yang. Muchísimas reglas de elección social que satisfacen propiedades razonables, como Borda o votación por parejas, situarían la opción 1 en primer lugar del ranking social. ¿Es esta elección moralmente aceptable?
Para la inmensa mayoría de nosotros, la respuesta es obviamente negativa. Al menos hay dos razones para ello:
1.Podemos pensar que la primera alternativa no es digna de ser tenida en cuenta (en algún sentido, es de una naturaleza ‘malvada’).
2.Pero incluso aunque aceptemos incluir tal alternativa en el cálculo ético, podemos también rechazar el genocidio de los Yang con un argumento sobre la intensidad de las preferencias: El enorme sufrimiento de los Yang no compensa el placer de los Ying.
Estos dos ejemplos ilustran una tensión:
1.La elección social basa sus juicios éticos únicamente en información ordinal acerca de las preferencias.
2.Ésta es una limitación importante desde un punto de vista normativo. Cuando elaboramos juicios éticos solemos usar información acerca de la intensidad de los gustos y deseos de la gente.�En vista de esto, el enfoque de la economía del bienestar
En vista de esto, el enfoque de la economía del bienestar ofrece un análisis normativo que sí tiene en cuenta tal información.
(Elección Social y Economía del Bienestar. Prof. Raúl López, UAM)
Traducido a palabras simples, existen criterios cualitativos, morales, preferencias, creencias, etc. que hacen que al momento de elegir entre dos opciones, no siempre escogemos la más eficiente, dicho en otras palabras, nuestra escala de valores o preferencias puede alterar el orden de la eficiencia económica.
A nivel latino americano Perú tiene un índice de Gini bastante más igualitario que Chile, sin embargo la inmigración de peruanos a Chile es enorme, no existen datos del índice de Gini de Cuba, pero probablemente debiera dar resultados muy igualitarios, igual que Venezuela, lo que no evita que multitudes se quieren arrancar de Cuba y Venezuela vive en un quiebre social enorme ¿eso es bienestar?.
Para que hablamos del mundo, donde Uruguay y Portugal están al lado de Estados Unidos, entre muchos otros ejemplos que desafían cualquier idea “normal” de lo que es el bienestar y las preferencias de las personas. La explicación de estos resultados ilógicos es muy simple: la igualdad del ingreso no puede ser tomado como una medida de “algo bueno”, ese es el error por la sencilla razón que cuando los países están en graves problemas económicos todos tienden a ser igualmente pobres, lo que da una distribución del ingreso muy igualitaria. Eso es nivelar hacia abajo y los que consideran que la desigualdad de la distribución del ingreso es “mala” tienen solo un argumento lógico: la envidia.
Mucho mejor medida es el ingreso per cápita ajustado a paridad de poder de compra, un alto ingreso per cápita es siempre bueno, porque la riqueza que se genera crea más riqueza, toda gran fortuna da mucho trabajo, bien sea directamente -haciendo negocios- o indirectamente -con la plata en el banco que hace negocios por ellos- pero eso es algo que los envidiosos jamás podrán soportar, simplemente les duele demasiado saber que algunos tiene más plata, no pueden soportarlo.