El viernes en la noche, viendo casualmente un canal de cable de la televisión argentina me encontré con una gran sorpresa: el programa “Debates” conducido por Mariano Grondona que es el intelectual más solido desde hace muchos años en la política de ese país.
Me desilusionó un poco verlo, como ocurre siempre cuando uno conoce y admira a alguien que ha leído durante muchos años. No se que idea me había hecho sobre el gurú y quedé un poco defraudado al comprobar que tosía como cualquiera de nosotros o usaba muletillas al hablar. Algo parecido a cuando escuché por primera vez a Vargas Llosa con su voz aflautada y para que hablar de Neruda. Cuando uno lee tiende a hacerse una imagen que casi nunca coincide con la realidad.
Pero que diablos, ahí estaba el mismísimo Mariano Grondona, mi referente de tantos años , haciendo entrevistas y hablando como cualquier hijo de vecino. Si tienen oportunidad y les interesa la política Argentina se los recomiendo sin reservas. O mejor que lo lean, el tipo es un monstruo con el teclado, además de maestro de la redacción clara y directa.
Estaba pensando la falta que hace en Chile una opinión como la de Grondona, acá los que tienen tribuna de opinión son de la mitad para abajo, ni se molestan en disimular sus agendas personales y no tienen ningún interés sincero, más allá de ganarse unos buenos pesos y servir de manera bien descarada a sus empleadores. Supuestamente los comentaristas de “Tolerancia Cero” son los de mayor prestigio en Chile: Guillier, Paulsen, Melnick, Villegas, Navia. Yo creo que efectivamente son los mejores que hay, tuertos en un país de ciegos, entre todos esos no hacen un Lanatta, que es de segunda línea en Argentina, Al final lo único que tienen es un poco de simpatía y algo de verso, nada más.
Luis Hernandez Parker no dejó sucesor, han pasado muchos años y todavía no sale alguno que le haga el peso en visión y credibilidad. Por eso la opinión pública es estúpida y superficial, son reflejo de sus referentes, aunque pensándolo bien en Argentina tienen a Grondona y la opinión popular es aún más estúpida que en Chile, parece que no es la tierra la mala, es la semilla.
Me acordé viendo a Grondona de una conversación que habíamos tenido muy poco antes con unos amigos sobre el eterno tema: los problemas de desarrollo de Arica y el estado de ánimo en la ciudad. Se repetían las mismas cosas que vengo escuchando por más de treinta años, en Arica ya nadie piensa sino que todos se aferran a clichés que se han convertido en verdades a fuerza de repetirlos. Es lo que yo llamaría las verdades populares, de esas que uno no puede contradecir a riesgo de que lo despellejen vivo en plena Plaza Colón.
Estas verdades populares son las que han llevado a cometer toda clase de estupideces a los políticos, con el más entusiasta apoyo de la opinión pública. El Parque Industrial Chacalluta fue una de esas estupideces mayúsculas, seguido por el Puerta de América, que ilusionó a toda la tonta opinión pública -perdón por la redundancia- con que volverían las armadurías de televisores y autos a la ciudad, como en los setentas. Ahora a nuestra iluminada opinión pública se le metió otra brillante idea, se han deslumbrado con que desafectando los parques nacionales para la exploración minera, el altiplano se convertirá en otro Chuquicamata y en Arica correrá la plata dulce igual que en Antofagasta,
Es una idea estúpida, superficial, imposible y contra todas las tendencias del mundo. Jamás el altiplano se podrá desarrollar la gran minería, lo que si podría pasar es que aparezcan unas pocas empresas rascas, inescrupulosas y contaminadoras como fué Promel en su tiempo -subsidiadas por Corfo obviamente- y a cambio de un pequeño número de trabajos mal pagados se dañará sin remedio la imagen de la región como un lugar limpio de contaminación.
Bah, lástima que ya mandé mi desabrido artículo para la Estrella de la próxima semana, tendré que esperar dos semanas más para revolver un poco el gallinero. Buena falta que hace. Hasta mañana.