Hoy 7 de junio a muy pocos metros de mi casa hace 128 años se peleó una de las más sangrientas batallas de la Guerra del Pacífico, que en Chile se conoce como “asalto y toma del Morro de Arica” mientras que en Perú se llama “la batalla de Arica”. Para esa época Chile ya tenía el dominio del mar habiendo capturado el poderoso Huascar y se había posesionado también de Tarapacá.
Después de un debate entre tomar Tacna y Arica, donde había una poderosa fuerza militar de la confedración Perú Boliviana o intentar directamente la ocupación de Lima, se decidió por lo primero, para eliminar el potente ejército del sur. Así el 25 de febrero de 1880 desembarcaron 9.500 tropas chilenas en el puerto de Ilo sin encontrar resistencia.
El problema es que entre Ilo y Tacna, el objetivo de las tropas, hay un desierto por donde se consideraba prácticamente imposible mover un ejército con todos sus equipos, así es que la situación quedó en suspenso: ni las tropas de Tacna atacaron a los chilenos ni estos encontraban la manera de trasladarse para llegar a Tacna sin perder los hombres y equipos.
Dicen que esta marcha entre Ilo y Tacna fue la última y más agotadora misión de Rafael Sotomayor, tatarabuelo de mi prima Laurita Croqueville Sotomayor y en mi opinión el artífice de la victoria chilena. Tanto así que después de lograrlo luego de enormes sacrificios , Sotomayor cayó muerto en La Yarada . Se creía que cruzar el desierto sería imposible y los peruanos creían que la hipótesis más posible sería un desembarco desde el sur a la altura de Camarones.
Pero no fue así, el ejèrcito chileno finalmente cruzó el desierto y el 25 de mayo las avanzadas chilenas ya llegaban al Campo de la Alianza, donde se había concentrado toda la fuerza militar del ejército del sur del Perú más las tropas bolivianas, en total de 7.350 peruanos y 5.150 bolivianos. la Confederación del sur se jugó todo a una sola carta, concentrando sus fuerzas en Campo de la Alianza y dejando Arica compleamente desprotegida. Para el asalto del Morro Bolognesi contaba con unos 2.300 soldados, contra más de 5.000 chilenos.
La batalla de Campo de la Alianza en Tacna se peleó con fiereza y la Confedración fue derrotada por las tropas chilenas, desde ese momento la suerte de Arica quedó sellada. Pero había un ingeniero peruano Teodoro Elmore que en vista de la gran inferioridad numérica propuso un plan de rodear todas las posiciones de explosivos, que serían detonados desde una caseta ubicada en el hospital. Estos explosivos se calculaba que eliminarían la inferioridad de fusileros y darían una ventaja de 8 a 1 a los peruanos. Pero la suerte no estaba con ellos: apenas perdida Tacna Elmore fue capturado por una avanzada chilena cerca de Chacalluta y todo el plan quedó descubierto. No había otra salida que rendirse o morir peleando.
En el mando chileno las opiniones estaban divididas, porque muchos pensaban que tomar Arica en combate frontal tendría un costo enorme en vidas, así es que proponían sitiar la ciudad. Pero el sitio tenía un problema, las tropas chilenas necesitaban con urgencia el puerto de Arica para abastecerse por mar porque los pequeños valles no bastaban para alimentar a los casi 18.000 hombres que ya habían desembarcado en toda la zona, además estaba el peligro que las tropas que se desbandaron en Campo de Alianza se reorganizaran y atacaran por la retaguardia, aunque al final la mayoría se devolvieron para Bolivia dejando Arica liberada a su suerte.
La solución ideal era que Bolognesi se rindiera y se hicieron muchas tentativas y ofertas en ese sentido, todas fueron rechazadas, la más famosa fué cuando le contestó al mayor Salvo “Señor oficial, comunique usted al general Baquedano que tengo deberes sagrados y los cumpliré quemando el último cartucho”. Bolognesi comprendió que el sacrificio podría tener un valor decisivo en Perú tal como ocurrió con el de Arturo Prat en Chile. Ya no había nada más que hacer y el 7 de junio a las 4:30 AM empezó la marcha bordeando los cerros . El primer ataque fue al Fuerte Cuidadela, a pocos metros del patio de mi casa y duró aproximadamente una hora, murieron muchos por explosivos lo que enfureció a las tropas chilenas, muriendo prácticamente todos los defensores.
A las 5 AM el segundo batallón, con el comandante San Martín, jefe del asalto a la cabeza lideró el ataque al fuerte del este, en el camino al Morro, que cayó en solo 10 minutos de ataque frontal con fuertes bajas chilenas por los explosivos. En ese momento alguien gritó “¡Al Morro muchachos!” y el ataque militar se convirtió en una desordenada avalancha de soldados enfurecidos, dispuestos a no dejar prisioneros. El colmo de la furia se produjo en el Morro Gordo, donde cayó muerto el comandante San Martín y una enorme explosión hizo creer a los soldados chilenos que habían matado a todos los soldados del regimiento Lautaro. De allí en adelante el ataque se convirtió en carnicería sin orden ni control de los oficiales. A las 5:55 la plaza estaba tomada y se empezaba a subir la bandera chilena en la cima del Morro.
Muchas historias curiosas de este asalto, como la participación de extranjeros en ambos ejércitos. Un negro llamado John Lewis antes del asalto saltó al mar desde un barco chileno, nadando por las peligrosas aguas de Las Machas para llevar un mensaje al General Baquedano de parte del comandante del bloqueo chileno. El argentino Roque Saenz Peña cayó herido peleando para las tropas peruanas, años después llegaría a ser presidente de Argentina. En la Isla del Alacrán había un batallón peruano de torpedos al mando de Leoncio Prado con ingleses y un escandinavo.
Otra curiosidad es que Chile y Perú habían firmado la convención de Ginebra y hasta ese momento habían respetado las formalidades de la guerra: intercambio de heridos y todo eso, a partir del 7 de junio la guerra se brutaliza notablemente tanto por parte de las tropas chilenas como por los montoneros y tropas peruanas en la campaña de la sierra, luego de la ocupación de Lima.
De no haberse capturado al ingeniero Elmore, con las minas operativas, seguramente hubiese sido otra historia y hasta es posible que Bolognesi hubiese logrado mantener la plaza. El capitán de navío peruano Guillermo Moore nunca se perdonó el haber perdido su barco Independencia en el Combate Naval de Iquique y pidió un puesto que era la muerte segura, como comandante de las baterías del Morro, también murió defendiendo su posición.
Antes del desembarco chileno en Ilo Arica estuvo bloqueada por mar y se produjeron dos hechos curiosos. El comandante chileno del Huascar, Manuel Thompson dirigió un ataque inesperado, inútil e inexplicable contra el peruano Manco Capac que le costó la vida y serias averías al Huascar. Se cree que Thompson estaba desesperado por la inactividad y por no haber participado en ninguna de las hazañas de la guerra hasta ese momento. Otra acción notable fue del buque peruano Union, al mando del capitán Manuel Villavicencio, en un acto muy audaz rompió el bloqueo entrando al puerto de Arica frente a las narices de la flota chilena, entregando víveres muy necesarios a la plaza. No le fué tan bien cuando intentó salir pues fueron apresados a la altura de Chacalluta.
Es increíble que estas cosas pasaron hace solo un par de generaciones atrás, cuando chico me tocó ver desfilar a los veteranos del 79 en la Parada Militar ahora mismo veo los lugares donde fueron las batallas y no han cambiado casi nada, si alguno de los que peleó volviera reconocería el lugar enseguida: el desierto es persistente.
Existe una historia -yo no la creo mucho- sobre el hundimiento de un submarino peruano a la altura de Valparaíso. Así me la contó el hijo de un general peruano que anduvo por Arica y del que nos hicimos muy amigos. Eran los años 70 y todos los cursos de submarinistas, según mi amigo, terminaban co el ejercicio final de ir escondidos hasta la cuadra de Valparaíso, emerger y tomarse secretamente una fotografía. Justo en uno de esos ejercicios estaban probando unos nuevos equipos de sonar y se encontraron con el submarino que no quiso entregarse, finalmente lo hundieron con cargas de profundidad y nadie dijo nada. ¿Será verdad? a mi me parece un mito urbano, un submarino menos se habría notado yo creo, pero quien sabe, todo puede ser.
En fin, algunas viejas y nuevas anécdotas, buena parte de las historias las saqué del libro de Hernán Lagos La Batalla de Arica que tengo publicado en mi web infoarica.cl. En fin, hasta mañana.
Leí pocos días atrás la pregunta de un gringo perplejo, que no podía entender el significado de la expresión ¡viva Chile mierda!, es decir entendía perfectamente la parte “viva Chile” pero no se explicaba que tiene que ver “mierda” en el asunto.
¡Que manera de hacer frío! con una temperatura de unos 15 grados celcius y todo el día nublado me parece estar viviendo en Siberia. Todos están en la cama, con doble enredón y tapados hasta las orejas, mientras que mi querida suegra y una tía viejísima que vive con nosotros reniegan que
No quiero entrar en peleas interminables, pero antenoche conversaba con mi amigo Ivan que me decía que Chile no debía tener fuerzas armadas, tal como no tiene Costa Rica. Se que hay mucha gente que piensa que todas las guerras son malas y hacen de esto un juego de pacíficos buenos atacados por villanos malos. Respeto su opinión pero no la comparto.
Anoche me preparaba para escribir mi habitual entrada cuando recibí un llamado telefónico: era