Tomas Bradanovic

19 diciembre, 2007

Jo-Jo-Jo 2007

Archivado en: historias, navidad — tombrad @ 10:19 pm

Bueno, bueno mis queridos amiguitos. Como ya estamos cerca de esa fecha que detesto con toda mi alma, creo que es hora que ponga, como todos los años, mi jo-jo-jo saludo navideño correspondiente a este maldito 2007.

No recuerdo una sola navidad que hayamos pasado con plata cuando chicos, como mi mamá era optimista incorregible nos regalaba dibujos con los regalos ¿quieres un bluejean “Lee”? ahi lo tienes, y me pasaba un dibujo con un bluejean Lee auténticos y una camisa “Arrow”, cosas con las que soñé despierto durante varios años. Eso me enfurecía y todos se morían de la risa, especialmente mi mamá que tenía un humor negro envidiable.

Al final todo terminaba en chacota, en los intercambios de regalos imaginarios yo regalaba un papel que decía “caca” y les decía “den gracias que no coloqué el regalo real, que no me costaría nada”. Años después, cuando pasábamos las fiestas con mis primos Camilo y Mario la cosa era todavía más divertida, siempre de vacas flacas, cada año pasaba algo ridículo o extraordinario, esos fueron mis hermanos mayores durante esos años tan felices y que no volverán.

Un año en que la hambruna nos golpeó especialmente fuerte, mi tío Pipo se consiguió con un amigo español, que tenía la panadería “Ambos Mundos” que nos dieran un crédito para vender varias docenas de pan de pascua. Apenas recibimos pusimos un letrero en la casa y apareció el presidente del Centro de Padres y Apoderados de la Escuela de Los Nogales, cerca de nuestra población y nos compró todo lo que teníamos. Estábamos contentísimos porque vivíamos al día y pasar una pascua con plata era un milagro nunca visto antes.

Pero el tipo no era presidente de nada, era un estafador profesional que se llevó todos los panes y no supímos más de él, mientras mi tío Pipo reclamaba “Rebeca, me dejaste como la mona” nosotros quedamos primero estupefactos y luego furiosos. Hicimos un mono de trapo y le clavamos alfileres por si acaso, le hacíamos delicados cortes con una gillete para que le doliera más y por varios días lo estuvimos pateando, finalmente lo enterramos donde hacía caca nuestro gato Marat-Sade.

Iba a ser la primera navidad triste porque siempre se nos ocurría alguna broma o algo raro para ese día, en la noche llegó mi primo Camilo con aguardiente, leche y café para hacer un cola de mono pero no teníamos donde hacerlo, así es que usamos un lavatorio. Después nos dio asco y nadie se lo quería tomar, empezamos a lavarnos las manos por broma y le dimos de probar al gato. Cerca de las 12 llegan unos amigos del Cuerpo de Paz, con una torta de chocolate de regalo ¿y que les íbamos a ofrecer nosotros? ¡cola de mono por supuesto! la encontrarn exquisita, al final terminamos tomando todos. Esa fue una pascua que recordamos durante muchos años.

Mi última navidad divertida fue exactamente en 1967, de ahí para adelante fueron todas un asco hasta el día de hoy. Prefiero el año nuevo, mil veces.

Jo-Jo-Jo 2007

Archivado en: historias, navidad — tombrad @ 10:19 pm

Bueno, bueno mis queridos amiguitos. Como ya estamos cerca de esa fecha que detesto con toda mi alma, creo que es hora que ponga, como todos los años, mi jo-jo-jo saludo navideño correspondiente a este maldito 2007.

No recuerdo una sola navidad que hayamos pasado con plata cuando chicos, como mi mamá era optimista incorregible nos regalaba dibujos con los regalos ¿quieres un bluejean “Lee”? ahi lo tienes, y me pasaba un dibujo con un bluejean Lee auténticos y una camisa “Arrow”, cosas con las que soñé despierto durante varios años. Eso me enfurecía y todos se morían de la risa, especialmente mi mamá que tenía un humor negro envidiable.

Al final todo terminaba en chacota, en los intercambios de regalos imaginarios yo regalaba un papel que decía “caca” y les decía “den gracias que no coloqué el regalo real, que no me costaría nada”. Años después, cuando pasábamos las fiestas con mis primos Camilo y Mario la cosa era todavía más divertida, siempre de vacas flacas, cada año pasaba algo ridículo o extraordinario, esos fueron mis hermanos mayores durante esos años tan felices y que no volverán.

Un año en que la hambruna nos golpeó especialmente fuerte, mi tío Pipo se consiguió con un amigo español, que tenía la panadería “Ambos Mundos” que nos dieran un crédito para vender varias docenas de pan de pascua. Apenas recibimos pusimos un letrero en la casa y apareció el presidente del Centro de Padres y Apoderados de la Escuela de Los Nogales, cerca de nuestra población y nos compró todo lo que teníamos. Estábamos contentísimos porque vivíamos al día y pasar una pascua con plata era un milagro nunca visto antes.

Pero el tipo no era presidente de nada, era un estafador profesional que se llevó todos los panes y no supímos más de él, mientras mi tío Pipo reclamaba “Rebeca, me dejaste como la mona” nosotros quedamos primero estupefactos y luego furiosos. Hicimos un mono de trapo y le clavamos alfileres por si acaso, le hacíamos delicados cortes con una gillete para que le doliera más y por varios días lo estuvimos pateando, finalmente lo enterramos donde hacía caca nuestro gato Marat-Sade.

Iba a ser la primera navidad triste porque siempre se nos ocurría alguna broma o algo raro para ese día, en la noche llegó mi primo Camilo con aguardiente, leche y café para hacer un cola de mono pero no teníamos donde hacerlo, así es que usamos un lavatorio. Después nos dio asco y nadie se lo quería tomar, empezamos a lavarnos las manos por broma y le dimos de probar al gato. Cerca de las 12 llegan unos amigos del Cuerpo de Paz, con una torta de chocolate de regalo ¿y que les íbamos a ofrecer nosotros? ¡cola de mono por supuesto! la encontrarn exquisita, al final terminamos tomando todos. Esa fue una pascua que recordamos durante muchos años.

Mi última navidad divertida fue exactamente en 1967, de ahí para adelante fueron todas un asco hasta el día de hoy. Prefiero el año nuevo, mil veces.

Tema WordPress Classic. Blog de WordPress.com.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.