Tomas Bradanovic

24 junio, 2010

Que mala pata

Archivado en: hospital — tombrad @ 7:09 am


Hace una semana atrás mi querida suegra se cayó en una de las escalas de la casa, torciéndose un pie. Como no es muy aparatosa no le dimos importancia al asunto excepto por lo que se demoraba en traerme el desayuno, el almuerzo, hacer la cama, el aseo y todo lo demás. Y así andaba toda patuleca quejándose que no le bajaba la hinchazón y le dolía, con mi infalible ojo clínico le receté uña de gato para la inflamación y friegas con mentholatum. Cuando el pie se le empezó a poner azul y negro hoy en la mañana decidimos que era buen momento para llevarla al consultorio.

En Chile la salud pública -la que usamos los del populacho- tiene un sistema de consultorios vecinales administrados por la municipalidad y hospitales para los asuntos más serios, como una torcedura es poca cosa la llevamos al consultorio “Amador Neghme” que queda cerquita de la casa, hasta allí llegué con la señora toda coja. La atendieron en más o menos una hora, el doctor le tocó el pie -que le dolía como diablo- y la mandó al hospital a sacar una radiografía. Nos fuimos para el hospital y le dijeron que le podían dar hora para unos tres meses más (corrección, me acaban de corregir porque eso es exagerado, le dieron hora para inicios del próximo mes), yo pensé que mejor mandábamos todo al diablo y con el tiempo se le tenía que pasar solo, pero mi suegra dele con que le dolía así es que fuimos a Consalud (donde tiene previsión la Pilar) y sacamos la famosa radiografía.
Me dolió de puro mirarla, tres huesos del metatarso quebrados: el segundo, tercero y cuarto. Mi casa está llena de trampas para romperse una pierna gracias a mi visionario diseño y la mano de obra deficiente de los malditos maestros de bajo presupuesto, acaba de cobrar su segunda víctima y por segunda vez, tiempo atrás en otra caída se quebró una mano. Creo que con el tiempo todos nos terminaremos quebrando un hueso en esa casa.
Volvimos entonces al consultorio justo antes de que el doctor se fuera, este muy amable, miró la radiografía, silbó por lo bajo y le preguntó que como es que había podido caminar una semana en esas condiciones (llegó caminando al consultorio). Entonces la mandó al hospital con una orden para que la enyesaran de inmediato. Llega al hospital y le dicen que tiene que ir a la posta de urgencia, para que el doctor de allá la vea de nuevo y certifique que hay que ponerle yeso.
La posta de urgencia (servicio de emergencia de los hospitales) es algo sobre lo que vale la pena escribir. Hace años le pedí a un buen amigo mío, el doctor Hernán Tapia, que me mostrara un muertito porque nunca había visto uno, entonces me invitó a la posta donde trabajaba pero lamentablemente ese día no se murió nadie y me quedé con la curiosidad, hasta muchos años después. Entonces me hice la idea de como era la posta -no había ido jamás- y no podía entender como un médico, que puede forrarse en plata como cirujano plástico, además de manosear a su gusto a las pacientes, creo que a el le comenté que no podía entender como alguien puede elegir ser médico de urgencias, me decía que es interesante y un desafío trabajar a presión, aunque las condiciones son durísimas y que le resultaba muy valioso para su especialidad de cirujano. Eso se llama vocación, yo no trabajaría ni muerto en ninguna rama de la medicina, aunque me acabo de acordar de la ginecología y entré en duda.
Pero me estoy desviando del tema, como siempre. Llegamos a la posta cerca de las 12 AM, conté entre 50 y 60 personas, de las cuales dos o tres parecían casos de urgencia, el resto era simplemente gente de muy mal humor porque no los atendían; una niña había amanecido con dolor de cabeza y tenía ganas de vomitar, otra mamá llevó a su niño que le habían curado una herida en la cabeza con un parche pero todavía le salía algo de sangre y eso la tenía muy nerviosa, otro señor con todas las señales de un ataque cardiaco.
El resto eran gente que se había torcido un dedo o simplemente estaban esperando que el doctor les certificara algo. todos con el ceño fruncido y echando humo de malhumor, tratando de que los pasaran antes, en fin, nos demoramos un poco más de tres horas en el trámite, nada mal considerando que es un servicio de urgencias, claro que mi querida suegra tuvo que estar casi las tres horas parada con su pié quebrado o sentada en una escala porque las sillas no alcanzaban para todos, pero en fin, para sufrir nacimos.
Creo que los empleados de la posta hacían lo que podían, los admiro profundamente y yo jamás trabajaría en algo así, la acumulación de mala onda, nervios, pacientes sin paciencia, gente sufriendo, hace un ambiente muy difícil de soportar, pese a todo los empleados trataban de llevarlo con buena cara y ser serviciales. Lo malo del sistema -creo yo- es que la posta de urgencia ha perdido su finalidad principal que es atender las emergencias donde hay peligro de muerte o lesiones permanentes. Por un lado es culpa de la gente que cuando le duele la cabeza o su niño amanece con tos se van de inmediato a la posta, cuando deberían ir a los consultorios.
Pero hay otro problema peor y es que se ha recargado el servicio con obligaciones que no tienen nada que ver con las emergencias: cada vez que detienen a alguien hay que llevarlo a la posta a “constatar lesiones” trámite esupido que por último podría hacerse en cualquier otra parte pues no tiene mayor urgencia. Cuando hay un choque o accidente llevan a los involucrados a hacerle la alcoholemia, otro trámite que no tiene por que ser hecho en un servicio para emergencias y lo peor son las certificaciones, como el caso de mi suegra, donde un doctor tiene que repetir el examen que ya hizo el médico del consultorio, para autorizar alguna intervención, eso es burrocracia pura y duplicación inútil de funciones.
En fin, todo empezó como a las 10 AM y terminamos a las 15:30, el 90% del tiempo esperando, pero así es la vida del pobre, con plata la habrían atendido al momento pero al final no es gran cosa esperar, es una forma de perder el tiempo así es que no puede ser malo. De pasada un amigo de Internet que no conocía se acercó a saludarme, la verdad es que conozco relativamente a pocos ariqueños por Internet por lo que me alegró juntarme con Gonzalo Arratia, que escribe de cine y tecnología en El Morrocotudo, aprovechamos de pasar las horas de espera conversando de todo y de nada mientras esperábamos ser atendidos.
A la mala suerte popularmente se le llama “mala pata”, cuando uno se equivoca dicen que “metió la pata” y los actores antes del estreno se desean “québrate una pata”, a veces uno “se levanta con el pie izquierdo” los pies están asociados con la suerte en la cultura popular. Justo el Tomás Jr había posteado la canción “Adiós muchachos” en Facebook y lo le dije ¡cuidado! porque esa canción es Jetta, no me hizo caso, escribió que mientras no me pase nada malo, sigo bien, después puso Como dijo un amigo “he pisado caca de perro toda mi vida y no he tenido buena suerte”, ah la juventud insolente, la mala suerte lo perdonó a el pero le cayó a su abuela ¿viste? ¿viste?.
Y ahora ¿quien va a hacerme el desayuno? ah señora, mejórese luego que con sus 74 años no está en edad para andar haciéndose la enferma. Igual creo que con uña de gato los huesos se hubieran soldado solos, por mientras obligado a ayunar nomás porque yo solo, no me preparo ni un pan con manteuilla. Hasta mañana.

7 mayo, 2008

Un monumento a la estupidez

Archivado en: alcalde arica, chacalluta, hospital, sankan — tombrad @ 12:59 pm

Y volvieron a elegir a Waldo Sankán como alcalde suplente después del desastre que fué su primer paso por el cargo. En fin, a veces los políticos aprenden de sus errores, ojalá que con Sankán este sea el caso y lo haga bien esta vez en los pocos meses que tendrá el cargo. La verdad es que en Arica se siguen haciendo las cosas por intereses o antipatías personales y la elección de Sankan -con votos de la derecha- fué visto como un mal menor para frenar a Paredes. Que miseria más grande, así nunca llegaremos a ningún lado y los políticos seguirán siendo la actividad más despreciada por la opinión pública, demás se lo merecen.

Otro escándalo en el nuevo hospital de Arica que se está construyendo. En una licitación de Chilecompra se contrató la asesoría para la inspección técnica por 700 millones y algo más, mientras que las otras dos eran de alrededor de 500 millones ¿cual era el mérito de estos oferentes para ser elegidos a pesar de cobrar mucho más caro?. Tal vez influyó el hecho que “la empresa” era cobertura de uno de los empleados del ministerio, directamente involucrado en el proceso. Asi quien no gana las propuestas.

Decían que con Chilecompra y que con el sistema de concursos públicos para los cargos de la alta administración del estado se terminarían los problemas de corrupción. Ilusos, todo siguió igual porque cualquier sistema, cuando es manejado por ladrones, estos encuentran rapidito la forma de robarse hasta el gato.

El paso fronterizo de Chacalluta sigue siendo un monumento a la incompetencia, han pasado los años y después de enormes -e inútiles- inversiones en infraestructura las demoras por pasajero son cada vez peores. Ya apareció nuestro gobernador -el Ariqueño Neto Luis Gutierrez- diciendo que hay que ampliar la infraestructura, bullshit, tienen que partir por mejorar los procesos que son un monumento a la estupidez, donde se ingresa la misma información duplicada y triplicada en tres ventanillas distintas separadas por unos pocos metros, eso es un insulto a la inteligencia. Si sumamos la crónica falta de personal, donde normalmente solo funcionan dos de las seis islas de atención, tenemos el cuadro actual de una frontera lenta y mal atendida, de las que conozco es el peor paso fronterizo de Chile. No se necesitan mas edificios Sr. gobernador, lo que falta es más inteligencia y más personal, hasta un retardao se daría cuenta de algo tan obvio.

A mi artículo de La Estrella le suprimieron unos puntos aparte y al leerlo uno se queda sin respiración. Advertencia: si tiene problemas respiratorios no lo lea. Debo haberme pasado en la cantidad de caracteres y trataron de hacerlo calzar, my fault probablemente. En fin, la vida sigue igual, con puras cosas malas pero me las aguanto. Podrían ser mucho peores. Hasta mañana.

16 septiembre, 2007

¿Por que tendrían ellos que preocuparse?

Archivado en: arica, hospital, Juan Noe — tombrad @ 12:28 am

Caminando desde el Rapa-Nui para la casa -ando con la licencia de conducir vencida y no quiero malos ratos- pasaba recién frente al monoblock del hospital, el que pueden ver en la foto, construído no hace muchos años y que ahora tendrá que ser demolido. El año 2001 un temblor de mediana intensidad lo dejó con daños estructurales irreparables. Todo un símbolo sobre algunas cosas que pasan en Arica.

Es de esas cosas que nadie se explica, ni a nadie le interesa explicar ¿por qué una construcción de concreto armado sufrió daños estructurales graves mientras que todos los demás edificios quedaron prácticamente intactos? ¿le echaron mucha arena al cemento o fierros de diámetro inadecuado? ¿cual fué la constructora, el arquitecto y el calculista responsable de ese proyecto?. Silencio total, nadie sabe y parece que a nadie le interesa saberlo. El geógrafo Eduardo Pavéz, cuya opinión respeto mucho, ha dicho que existe un problema de suelos y exactamente en ese mismo lugar va a comenzar la construcción de el nuevo edificio, a un costo teórico de 29 mil millones de pesos, que todos sabemos que al final resultan ser muchos más; sus impuestos en acción, como dice el slogan.

Me imagino los problemas que habrá para demoler la actual mole de concreto, que está justo al lado de donde funciona el hospital en la actualidad ¿pensarán usar explosivos? me imagino que primero tendrían que sacar el cartel de la calle que advierte “silencio, zona de hospital”, en fin todo este cuento es tragicómico. Seguramente va a costar un mundo demoler el actual monoblock y con el paso de los años se creará una leyenda urbana en la ciudad, parecida a la de la demolición del Hotel Pacífico, “si estaba tan bueno que no podían botarlo, fue puro negociado” diremos los que estemos viejos y el cuento quedará en la memoria colectiva de la ciudad.

Solo imagínense que se construye -a un costo millonario- el hospital de nuevo, en el mismo lugar donde se gastaron muchos millones de dólares en hacer y luego demoler el hospital antiguo. Imagínense que viene un fuerte temblor como el del 2001 o, peor todavía, un terremoto de verdad, el grande que todos estamos esperando. Sigamos con nuestro ejercicio imaginario y pensemos que esta vez podría ser peor: no solo millones de dólares botados -eso ya es normal en nuestro país- sino enfermos y trabajadores aplastados.

Me sigue rondando la duda ¿por que nadie ha hablado de las causas y responsabilidades del colapso del monoblock? es la cultura del encubrimiento, tan arraigada en nuestra cuidad donde todo se comenta para callado y se cuidan las espaldas unos con otros que nos puede llevar a que la tragedia se repita en algunos años más. Por mientras, la constructora Moller Perez Cotapos feliz de la vida con su flamante contrato, tan felices como las futuras autoridades que aprovecharán de dar entrevistas, cortar cintas y pasear por las cámaras sin que les importe mucho las consecuencias de la imprevisión. Total, si a los del anterior condoro no les pasó nada ¿por que tendrían ellos que preocuparse?

>¿Por que tendrían ellos que preocuparse?

Archivado en: arica, hospital, Juan Noe — tombrad @ 12:28 am

>Caminando desde el Rapa-Nui para la casa -ando con la licencia de conducir vencida y no quiero malos ratos- pasaba recién frente al monoblock del hospital, el que pueden ver en la foto, construído no hace muchos años y que ahora tendrá que ser demolido. El año 2001 un temblor de mediana intensidad lo dejó con daños estructurales irreparables. Todo un símbolo sobre algunas cosas que pasan en Arica.

Es de esas cosas que nadie se explica, ni a nadie le interesa explicar ¿por qué una construcción de concreto armado sufrió daños estructurales graves mientras que todos los demás edificios quedaron prácticamente intactos? ¿le echaron mucha arena al cemento o fierros de diámetro inadecuado? ¿cual fué la constructora, el arquitecto y el calculista responsable de ese proyecto?. Silencio total, nadie sabe y parece que a nadie le interesa saberlo. El geógrafo Eduardo Pavéz, cuya opinión respeto mucho, ha dicho que existe un problema de suelos y exactamente en ese mismo lugar va a comenzar la construcción de el nuevo edificio, a un costo teórico de 29 mil millones de pesos, que todos sabemos que al final resultan ser muchos más; sus impuestos en acción, como dice el slogan.

Me imagino los problemas que habrá para demoler la actual mole de concreto, que está justo al lado de donde funciona el hospital en la actualidad ¿pensarán usar explosivos? me imagino que primero tendrían que sacar el cartel de la calle que advierte “silencio, zona de hospital”, en fin todo este cuento es tragicómico. Seguramente va a costar un mundo demoler el actual monoblock y con el paso de los años se creará una leyenda urbana en la ciudad, parecida a la de la demolición del Hotel Pacífico, “si estaba tan bueno que no podían botarlo, fue puro negociado” diremos los que estemos viejos y el cuento quedará en la memoria colectiva de la ciudad.

Solo imagínense que se construye -a un costo millonario- el hospital de nuevo, en el mismo lugar donde se gastaron muchos millones de dólares en hacer y luego demoler el hospital antiguo. Imagínense que viene un fuerte temblor como el del 2001 o, peor todavía, un terremoto de verdad, el grande que todos estamos esperando. Sigamos con nuestro ejercicio imaginario y pensemos que esta vez podría ser peor: no solo millones de dólares botados -eso ya es normal en nuestro país- sino enfermos y trabajadores aplastados.

Me sigue rondando la duda ¿por que nadie ha hablado de las causas y responsabilidades del colapso del monoblock? es la cultura del encubrimiento, tan arraigada en nuestra cuidad donde todo se comenta para callado y se cuidan las espaldas unos con otros que nos puede llevar a que la tragedia se repita en algunos años más. Por mientras, la constructora Moller Perez Cotapos feliz de la vida con su flamante contrato, tan felices como las futuras autoridades que aprovecharán de dar entrevistas, cortar cintas y pasear por las cámaras sin que les importe mucho las consecuencias de la imprevisión. Total, si a los del anterior condoro no les pasó nada ¿por que tendrían ellos que preocuparse?

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