Anoche -para variar- pasé otro susto cuando mi guia se desapareció y finalmente llegó pasada la noche, pero eso no fue todo, en la mañana noté que la orina me estaba saliendo negra como el café así es que averigué en Internet y era síntoma de infección hepática, ictiricia o cualquiera de esas cosas lo que me puso más nervioso que una monja con atraso.
Pensé que tendría que limpiar mis riñones para ver si era una infección o no, así es que me tomé una Inca Cola de 2 litros y cuando llegó mi amigo nos fuimos a la plaza a tomar cervezas, finalmente todo era una falsa alarma, me acordé que el día anterior había comido un arroz con algo morado oscuro y eso es lo que estaba eliminando, después de varios litros de cerveza, todo quedó funcionando normalmente otra vez. Mazuko es un pueblo tan civilizado que existe libertad para tomar en la plaza, ya estoy considerando nacionalizarme.
Hoy amanecí con algo de dolor de cabeza pero con los riñones nuevos, tanto así que me sentí con valentía suficiente para cruzar el río Irimbari en canoa y, luego de una hora en el pickup de una toyota junto con otros 11 “pasajeros” hicimos un viaje de una hora selva adentro para llegar al famoso pueblo de Huaype, el infierno en la tierra según algunos, un lugar pobre pero honrado según yo. Conocí a un lugareño muy interesante que tiene proyectos de ecoturismo, pisicultura, ganadería y muchas otras cosas y estuvimos en medio de las lagunas en plena selva echando comida a los pescaditos, increíblemente hasta el momento no me ha picado ni un solo mosquito.
Si perdiera mis fotos no me lo perdonaría nunca, espero llegar a Puerto Maldonado o Arequipa luego para poder subirlas. De allí les cuento. Desde Huaypete, su atento y seguro servidor, se despide de ustedes hasta mañana, si Dios quiere.