Tomas Bradanovic

16 julio, 2009

Soñar no cuesta nada

Archivado en: huaypetue, mazuko, selva — tombrad @ 7:15 pm


Estoy estudiando como chino, volví al viejo método de hacer un mismo ejercicio una y otra vez hasta que pueda terminarlo sin ni un solo error, gran parte de las matemáticas básicas es un asunto mecánico donde se cometen equivocaciones estúpidas por falta de práctica, la materia del curso la tengo clarita, pero todavía estoy lejos de alcanzar la destreza que se necesita: es para la risa pero mi peor problema es sumar fracciones sin equivocarme. En fin, me queda un poco más de una semana, espero estar bien para el examen.

Y ayer estaba llenando mi centésima tabla de simplex mientras me equivocaba, sacaba la hoja y volvía a empezar de nuevo cuando recibo una llamada por teléfono, eran nada menos que mis amigos de la selva Willy y Teo que venían a comprar maquinaria a Iquique y estaban atascados en la frontera por culpa de los infelices empleados públicos que se les ocurrió otra vez declararse en huelga ¡que verguenza! desde las 11 de la mañana hasta las 6 de la tarde esperando en la frontera a que a los parásitos fiscales se les antojó atender a la gente, sumen el trato vejatorio de los tipos de la tristemente célebre policía investigaciones y se podrán imaginar que no llegaron muy contentos.
Los encontré en el terminal rodoviario tomando unas cervezas así es que los llevé al Shop Dog para que nos tomámos unos rokets (tres para ser exactos) y después nos fuimos a la casa a hacer hora y como tenía una botella de champaña igual la tiré a la pelea. ¡Que manera de hacer recuerdos! la aventura en la selva fue una de las cosas más divertidas y aterrorizantes por las que he pasado, mis amigos se reían mucho recordando cuando llegaron los de Ollanta Humala al hostal donde yo estaba alojado y el Willy no aparecía, bastante asustado me fui a preparar la ruta de escape para Puerto Maldonado, en fin.
Me contaban de primera mano el conflicto que hay en la selva y el asunto de las concesiones enormes, algunas en manos de gente bien ignorante que con los títulos quedaron con licencia para depredar, mineros informales enriquecidos y gente así. Teo me cuenta que se compro una cuadra completa en Huaypetue y ahora tiene un hostal, una discotheque y su casa, todo muy modesto al estilo del lugar pero seguramente que se llenará de plata con eso.
También me contaban de la diferencia entre quechuas y aimaras, el incanato con su centro en Cusco era quechua y ese es el idioma que se hablaba desde Ecuador por el norte hasta el Maule por el sur, tomando partes de Argentina durante la gran expansión del imperio inca. Una pequeña parte del imperio era el collasuyo, centrado en Puno y Bolivia de donde vienen los aimaras, los judíos de América. El pueblo aimara es muy especial porque según me decían jamás se organizaron como los quechuas, individualistas al extremo pero muy unidos a la hora de protestar, son los más plásticos y prósperos, los que mejor han mantenido su cultura sin pelear, asimilándose.
Teo habla quechua perfectamente y me contaba que ni el quechua ni el aimara tienen alfabeto así es que no se pueden crear nuevas palabras, por ejemplo no existe forma de decir “vidrio” en quechua, el vocabulario es limitado a las palabras que usaban los antiguos más unas pocas que se han agregado con los años, para el resto se usan las palabras en castellano y a veces les agregan una terminación, algo así como vidrucha en vez de vidrio. También aprendí que jatuchai -el nombre de una famosa peña cusqueña- quiere decir “mi casita”, en fin aprendí varias palabras que se me borraron completamente apenas se me pasó la borrachera.
Que alegría verlos y que buenos recuerdos. A ver si esta vez podemos hacer algún negocio para ir de nuevo a pasar susto a Mazuko, Huaypetue y a divertirme en el lindísimo Puerto Maldonado-. Soñar no cuesta nada.

20 noviembre, 2008

Sin estado también se vive

Archivado en: borges, huaypetue, huepetue — tombrad @ 4:45 pm
La fiebre del oro mata la selva peruana from Jimmy Carrillo on Vimeo.
Curioseando en la web me encontré con este video reportaje sobre la fiebre el oro en Haypetue (o Huepetue, huella de tigre) donde anduve metido hace un par de meses atrás durante mi aventura en la selva.
No me pareció un buen reportaje, superficial y sensacionalista tal como la mayoría de las cosas que se escriben sobre esa zona. La verdad es que Huaype no es tan insalubre, ni tan peligroso como muestran. Claro que es un lugar donde la ley es la que se dan los propios habitantes, pero la anarquía funciona bastante bien y no me cabe duda que cualquier campamento de Santiago, pueblo joven de Lima o alguna otra gran ciudad son mucho más peligrosos, lejos. Como en cualquier otro lugar del mundo, la mayoría de la gente allá es pacífica y solo se dedica a lo suyo, ya sea la minería o el comercio. A pesar de la aparente pobreza Huaype es un lugar muy próspero donde la gente lleva una vida sencilla e improvisada. 
No ví ni un solo mendigo en la selva, a diferencia de las hordas que abundan en Tacna, toda la gente allá tiene algo que hacer y en qué ganarse la vida sin molestar a los demás.  Obvio que habiendo tanta riqueza también existen bandas de depredadores, pero la gente se las ha arreglado espontáneamente para defenderse y vivir en paz. Hemos sido condicionados desde chicos a la idea que no podríamos existir sin estado ni policía, pero Huaype es una muestra que en comunidades pequeñas no ocurre así ¿la contaminación? es la misma que produciría la Barrik Gold si se instalara allá, probablemente menos. Pero en fin, es contra corriente, lugares así solo existen gracias a su inaccesibilidad, me alegro haber estado allí antes que desaparezca.
Que flojera, mejor los dejo con un texto de Borges que me vino a la cabeza leyendo el blog de Ari, aquí va:
Franz Kuhn atribuye a cierta enciclopedia china que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos. En sus remotas páginas está escrito que los animales se dividen en (a) pertenecientes al Emperador, (b) embalsamados, (c) amaestrados, (d) lechones, (e) sirenas, (f) fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificación, (i) que se agitan como locos, (j) innumerables, (k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, (1) etcétera, (m) que acaban de romper el jarrón, (n) que de lejos parecen moscas. El Instituto Bibliográfico de Bruselas también ejerce el caos: ha parcelado el universo en 1000 subdivisiones, de las cuales la 262 corresponde al Papa; la 282, a la Iglesia Católica Romana; la 263, al Día del Señor; la 268, a las escuelas dominicales; la 298, al mormonismo, y la 294, al brahmanismo, budismo, shintoísmo y taoísmo. No rehúsa las subdivisiones heterogéneas, verbigracia, la 179: “Crueldad con los animales. Protección de los animales. El duelo y el suicidio desde el punto de vista de la moral. Vicios y defectos varios. Virtudes y cualidades varias.”

El cuento se llama El Idioma Analítico de John Wilkins y creo que ilustra bien lo de los trucos que permiten reconocer a un autor. El cuento completo pueden leerlo AQUI, es cortito y muy bueno.

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