Tengo a la mano el librito de Introducción a la Psicología de Werner Wollf, este libro tiene la ventaja que no es muy secuencial, puede abrirse cualquier página al azar y hay buenas posibilidades de encontrar algo interesante, por eso lo he releído varias veces. El capítulo destinado a la inteligencia abre de manera muy entretenida, miren esto:
Para los antiguos griegos las más altas virtudes del hombre eran ser “bueno y hermoso”; para los antiguos persas ser “veráz y valeroso”; para los teutones ser “fiel” y para nuestros contemporáneos , en ser “inteligente” (…) La palabra “inteligencia” se deriva del la latina intelligere, que significa literalmente “recolectar de entre” y abarca los conceptos de percepción, discernimiento, selección y establecimiento de relaciones. Originalmente “recolectar entre” significaba recolectar el buen grano de entre la maleza y abarcaba los siguientes actos: percibir el grano, diferenciar el grano de la cizaña, seleccionar el bueno y establecer relaciones mediante la selección.
De allí saqué lo que le citaba a Montecristo acerca de la discriminación, discriminar es propio de la inteligencia, consiste en distinguir, escoger, diferenciar lo que consideramos bueno de lo que consideramos malo. “Indiscriminado” por ejemplo, es un concepto que normalmente se refiere a una incapacidad más que a una virtud.
La no discriminación es un movimiento muy reciente, que aparece en la carta de las Naciones Unidas en 1945 como consecuencia de las atrocidades nazis contra los judíos “el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos los individuos sin distinción de raza, sexo, idioma o religión”. El régimen nazi causó muchos abusos mientras duró pero también dio pie a políticas estúpidas que nos persiguen hasta el día de hoy, basta pensar en el juicio de Nuremberg, los asesinatos ingleses post guerra y el actual movimiento hacia la no discriminación.
La discriminación es natural y legítima, todos tenemos perfecto derecho a discriminar a quien nos gusta y a quien nos disgusta y así lo hacemos todos los días (con especial entusiasmo los que se dicen “no discriminadores”), pedir que no discriminemos es tán ridículo como pedir que no pensemos o no tengamos opinión. Es divertido ver a los europeos o norteamericanos -que suelen ser la gente más discriminadora del planeta por su relativo status de riqueza material- recitando el discurso políticamente correcto que les enseñaron mientras en la vida real miran con desprecio a cualquiera que no sea de su clase o raza.
La no discriminación lleva a toda clase de deformaciones y leyes cosméticas que en la práctica nunca llegan a funcionar porque van contra la naturaleza de las personas. Todos tienden a agruparse según afinidad y no hay ley que pueda impedirlo.
La discriminación no implica abuso de ninguna manera, son dos cosas separadas. No tiene nada de malo que a alguien le desagraden los chinos, negros, gringos, judíos o lo que sea, está en su perfecto derecho, pero eso no debe en ningún caso afectar la igualdad de todos ante la ley -cosa que si pasa con las ridículas “discriminaciones positivas”- ni tampoco deberían aceptarse burlas, menoscabo o trato vejatorio de un grupo contra otro. A nivel individual eso se puede arreglar a bofetadas, pero las burlas o insultos de grupo son especialmente cobardes, por eso yo elimino enseguida cualquier comentario estúpido que insulte o tenga alguna connotación racista.
La no discriminación al ponerse de moda ha sido aprovechada por los delincuentes, es obvio que en la labor preventiva de la policía tienen que chequear a cualquiera que les parezca “sospechoso” por su aspecto. Me parece risible que un tipo con los tatuajes de la Mara Salvatrucha alegue que lo están discriminando cuando lo revisan, o que otro con el uniforme de flaite, rondando las casas de noche no le puedan siquiera pedir sus papeles y comprobar donde vive. En todo caso cualquier alegato de no discriminación en esos casos chocará siempre con la opinión de toda la gente capaz de encadenar causas y efectos.
La no discriminación en la educación es lo peor de todo, educarse es un proceso discriminador por naturaleza, donde los más capaces para algo deben separarse de los menos capaces, escoger el grano entre la cizaña. El problema es que si aparece algún idiota diciendo que todo el mundo debe tener un X grado de educación formal, solo se puede conseguir esa educación indiscriminada bajando al nivel de los peores alumnos, eso es algo en que los genios no pensaron. La educación formal no es para todos ni debiera serlo, hay millones de personas a las que no les interesa y pasan 12 años a un costo enorme en impuestos estudiando algo de lo que no sacan absolutamente nada.
Si fuésemos una sociedad de personas libres con el pensamiento crítico bien desarrollado y capaces de ver más allá de lo superficial, no nos daría miedo discriminar y nuestra natural discriminación rara vez llegaría a convertirse en abuso. Si pensáramos con libertad no endiosaríamos la educación formal ni miraríamos en menos a los que no se interesaron por obtenerla. Pero que hacer, el pensamiento igualador de los corderos se nos viene infiltrando desde hace muchos años.

