
Jorge Marshall, economista de la concertación, escribe en El Mercurio una crítica muy certera a las propuestas de Sebastian Piñera -candidato presidencial de la oposición- para salir de la crisis, diciendo que Piñera solo propone más de lo mismo, “las medidas de Sebastián Piñera se parecen a los borradores de trabajo que ha tenido a la vista el ministro de Hacienda en los últimos meses. Incluso podrían considerarse una ampliación del programa económico que aplica el Gobierno, y que está recibiendo una creciente valoración por parte de la ciudadanía. De este modo, los estrategas de la Alianza parecen convencidos de que, para dar gobernabilidad al país, deben levantar propuestas que se asemejen más a las banderas de la Concertación que lo que ellos mismos han sostenido en los últimos años”. Un golpe directo a los riñones, de esos que producen daño a pesar que apenas se notan.
Lo peor es que es cierto, con esta propuesta Piñera y su economista estrella, Larraín, están validando las políticas benfactoras que nos han llevado al estancamiento económico y al mismo tiempo abandonan el enfoque tradicional de la derecha para estos casos: austeridad fiscal, menos asistencialismo y más plata a la gente a través de reducción de impuestos. Estamos fritos.
A mi querida suegra la trataron de engañar ayer con el viejo cuento del boleto premiado de la lotería, se le acercó un tipo en la calle diciéndole que no sabía leer y que tenía un boleto premiado, luego apareció el cómplice y así le estuvieron contándole historias gran parte de la mañana, que mal ojo de los estafadores, mi suegra anda con menos plata que yo en el bolsillo así es que salieron para atrás. A mi me han contado esos cuentos y he caído en el engaño un par de veces, es increíble el poder de convencimiento de esos tipos, yo soy bien ingenuo y creo casi todo lo que me dicen, lo bueno de no tener plata es que solo podemos perder el tiempo.
Pasan los días y yo sentado en mi nuevo escritorio, di-vagando, lástima que debo mantener el decoro y no puedo poner los pies arriba como en mi casa, mejor, porque me está empezando a doler la espalda de nuevo. Hay buen ambiente en la Escuela de Negocios, todos son amables, buenos para la chacota, hasta los auxiliares son muy serviciales, la secretaria de la Escuela es excelente, el decano conversa con todo el mundo, en fin, tudo bem hasta ahora.
Estuve escribiendo en el computador echado en la cama, con la cabeza torcida y apoyado en un codo durante un par de horas, resultado: un tirón en el omóplato que seguramente me va a perseguir por un tiempo. Una vez estuve más de un año con dolor de espalda, no se me pasaba con nada, entonces me intoxiqué con algo en Tacna y después de un par de días con fiebre el dolor desapareció. Que cosa más rara, tal vez fue por la fiebre o por los dos días en cama, pero el asunto es que el dolor se esfumó de un día para otro.
Puras cosas sin importancia, ayer estaba de mal humor así es que no escribí nada, hoy se abrieron las nubes y vuelve a brillar el sol de nuestras juventudes, el mal genio me duró menos que un dolor de espalda. En todo caso he notado que lo que escribo a veces se alarga mucho, nada de eso para hoy, cortito nomás, no tengo nada que contar así es que como dice el corrido ya con esta me despido. Hasta mañana.