¡Que siga la fiesta! todos endieciochados y yo en la casa. A esta hora ya deben haber metido al horno de barro el chancho que compró Daniel para la fiesta en la parcela, y seguramente estarán amenizando la espera con unas cervezas, too bad para mi porque hoy me toca quedarme pegado junto al computador, a ver si a la noche paso a comer una empanada aunque sea.
Este será el último día del largo feriado, me alegro que mañana todo vuelva a la normalidad, estos feriados con todo el mundo dando vueltas en la casa me ponen nervioso; con un vago residente (yo) basta y sobra. Los fines de semana largos me hacen pensar en como las personas se aferran y extrañan sus rutinas, incluso después de algunos días hasta llegan a extrañar el trabajo, que asco.
Anoche, al calor de un vodka tonic, discutíamos con mi amigo el filósofo sobre los alcances de lo posible, todo partió cuando me hablaba de una especie de pintura que se había inventado, para producir energía con mucha eficiencia a partir de la luz, cosa que yo le dije que no era posible. Mi amigo me replicaba que años atrá no me habría imaginado que pudiera existir los computadores o muchas otras cosas que hoy son comunes, buen punto.
Todo es posible, cierto, uno no puede cerrarse a ninguna posibilidad. Incluso es posible que a partir de mañana la gente deje de morirse y que por algún mecanismo aún desconocido quedemos vivos para siempre. El punto es que no todo es igualmente probable y en ese sentido podríamos también afirmar -basados en lo mismo- que todo es imposible. Lo único cierto es que no hay nada que podamos decir con seguridad, lo único real es nuestra ignorancia, solo podemos hacer suposiciones, predicciones basados en probabilidades.
Lo bonito, como decía mi amigo, es hacer algo que se pensaba imposible, y que resulte bien. Bah, pura filosofía barata, elucubraciones de curados nada más ¡tráiganse otra poncheeeraaaa!