Tomas Bradanovic

11 septiembre, 2008

Injusticias sociales

Archivado en: injusticias — tombrad @ 8:00 pm


Conversación entre un alumno de primer año de ingeniería y su profesor.

Alumno: profesor, quisiera hablar con usted un momento.

Profesor: claro, dime.
A: es que estoy reprobando su ramo y creo que no está siendo justo conmigo.
P: a ver, ¿como es eso?. A propósito ¿estás seguro que eres alumno mío? no me acuerdo de tu cara.
A: es que no he ido a clases, solo a dar las pruebas, en la primera me fué más o menos, en la segunda mal y la tercera no la dí, tampoco el trabajo de participación.
P: ¿y por qué estaría siendo injusto contigo?.
A: es que puedo dar la optativa y recupero el uno de la prueba que no dí, con nota máxima en la optativa también podría compensar la prueba en que me fue mal, pero ¿que hago con el trabajo de participación?, lo justo sería que me diera una oportunidad de recuperar esa nota también, con una interrogación por ejemplo.
P: a ver, a ver si te entiendo: no has venido a clases, ¿pides la optativa y que la nota por participación te la cambie por una interrogación?.
A: efectivamente profesor, sería lo más justo, yo tengo problemas para asistir a clases y por eso no pude participar en el trabajo.
P: ¿o sea optativa y además interrogación?.
A. solo interrogación, porque la optativa es un derecho, además a la Patricia, que es su ayudante le regaló nota en la última prueba.
P: ¿en serio? a ver, déjame llamarla para que traiga su prueba y la revisamos, si le regalé nota se la bajo enseguida, eso si que sería injusto.
A: pero profesor, yo no me refería a eso, por favor no lo tome así, yo no quiero perjudicarla sino que reparta los beneficios a todos por igual.
P: mira, en este momento tienes dos alternativas: o te desapareces calladito y me hago el amnésico, haré como si esta conversación nunca hubiera existido, el próximo año puedes volver a insistir con el ramo. La otra es que sigas hablando conmigo y se me va a grabar tu cara, aunque te presentes al ramo diez veces y contestes bien todas las preguntas me encargaré personalmente que jamás apruebes ninguna de las asignaturas que yo enseño. De cualquier modo tu planteamiento es imposible porque para la optativa y la interrogación aplico el sano criterio que el siete es para Dios, el seis para el profesor y de allí para abajo pueden postular los alumnos.
A: compermiso profesor, gracias, gusto de saludarlo.
P: el gusto es mío

La historia es real y la contaba el jote Viera en una regada comida que tuvimos anoche, no dudo que fue así porque cuando he hecho clases en la U a mi me la han repetido casi letra por letra, otros profesores que estaban ahí también dijeron que les tocaba lo mismo año tras año. Viera decía que le encantan los sinverguenzas con su admirable capacidad para explicar lo inexplicable y pedir lo imposible, por si pasa. Curiosamente los alumnos más sinverguenzas suelen ser también los más simpáticos. Cada año es peor, cada año los currículum tienen menos asignaturas y más fáciles, cada año los alumnos tienen más facilidades.

Vivimos en la sociedad de la justicia y los beneficios, la gente que nunca ha ahorrado un peso en su vida está recibiendo cada mes pensiones “solidarias” con plata de nuestros impuestos, espérense el próximo año y los verán reclamando enfurecidos contra la miseria de plata que están recibiendo. Curiosamente todos estos nuevos mendigos son menos felices que los pobres de antes, se convencieron que se merecen ser mendigos, que merecen toda clase de privilegios especiales. Mentras más ventajas les dan más insatisfechos e injustamente tratados se sienten, es lo que llamaban años atrás “la deuda social”.

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