Tomas Bradanovic

1 junio, 2010

Hacemos lo que podemos

Archivado en: inteligencia, profesores — tombrad @ 9:14 am

La Segunda Guerra Mundial tuvo un costo enorme en vidas humanas y sufrimiento. No hace muchos años la culta Europa se volvió loca con una ola de fascismo en Italia y Alemania -dos países que no pueden ser más distintos- incompetencias y traiciones en Francia, genocidios en la Unión Sovietica, en fin, un completo desastre. Me imagino que vivir en un mundo donde Hitler ganaba batallas y ocupaba una buena parte de Europa no debe haber sido nada agradable, sin contar con la brutalidad de Stalin y los japoneses conquistando territorios por el otro lado. Me da risa la gente que ve señales del fin del mundo en la violencia actual, deberían repasar un poquito la historia.

Pero de lo malo también salen cosas buenas, la ciencia y tecnología tuvieron un avance gigantesco. Sin la guerra el radar, la computación y la energía nuclear, por nombrar solo algunas, se habrían demorado mucho más en aparecer, igual con los avances en el estudio de adminsitración, economía y logística. La programación lineal se inventó para solucionar problemas logísticos militares y casi todo el marketing moderno viene de las investigaciones de guerra psicológica de esos años.
Leo el libro Introducción a la Psicología de Werner Wollf: “la más amplia aplicación de las pruebas mentales fué hecha durante las dos últimas guerras mundiales al proyectarse pruebas para examinar a los sujetos en grupo y no aisladamente (…) Uno de los mayores problemas de la guerra es el de colocar a cada hombre en el lugar adecuado; constituye un trágico errorr sacar de las industrias vitales a hombres con habilidades especiales y, por otro lado, es peligroso colocar a hombres incapaces en puestos de responsabilidad”.
“Es interesante que la diferencia entre los métodos norteamericanos y los europeos para valorar la inteligencia puede compararse a la diferencia entre las pruebas de inteligencia y de aptitud (…) Con respecto a la medida de la inteligencia, Alemania y los Estados Unidos han seguido direcciones opuestas: la primera hacia la personalidad total, los segundos hacia aptitudes aisladas (….) los psicólogos militares germanos tienen en cuenta toda la personalidad. El examen no se basa en pruebas ni aparatos , por considerarse que crean situaciones artificiosas, sino que se ajusta a las condiciones de vida cotidianas (…) El examen de la inteligencia se efectúa en lo que se refiere al carácter global y no a aptitudes aisladas”.
Los métodos norteamericanos en cambio confían en pruebas de aptitud universales, estandarizadas que son mucho más rápidas y objetivas. Me llamó la atención este asunto porque yo he tenido el problema de como evaluar correctamente a los estudiantes. La solución fácil son las pruebas objetivas, contra esas nadie puede alegar injusticia. Pero el riesgo es que estemos evaluando algo irrelevante y eso pasa normalmente con las pruebas objetivas.
Hace un tiempo fui a una clase de un diplomado de evaluación universitaria por competencias, donde el profesor nos explicaba las ventajas y la técnica para diseñar pruebas de selección múltiple , nos decía que con estas pruebas se pueden hacer evaluaciones muy sofisticadas si se diseñan bien. Lo dudo, mi impresión fue que la única gran ventaja es la comodidad para corregirlas pero lo más importante del aprendizaje queda fuera del alcance de medición de estas pruebas, además que fomenta la memorización de respuestas tipo, la copia, en fin, todo lo contrario a mi idea de lo que debe ser un buen aprendizaje.
Las notas de apreciación personal no son objetivas y pueden ser injustas, contaminadas por la simpatía o antipatía que nos provoque el alumno ¿y qué? el mundo real donde saldrán a trabajar no es objetivo ni menos justo, nadie les dará preguntas de selección múltiple en su trabajo y el 90% de las decisiones que deban tomar no habrá una respuesta correcta, normalmente serán en condiciones inciertas y de riesgo porque las decisiones “correctas” no se necesita una persona, las puede tomar hasta una máquina. Creo que las pruebas objetivas solo sirven para situaciones muy limitadas y se usan más que nada por comodidad o flojera.
Yo creo que en la flojera y la falta de interés de los profesores está el origen de la mayoría de los problemas de la educación ¿quien controla a los profesores? Nadie y tal vez estaría bien si hubiese una buena cantidad de profesores interesados por lo que hacen. Yo no soy profesor ni pienso hacer carrera en la universidad o en algo similar, pero creo que hacer algo sin interés, solo por cobrar el sueldo es propio de ratones y mediocres. Lamentablemente veo eso en muchos profesores llenos de egolatría y vanidad por sus supuestos conocimientos, pero les interesa un comino si están haciendo bien su trabajo o no, como ya están instalados solo les interesa recibir sus buenas lucas cada fin de mes con el menor esfuerzo posible.
Flojos, que le echan la culpa a la mala calidad de los alumnos que reciben “que podemos hacer si nosotros recibimos los más pobres, a los que botan de todas partes”, lo he escuchado incluso de profesores de la universidad, gente con esas ideas no deberían estar haciendo clases, proyectan su propia mediocridad en los alumnos y la perpetúan. Ah, mejor no sigo, para que me amargo el día que por lo demás amaneció horriblemente nublado. Hasta mañana.

15 noviembre, 2007

La inteligencia está sobrevendida

Archivado en: estupidez, inteligencia — tombrad @ 11:41 pm

Para los antiguos griegos las más altas virtudes del hombre consistían en ser “bueno y hermoso”; para los antiguos persas ser “veráz y valeroso”; para los teutones el ser “fiel”, y para nuestros contemporáneos, en ser “inteligente”. La palabra “inteligencia” se deriva de la latina intellegere, que significa literalmente “recolectar de entre” y abarca los conceptos de percepción, discernimiento, selección y establecimiento de relaciones. Originalmente “recolectar de entre” significaba recolectar el buen grano de entre la maleza y abarcaba los siguientes actos: percibir el grano, diferenciarlo de la cizaña, seleccionar el bueno y establecer relaciones mediante la selección. En lengua hebrea hay muchas palabras distintas para designar el concepto de inteligencia, cada una de ellas con otras connotaciones: una resalta igual que en el latín las características del discernimiento, de distinción; otra está relacionada con el concepto de máquina y de invento; una de estas palabras hebreas resalta el concepto de espacio, de amplitud y de tolerancia, mientras otra recalca las características de la percepciónen general y del gusto en particular; una palabra tiene el significado positivo de éxito y prosperidad, otra el negativo de complot o ardid. Todavía otra palabra hebrea da a la inteligencia una connotación social de ayuda, consejo y progreso, mientras otra acentúa la firmeza y el poder.

Es un párrafo del libro -en promedio bastante fome- llamado Introducción a la Psicología de Werner Wolff, la cosa es que ese párrafo se me quedó en la memoria por mucho tiempo hasta que hoy en la tarde, holgazaneando en la casa rodante, me encontré de nuevo con el libro y la referencia exacta. La verdad es que a mi siempre me ha molestado un poco lo sebrevendida que está la inteligencia, todos se ufanan de ser especialmente inteligentes, peor todavía se vanaglorian de la inteligencia de los hijos “no estudia nada y le va tan bien en el colegio”, de los amigos “yo tengo puros amigos inteligentes” y hasta de las mascotas. Es el colmo.

¿Y que hay de la estupidez?, curiosamente tratar a alguien de “estúpido” se considera uno de los peores insultos, negando el hecho evidente que todos somos estúpidos en muchas materias y en relación a muchas otras personas. Yo quiero salir en defensa de la estupidez, una de las características superiores del cerebro que todos tenemos en abundancia, mal que nos pese. Hace varios años -debe haber sido el 2000 más o menos- escribí algo sobre los computadores que se equivocan y la estupidez artificial, tratando de ubicar ese artículo me encontré con uno parecido escrito por José M. Piquer, de la Universidad de Chile, y también con un refrito de mi artículo original, que escribí varios años después. No es nada inteligente negar algo tan evidente como nuestra propia estupidez.

Para que se encandilan y engrupen tanto con la inteligencia, pienso yo, prefiero mil veces a alguien simpático antes que una maldita lechuza repleta de inteligencia, un millón de veces alguien bueno que alguien inteligente, en fin, hay muchas habilidades que se la vuelan a la inteligencia, una mina buena para las artes amatorias puede ser cientos de veces preferible. Pero no, todos se creen y quieren ser inteligentes como si fuese gran cosa. Al diablo con ellos, desde ya me auto corono (igual que Napoleón) como El Emperador de los Huetontos.

Bah, tal vez se me pasó la mano, si al final no tiene nada de malo ser más inteligente en algunas cosas, pero a lo que voy es que no es motivo para enorgullecerse o para mandarse las partes ¿acaso alguien que tiene facilidad para las matemáticas es mejor que los demás? para nada, es una característica más como ser alto, gordo, pecoso o tener ojos negros, nada de que enorgullecerse. Lo que pasa es que la inteligencia está sobrevendida y todos la creen tener en abundancia, bah, pedazos de giles nomás. Mejor haré algo inteligente y me voy al Rapa a tomar un shopito. Buenas noches.

La inteligencia está sobrevendida

Archivado en: estupidez, inteligencia — tombrad @ 11:41 pm

Para los antiguos griegos las más altas virtudes del hombre consistían en ser “bueno y hermoso”; para los antiguos persas ser “veráz y valeroso”; para los teutones el ser “fiel”, y para nuestros contemporáneos, en ser “inteligente”. La palabra “inteligencia” se deriva de la latina intellegere, que significa literalmente “recolectar de entre” y abarca los conceptos de percepción, discernimiento, selección y establecimiento de relaciones. Originalmente “recolectar de entre” significaba recolectar el buen grano de entre la maleza y abarcaba los siguientes actos: percibir el grano, diferenciarlo de la cizaña, seleccionar el bueno y establecer relaciones mediante la selección. En lengua hebrea hay muchas palabras distintas para designar el concepto de inteligencia, cada una de ellas con otras connotaciones: una resalta igual que en el latín las características del discernimiento, de distinción; otra está relacionada con el concepto de máquina y de invento; una de estas palabras hebreas resalta el concepto de espacio, de amplitud y de tolerancia, mientras otra recalca las características de la percepciónen general y del gusto en particular; una palabra tiene el significado positivo de éxito y prosperidad, otra el negativo de complot o ardid. Todavía otra palabra hebrea da a la inteligencia una connotación social de ayuda, consejo y progreso, mientras otra acentúa la firmeza y el poder.

Es un párrafo del libro -en promedio bastante fome- llamado Introducción a la Psicología de Werner Wolff, la cosa es que ese párrafo se me quedó en la memoria por mucho tiempo hasta que hoy en la tarde, holgazaneando en la casa rodante, me encontré de nuevo con el libro y la referencia exacta. La verdad es que a mi siempre me ha molestado un poco lo sebrevendida que está la inteligencia, todos se ufanan de ser especialmente inteligentes, peor todavía se vanaglorian de la inteligencia de los hijos “no estudia nada y le va tan bien en el colegio”, de los amigos “yo tengo puros amigos inteligentes” y hasta de las mascotas. Es el colmo.

¿Y que hay de la estupidez?, curiosamente tratar a alguien de “estúpido” se considera uno de los peores insultos, negando el hecho evidente que todos somos estúpidos en muchas materias y en relación a muchas otras personas. Yo quiero salir en defensa de la estupidez, una de las características superiores del cerebro que todos tenemos en abundancia, mal que nos pese. Hace varios años -debe haber sido el 2000 más o menos- escribí algo sobre los computadores que se equivocan y la estupidez artificial, tratando de ubicar ese artículo me encontré con uno parecido escrito por José M. Piquer, de la Universidad de Chile, y también con un refrito de mi artículo original, que escribí varios años después. No es nada inteligente negar algo tan evidente como nuestra propia estupidez.

Para que se encandilan y engrupen tanto con la inteligencia, pienso yo, prefiero mil veces a alguien simpático antes que una maldita lechuza repleta de inteligencia, un millón de veces alguien bueno que alguien inteligente, en fin, hay muchas habilidades que se la vuelan a la inteligencia, una mina buena para las artes amatorias puede ser cientos de veces preferible. Pero no, todos se creen y quieren ser inteligentes como si fuese gran cosa. Al diablo con ellos, desde ya me auto corono (igual que Napoleón) como El Emperador de los Huetontos.

Bah, tal vez se me pasó la mano, si al final no tiene nada de malo ser más inteligente en algunas cosas, pero a lo que voy es que no es motivo para enorgullecerse o para mandarse las partes ¿acaso alguien que tiene facilidad para las matemáticas es mejor que los demás? para nada, es una característica más como ser alto, gordo, pecoso o tener ojos negros, nada de que enorgullecerse. Lo que pasa es que la inteligencia está sobrevendida y todos la creen tener en abundancia, bah, pedazos de giles nomás. Mejor haré algo inteligente y me voy al Rapa a tomar un shopito. Buenas noches.

28 julio, 2007

Habilidades sociales vs- inteligencia

Archivado en: habilidades sociales, inteligencia — tombrad @ 6:15 pm

Comentaba Lilian que muchas veces los que son malos alumnos en la universidad resultan excelentes profesionales. Me consta, no daré nombres para proteger a los inocentes pero haciendo un listado rápido recuerdo a algunos que fueron reyes de la copia y la tercera oportunidad pero una vez que empezaron a trabajar vieron la luz y ascendieron muy rápido en sus carreras.

Lo que no recuerdo -al menos en mi carrera- a casi ningún flojo o débil de carácter que se haya titulado, los dolcevitos se fueron y terminaron en cosas muy distintas a la electrónica, creo que para la mayoría la carrera significó endurecernos, aprender a pararnos después de cada golpe y buscar modo de seguir adelante en condiciones difíciles. Al final no importaba tanto si aprendíamos o no sino quien se quebraba y quien seguía. Por eso las amistades que hicimos en esos años son, para la muchos de nosotros, las más importantes de nuestra vida.

Pero ya me desvié del tema, empiezo a escribir y me voy pàra el lado de los quesos, siempre me pasa. De lo que quería conversarles era acerca de lo que llaman “habilidades sociales” en contraste con la inteligencia tradicional. Se supone que alguien inteligente, en el sentido normal de la palabra, tiene mucha capacidad de concentración, buena memoria y facilidad para resolver problemas complicados. También se considera parte de la inteligencia la capacidad de ver cosas que para otros pasan desapercibidas.

Cualquiera que tenga esas capacidades bien desarrolladas será considerado inteligente, le irá muy bien en los estudios que están enfocados a evaluar esas cosas que son fáciles de medir más o menos objetivamente: te dan un problema complicado: si te puedes concentrar y resolverlo eres inteligente.

Las habilidades sociales en cambio son algo más sofisticadas, ambiguas, requieren de capacidades menos medibles como la intuición, el tacto, la empatía, alguien que es hábil socialmente no puede ser medido, aparte de los resutados. Mientras la inteligencia tradicional está enfocada a resolver problemas complicados las habilidades sociales se enfocan a guiar e influenciar a los demás.

Todos tenemos de los dos tipos pero algunos nacen con más inclinación hacia un lado, así como existen los zurdos y diestros. Pese a que formalmente alguien inteligente es mucho mejor evaluado que alguien sociable, son estos últimos los que toman las mejores recompensas materiales, es muy raro que alguien inteligente esté al mando, la alta gerencia está llena de gente que viene de ventas con poca capacidad para resolver problemas complicados pero buenos para manejar relaciones.

Yo creo que es ridículo mirar en menos a alguien porque no es muy inteligente, igual que a otro que es limitado para relacionarse, son cosas genéticas como la estatura o el color del pelo. Lo mejor es que con un poco de esfuerzo uno puede mejorar sus handicap, me consta.

Probablemente la inteligencia esté sobrevaluada, hay autistas con una memoria y capacidad de concentración extraordinarias, el otro día leí que la capacidad para resolver problemas complicados era tal vez producto de un bloqueo de ciertas funciones del cerebro ¿se han fijado que mucha gente inteligente tiene problemas para expresarse o relacionarse con los demás? parece que no es algo cultural sino que al bloquear funciones más soficticadas su cerebro queda liberado para otras cosas más mecánicas como el razonamiento lógico.

En fin, que cada uno viva contento con lo que le dió madre natura nomás y que trate de sacarle el mejor provecho, al fin y al cabo para eso existe la división del trabajo ¿no?. Tal vez todo esto sea un consuelo medio barato al ver que existe tanta gente inteligente, bah, que se pudran, al fin y al cabo ni me importa, dijo el picado.

>Habilidades sociales vs- inteligencia

Archivado en: habilidades sociales, inteligencia — tombrad @ 6:15 pm

>Comentaba Lilian que muchas veces los que son malos alumnos en la universidad resultan excelentes profesionales. Me consta, no daré nombres para proteger a los inocentes pero haciendo un listado rápido recuerdo a algunos que fueron reyes de la copia y la tercera oportunidad pero una vez que empezaron a trabajar vieron la luz y ascendieron muy rápido en sus carreras.

Lo que no recuerdo -al menos en mi carrera- a casi ningún flojo o débil de carácter que se haya titulado, los dolcevitos se fueron y terminaron en cosas muy distintas a la electrónica, creo que para la mayoría la carrera significó endurecernos, aprender a pararnos después de cada golpe y buscar modo de seguir adelante en condiciones difíciles. Al final no importaba tanto si aprendíamos o no sino quien se quebraba y quien seguía. Por eso las amistades que hicimos en esos años son, para la muchos de nosotros, las más importantes de nuestra vida.

Pero ya me desvié del tema, empiezo a escribir y me voy pàra el lado de los quesos, siempre me pasa. De lo que quería conversarles era acerca de lo que llaman “habilidades sociales” en contraste con la inteligencia tradicional. Se supone que alguien inteligente, en el sentido normal de la palabra, tiene mucha capacidad de concentración, buena memoria y facilidad para resolver problemas complicados. También se considera parte de la inteligencia la capacidad de ver cosas que para otros pasan desapercibidas.

Cualquiera que tenga esas capacidades bien desarrolladas será considerado inteligente, le irá muy bien en los estudios que están enfocados a evaluar esas cosas que son fáciles de medir más o menos objetivamente: te dan un problema complicado: si te puedes concentrar y resolverlo eres inteligente.

Las habilidades sociales en cambio son algo más sofisticadas, ambiguas, requieren de capacidades menos medibles como la intuición, el tacto, la empatía, alguien que es hábil socialmente no puede ser medido, aparte de los resutados. Mientras la inteligencia tradicional está enfocada a resolver problemas complicados las habilidades sociales se enfocan a guiar e influenciar a los demás.

Todos tenemos de los dos tipos pero algunos nacen con más inclinación hacia un lado, así como existen los zurdos y diestros. Pese a que formalmente alguien inteligente es mucho mejor evaluado que alguien sociable, son estos últimos los que toman las mejores recompensas materiales, es muy raro que alguien inteligente esté al mando, la alta gerencia está llena de gente que viene de ventas con poca capacidad para resolver problemas complicados pero buenos para manejar relaciones.

Yo creo que es ridículo mirar en menos a alguien porque no es muy inteligente, igual que a otro que es limitado para relacionarse, son cosas genéticas como la estatura o el color del pelo. Lo mejor es que con un poco de esfuerzo uno puede mejorar sus handicap, me consta.

Probablemente la inteligencia esté sobrevaluada, hay autistas con una memoria y capacidad de concentración extraordinarias, el otro día leí que la capacidad para resolver problemas complicados era tal vez producto de un bloqueo de ciertas funciones del cerebro ¿se han fijado que mucha gente inteligente tiene problemas para expresarse o relacionarse con los demás? parece que no es algo cultural sino que al bloquear funciones más soficticadas su cerebro queda liberado para otras cosas más mecánicas como el razonamiento lógico.

En fin, que cada uno viva contento con lo que le dió madre natura nomás y que trate de sacarle el mejor provecho, al fin y al cabo para eso existe la división del trabajo ¿no?. Tal vez todo esto sea un consuelo medio barato al ver que existe tanta gente inteligente, bah, que se pudran, al fin y al cabo ni me importa, dijo el picado.

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