Para los antiguos griegos las más altas virtudes del hombre consistían en ser “bueno y hermoso”; para los antiguos persas ser “veráz y valeroso”; para los teutones el ser “fiel”, y para nuestros contemporáneos, en ser “inteligente”. La palabra “inteligencia” se deriva de la latina intellegere, que significa literalmente “recolectar de entre” y abarca los conceptos de percepción, discernimiento, selección y establecimiento de relaciones. Originalmente “recolectar de entre” significaba recolectar el buen grano de entre la maleza y abarcaba los siguientes actos: percibir el grano, diferenciarlo de la cizaña, seleccionar el bueno y establecer relaciones mediante la selección. En lengua hebrea hay muchas palabras distintas para designar el concepto de inteligencia, cada una de ellas con otras connotaciones: una resalta igual que en el latín las características del discernimiento, de distinción; otra está relacionada con el concepto de máquina y de invento; una de estas palabras hebreas resalta el concepto de espacio, de amplitud y de tolerancia, mientras otra recalca las características de la percepciónen general y del gusto en particular; una palabra tiene el significado positivo de éxito y prosperidad, otra el negativo de complot o ardid. Todavía otra palabra hebrea da a la inteligencia una connotación social de ayuda, consejo y progreso, mientras otra acentúa la firmeza y el poder.
Es un párrafo del libro -en promedio bastante fome- llamado Introducción a la Psicología de Werner Wolff, la cosa es que ese párrafo se me quedó en la memoria por mucho tiempo hasta que hoy en la tarde, holgazaneando en la casa rodante, me encontré de nuevo con el libro y la referencia exacta. La verdad es que a mi siempre me ha molestado un poco lo sebrevendida que está la inteligencia, todos se ufanan de ser especialmente inteligentes, peor todavía se vanaglorian de la inteligencia de los hijos “no estudia nada y le va tan bien en el colegio”, de los amigos “yo tengo puros amigos inteligentes” y hasta de las mascotas. Es el colmo.
¿Y que hay de la estupidez?, curiosamente tratar a alguien de “estúpido” se considera uno de los peores insultos, negando el hecho evidente que todos somos estúpidos en muchas materias y en relación a muchas otras personas. Yo quiero salir en defensa de la estupidez, una de las características superiores del cerebro que todos tenemos en abundancia, mal que nos pese. Hace varios años -debe haber sido el 2000 más o menos- escribí algo sobre los computadores que se equivocan y la estupidez artificial, tratando de ubicar ese artículo me encontré con uno parecido escrito por José M. Piquer, de la Universidad de Chile, y también con un refrito de mi artículo original, que escribí varios años después. No es nada inteligente negar algo tan evidente como nuestra propia estupidez.
Para que se encandilan y engrupen tanto con la inteligencia, pienso yo, prefiero mil veces a alguien simpático antes que una maldita lechuza repleta de inteligencia, un millón de veces alguien bueno que alguien inteligente, en fin, hay muchas habilidades que se la vuelan a la inteligencia, una mina buena para las artes amatorias puede ser cientos de veces preferible. Pero no, todos se creen y quieren ser inteligentes como si fuese gran cosa. Al diablo con ellos, desde ya me auto corono (igual que Napoleón) como El Emperador de los Huetontos.
Bah, tal vez se me pasó la mano, si al final no tiene nada de malo ser más inteligente en algunas cosas, pero a lo que voy es que no es motivo para enorgullecerse o para mandarse las partes ¿acaso alguien que tiene facilidad para las matemáticas es mejor que los demás? para nada, es una característica más como ser alto, gordo, pecoso o tener ojos negros, nada de que enorgullecerse. Lo que pasa es que la inteligencia está sobrevendida y todos la creen tener en abundancia, bah, pedazos de giles nomás. Mejor haré algo inteligente y me voy al Rapa a tomar un shopito. Buenas noches.
Para los antiguos griegos las más altas virtudes del hombre consistían en ser “bueno y hermoso”; para los antiguos persas ser “veráz y valeroso”; para los teutones el ser “fiel”, y para nuestros contemporáneos, en ser “inteligente”. La palabra “inteligencia” se deriva de la latina intellegere, que significa literalmente “recolectar de entre” y abarca los conceptos de percepción, discernimiento, selección y establecimiento de relaciones. Originalmente “recolectar de entre” significaba recolectar el buen grano de entre la maleza y abarcaba los siguientes actos: percibir el grano, diferenciarlo de la cizaña, seleccionar el bueno y establecer relaciones mediante la selección. En lengua hebrea hay muchas palabras distintas para designar el concepto de inteligencia, cada una de ellas con otras connotaciones: una resalta igual que en el latín las características del discernimiento, de distinción; otra está relacionada con el concepto de máquina y de invento; una de estas palabras hebreas resalta el concepto de espacio, de amplitud y de tolerancia, mientras otra recalca las características de la percepciónen general y del gusto en particular; una palabra tiene el significado positivo de éxito y prosperidad, otra el negativo de complot o ardid. Todavía otra palabra hebrea da a la inteligencia una connotación social de ayuda, consejo y progreso, mientras otra acentúa la firmeza y el poder.
Es un párrafo del libro -en promedio bastante fome- llamado Introducción a la Psicología de Werner Wolff, la cosa es que ese párrafo se me quedó en la memoria por mucho tiempo hasta que hoy en la tarde, holgazaneando en la casa rodante, me encontré de nuevo con el libro y la referencia exacta. La verdad es que a mi siempre me ha molestado un poco lo sebrevendida que está la inteligencia, todos se ufanan de ser especialmente inteligentes, peor todavía se vanaglorian de la inteligencia de los hijos “no estudia nada y le va tan bien en el colegio”, de los amigos “yo tengo puros amigos inteligentes” y hasta de las mascotas. Es el colmo.
¿Y que hay de la estupidez?, curiosamente tratar a alguien de “estúpido” se considera uno de los peores insultos, negando el hecho evidente que todos somos estúpidos en muchas materias y en relación a muchas otras personas. Yo quiero salir en defensa de la estupidez, una de las características superiores del cerebro que todos tenemos en abundancia, mal que nos pese. Hace varios años -debe haber sido el 2000 más o menos- escribí algo sobre los computadores que se equivocan y la estupidez artificial, tratando de ubicar ese artículo me encontré con uno parecido escrito por José M. Piquer, de la Universidad de Chile, y también con un refrito de mi artículo original, que escribí varios años después. No es nada inteligente negar algo tan evidente como nuestra propia estupidez.
Para que se encandilan y engrupen tanto con la inteligencia, pienso yo, prefiero mil veces a alguien simpático antes que una maldita lechuza repleta de inteligencia, un millón de veces alguien bueno que alguien inteligente, en fin, hay muchas habilidades que se la vuelan a la inteligencia, una mina buena para las artes amatorias puede ser cientos de veces preferible. Pero no, todos se creen y quieren ser inteligentes como si fuese gran cosa. Al diablo con ellos, desde ya me auto corono (igual que Napoleón) como El Emperador de los Huetontos.
Bah, tal vez se me pasó la mano, si al final no tiene nada de malo ser más inteligente en algunas cosas, pero a lo que voy es que no es motivo para enorgullecerse o para mandarse las partes ¿acaso alguien que tiene facilidad para las matemáticas es mejor que los demás? para nada, es una característica más como ser alto, gordo, pecoso o tener ojos negros, nada de que enorgullecerse. Lo que pasa es que la inteligencia está sobrevendida y todos la creen tener en abundancia, bah, pedazos de giles nomás. Mejor haré algo inteligente y me voy al Rapa a tomar un shopito. Buenas noches.
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