Tomas Bradanovic

13 julio, 2007

FNDR y un alcalde encadenado

Archivado en: fndr, inversion publica — tombrad @ 8:54 pm

Entre los premios que me ha dado la vida -iba a decir escasos pero no seré mal agradecido- está el privilegio de sentarme todos los días y escribir cualquier tontera que se me ocurra, sobre el tema que se me antoje y así compartir, como si estuviera con ustedes, conversando alegremente acerca de nada en un bar, mascando la grasa como dijo Lucio.

Claro que el asunto tiene sus complicaciones, como hoy por ejemplo que me senté y no tengo tema sobre que escribir, pero en fin, sigamos, ya se me ocurrirá algo. Siempre se me ocurre algo.

Es fácil, basta recordar el diario que siempre trae alguna noticia rara en esta ciudad llena de rarezas. Esta vez fue el alcalde de Putre Francisco Humire quien, vestido de poncho y sombrero típico, se encadenó en las puertas de Serplac protestando porque no le habían dado el RS (recomendación técnica) para un proyecto de mejoramiento de una escuelita rural.

Y ahí estaba Humire gritando acusaciones de racismo ante un atónito José Luis Torres (jefe de Serplac) que trataba de esquivar sus jabs y manotazos. Esto demuestra como todo el sistema de asignación por concurso de los proyectos FNDR se ha ido convirtiendo paulatinamente en una chacota. ¡Como no se me ocurrió a mi encadenarme cuando hacía esos proyectos!.

La idea original del Sistema Nacional de Inversiones creo que fué del gran economista Juan Andrés Fontaine, auténtico Chicago Boy: las inversiones se decidirían a través de concurso donde los servicios públicos presentarían proyectos, estos proyectos serían evaluados técnica y socialmente por SERPLAC y podrían obtener calificación RS (recomendado) FI (falta información) u OT (objetado técnicamente), los nombres oficiales son otros pero los que yo puse son el significado real.

De esa manera los proyectos RS entrarían a discusión en el Consejo Regional y quedaban con la opción de ejecutarse o quedar en espera hasta el siguiente período. Un sistema teóricamente perfecto, pero como estamos en el sector público, el diablo tenía que meter su cola. Cuando yo hacía casi los primeros proyectos que se financiaron con este sistema, el asunto era muy técnico e impecable, los sectorialistas (evaluadores) de Serplac revisaban el asunto minuciosamente, criticaban, lo devolvían y después de algún forcejeo el si proyecto era bueno obtenía su RS y quedaba listo para recibir las lucas.

La primera -digamos- distorsión, vino cuando empezaron a correr las influencias, telefonazos e intercambio de favores para obtener el RS, aunque el proyecto fuera muy malo una llamada del jefe con un “apruébalo” era el fast track que derribaba todas las barreras. Luego los partidos políticos se interesaron por poner gente de confianza como sectorialistas, para tener una ventanilla por donde entrar cuando la puerta estuviera cerrada.

Pero cuando empezó la maldita costumbre de financiar campañas politicas con proyectos truchos -debe haber sido a mediados del gobierno de Frei, luego de la crisis asiática- el sistema cambió completamente, no en lo legal, sino en la práctica, porque los Intendentes empezaron a priorizar los proyectos según su gusto y conveniencia, el papel de Serplac pasó a ser casi decorativo o de mero trámite, importante solo para los proyectos que no tenían pituto. Al final el Intendente empezó a repartir la torta de manera bastante discrecional delegando un poco de su poder entre los miembros del CORE.

Toda esta larga historia para explicar el pintoresco encadenamiento de Humire, seguramente su proyecto no tenía ningún padrino político y lo tiraron debajo de la mesa, aplicando el viejo chiste del servicio público en Chile “¿para cuando dijo que lo quería?”. No tengo dudas que la encadenada le va a resultar, va a salir volando el RS, la escuelita al fin recibirá sus lucas y los contratistas podrán hacer sus pequeños recortes como se acostumbra en estos casos.

En breve, esto explica por qué la inversión pública del FNDR en Chile es de tan TAN mala calidad, por que se bota plata en proyectos absurdos y muchos proyectos buenos duermen en el limbo por años: la evaluación técnica no pesa nada, no se le paga un peso a los profesionales que hacen los proyectos (semilla de corrupción, porque nadie trabaja por bolitas de dulce) y después que un proyecto se aprueba nadie se preocupa de ver que pasó con la plata, si se cumplieron o no los objetivos; la evaluación ex-post no existe.

Y esa fue la triste historia, que tiene muchos más entretelones que prefiero ni comentar, de todas maneras ya se me pasó la mano escribiendo, y eso que no tenía nada que poner. Hasta mañana.

>FNDR y un alcalde encadenado

Archivado en: fndr, inversion publica — tombrad @ 8:54 pm

>Entre los premios que me ha dado la vida -iba a decir escasos pero no seré mal agradecido- está el privilegio de sentarme todos los días y escribir cualquier tontera que se me ocurra, sobre el tema que se me antoje y así compartir, como si estuviera con ustedes, conversando alegremente acerca de nada en un bar, mascando la grasa como dijo Lucio.

Claro que el asunto tiene sus complicaciones, como hoy por ejemplo que me senté y no tengo tema sobre que escribir, pero en fin, sigamos, ya se me ocurrirá algo. Siempre se me ocurre algo.

Es fácil, basta recordar el diario que siempre trae alguna noticia rara en esta ciudad llena de rarezas. Esta vez fue el alcalde de Putre Francisco Humire quien, vestido de poncho y sombrero típico, se encadenó en las puertas de Serplac protestando porque no le habían dado el RS (recomendación técnica) para un proyecto de mejoramiento de una escuelita rural.

Y ahí estaba Humire gritando acusaciones de racismo ante un atónito José Luis Torres (jefe de Serplac) que trataba de esquivar sus jabs y manotazos. Esto demuestra como todo el sistema de asignación por concurso de los proyectos FNDR se ha ido convirtiendo paulatinamente en una chacota. ¡Como no se me ocurrió a mi encadenarme cuando hacía esos proyectos!.

La idea original del Sistema Nacional de Inversiones creo que fué del gran economista Juan Andrés Fontaine, auténtico Chicago Boy: las inversiones se decidirían a través de concurso donde los servicios públicos presentarían proyectos, estos proyectos serían evaluados técnica y socialmente por SERPLAC y podrían obtener calificación RS (recomendado) FI (falta información) u OT (objetado técnicamente), los nombres oficiales son otros pero los que yo puse son el significado real.

De esa manera los proyectos RS entrarían a discusión en el Consejo Regional y quedaban con la opción de ejecutarse o quedar en espera hasta el siguiente período. Un sistema teóricamente perfecto, pero como estamos en el sector público, el diablo tenía que meter su cola. Cuando yo hacía casi los primeros proyectos que se financiaron con este sistema, el asunto era muy técnico e impecable, los sectorialistas (evaluadores) de Serplac revisaban el asunto minuciosamente, criticaban, lo devolvían y después de algún forcejeo el si proyecto era bueno obtenía su RS y quedaba listo para recibir las lucas.

La primera -digamos- distorsión, vino cuando empezaron a correr las influencias, telefonazos e intercambio de favores para obtener el RS, aunque el proyecto fuera muy malo una llamada del jefe con un “apruébalo” era el fast track que derribaba todas las barreras. Luego los partidos políticos se interesaron por poner gente de confianza como sectorialistas, para tener una ventanilla por donde entrar cuando la puerta estuviera cerrada.

Pero cuando empezó la maldita costumbre de financiar campañas politicas con proyectos truchos -debe haber sido a mediados del gobierno de Frei, luego de la crisis asiática- el sistema cambió completamente, no en lo legal, sino en la práctica, porque los Intendentes empezaron a priorizar los proyectos según su gusto y conveniencia, el papel de Serplac pasó a ser casi decorativo o de mero trámite, importante solo para los proyectos que no tenían pituto. Al final el Intendente empezó a repartir la torta de manera bastante discrecional delegando un poco de su poder entre los miembros del CORE.

Toda esta larga historia para explicar el pintoresco encadenamiento de Humire, seguramente su proyecto no tenía ningún padrino político y lo tiraron debajo de la mesa, aplicando el viejo chiste del servicio público en Chile “¿para cuando dijo que lo quería?”. No tengo dudas que la encadenada le va a resultar, va a salir volando el RS, la escuelita al fin recibirá sus lucas y los contratistas podrán hacer sus pequeños recortes como se acostumbra en estos casos.

En breve, esto explica por qué la inversión pública del FNDR en Chile es de tan TAN mala calidad, por que se bota plata en proyectos absurdos y muchos proyectos buenos duermen en el limbo por años: la evaluación técnica no pesa nada, no se le paga un peso a los profesionales que hacen los proyectos (semilla de corrupción, porque nadie trabaja por bolitas de dulce) y después que un proyecto se aprueba nadie se preocupa de ver que pasó con la plata, si se cumplieron o no los objetivos; la evaluación ex-post no existe.

Y esa fue la triste historia, que tiene muchos más entretelones que prefiero ni comentar, de todas maneras ya se me pasó la mano escribiendo, y eso que no tenía nada que poner. Hasta mañana.

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