Hace varios años atrás tuve la mala idea de arrendar el segundo piso de una casa a un pastor evangélico. Esos eran -digamos- mis años salvajes, aún tenía regular apariencia, todavía no empezaba a quedarme pelado y era razonablemente ágil porque nadaba todos los santos días.
Lo más importante -tal vez lo único importante- es que estaba ganando más plata de la que podía gastar, así es que andaba lleno de amigos y como nunca antes, me empezó a ir bien con las mujeres, poco a poco me iba acercando al sueño de toda mi vida de convertirme en el rey de las minas. La cosa es que me la pasaba haciendo fiestas, asados y una que otra vez alguna amiga me daba la pasada.
Y en esas felices ocasiones, cuando yo estaba en lo mejor, el viejo maldito se ponía a tocar sus estúpidos himnos en su órgano Bontempi, y cantaba a voz en cuello “¡las van a pagar, todos los pecadores las van a pagar!“. Tratábamos de no hacerle caso pero casi siempre me echaba a perder la fiesta. Desde esos años que he venido criando un gran resentimiento contra los fanáticos religiosos. Como dice Serrat: entre esos tipos y yo hay algo personal.
El viejo maldito ese era un ser humano despreciable, también arrendaba piezas a unas universitarias y se las tenía engatusadas con su fraudulenta religión, las había convencido para que le contaran sus problemas, las mantenía aterradas y dependientes con sus amenazas sobre el infierno y los castigos de Dios. Afortunadamente estaba yo allí para despabilarlas y por lo menos a una se la arrebaté definitivamente para el bando de satanás.
Alcancé a vivir dos años en esa casa, en estado de guerrilla pèrmanente, el viejo hipócrita sabía perfectamente como enfurecerme: colocaba a todo volumen los cassetes de tele-evangelistas caribeños y con eso yo me empezara a enfermar. Hasta el día de hoy lo recuerdo como la peor basura humana que he conocido. .¿Y a que vienen tan desagradables recuerdos? A la guerra en Irak pues.
Porque el fanatismo religioso está en la raíz de los problemas en medio oriente: Igual que el maldito canuto que se creía moralmente superior a mi y que se sentía con el derecho (y el deber) de imponerse, eso mismo es lo que pasa con los fanáticos islámicos. La gente dice ingenuamente “déjenlos solos, ellos se las van a arreglar sin molestarnos”, pero eso es pura cobardía, igual a la de Chamberlain que decía que a Hitler no había que molestarlo. Jimmy Carter fue el Chamberlain del siglo XX, por su cobardía política y personal hay millones de fanáticos matándo gente inocente hasta el día de hoy.
Cuando muere un fanático religioso todos ganan, él mismo se muere feliz porque está convencido de que lo van a premiar en el cielo, y el mundo queda un poquito más limpio con un renacuajo menos. Leí en el blog de Jerry Pournelle algo muy cierto: para los demócratas en USA es impensable una victoria en Irak, porque eso sería una victoria de Bush, igual como una victoria en Vietnam habría sido una victoria de Nixon. Por eso hablan de una retirada honorable, cobarde y desastrosa porque haría a todo el mundo mucho más débil ante los fanáticos de lo que es ahora. Los liberals del mundo sueñan más o menos secretamente con una derrota de USA en Irak, eso es lo que más les gustaría.
No hay retiradas honorable, mucho menos ante un enemigo fanático, eso se llama derechamente cobardía y por intereses mezquinos que a mediano plazo crearán una situación mucho peor, algo muy típico de los políticos que por ganar el aplauso de los tontos actuales no les importa hipotecar el futuro.
El problema es que Bush no tiene el suficiente liderazgo, a diferencia de Reagan que a su base original de cowboys supo ir agregando gente inteligente, a Bush le faltan las capacidades personales y el carisma. Hace falta un halcón de peso en la política de USA, tal vez llegue a ser Schwarzenegger, aunque no puede ser presidente por no haber nacido en USA, en cualquier caso no deja de ser curioso un país donde los mejores políticos parece que salen del mundo de las películas. En todo caso Schwarzenegger también está hablando del retiro de tropas, tampoco sirve.
En fin, yo solo espero llegar a vivir en un mundo sin fanáticos, o por lo menos donde los fanáticos estén acorralados, controlados y no tengan poder para hacer daño a nadie, espero que por su propio bien se mueran todos, cosa que lleguen a su paraíso lo antes posible y no tengan la oportunidad de hacernos a nosotros la vida un infierno. Como dije, entre esos tipos y yo hay algo personal.