Tomas Bradanovic

19 febrero, 2010

Hasta la victoria ¡Siempre!

Archivado en: izquierda, palometas — tombrad @ 2:43 pm

¡Setecientos pesos (US$ 1.30) el kilo de palometa! mi querida suegra con el Tomás Jr. fueron a comprar en la mañana y trajeron una de 6 kilos, hoy almorzamos ceviche y pescado frito, sospecho que pasaremos toda esta semana comiendo caldillo, pescado a la olla, frito y ceviche, con precios tan bajos al final de año nos van a salir escamas. Pensar que para la próxima generación comer una palometa será como caviar beluga, en fin, aprovechemos mientras podamos.

En la tarde partimos para la Playa de Corazones a dar el típico paseo del tonto hasta pasado el túnel de viento, miramos el camino que seguía hasta la Liserilla y decidimos devolvernos, la verdad es que en todos los años que vivo en Arica nunca he pasado de ese punto, miro el resto del camino y me da flojera, en fin, si algún día resulta mi proyecto de playa nudista en La Liserilla, creo que entonces valdrá la pena de caminar hasta allá. El Tomás Jr. no iba desde que tenía como 6 años y mi querida suegra no  iba desde antes que hicieran el camino, cuando existía un cordel para cruzar por sobre el agua, yo lo conocí en 1969, era espeluznante. Después nos fuimos a “pescar” a la Isla del Alacrán pero se nos enredó el sedal y estuvimos como una hora tratando de enrollarlo, ahí nos volvimos para la casa, algunas fotos del paseo pueden verlas AQUI.

Libertad antes que igualdad es la tendencia que la lleva en el mundo desde mediados de los años setenta, se podría hablar mucho de la desaparición de la URSS y todo eso pero dejémoslo así. Lo que ha venido después en las ideas va del libertarismo a los social demócratas, con unas poquitas islas de la verdadera izquierda.

A los social demócratas no les encuentro nada interesante, son, como yo los veo, derechistas con retórica igualitaria, petit burgeois con un nuevo populismo, me parece que en el fondo, ni creen en lo que dicen y van contando sus cuentos a los ignorantes o tontos, mayoría absoluta en todas partes. Electoralmente les va bien pero pienso que como ideas valen nada.

En los distintos grados de derecha: libertad antes que igualdad, bueno, ya saben que a mi me atrae el libertarismo, gobierno pequeño y todo eso, lo que correspondería a la extrema derecha pero sin ese fanatismo con la iglesia, las tradiciones y una supuesta moral que encuentro tan hipócrita. Mucho menos con el clasismo social -un absurdo en Chile- que recorre a todo nuestro espectro político pero se le achaca frecuentemente a la derecha.

Igual me interesa la izquierda, mal que mal yo tuve ese pensamiento durante muchos años, tengo más amigos en la izquierda que en la derecha y siempre he mantenido curiosidad por saber como han aguantado la paliza de cuando se desplomó la antigua Unión Soviética. Creo que con la muerte de Gladys Marín el Partido Comunista dejo de ser de izquierda -si es que alguna vez lo fue realmente- porque yo siempre los recuerdo como conservadores y acomodaticios, desde antes de la Unidad Popular.

La verdadera izquierda en Chile habría que buscarla hoy en el MIR o algunas de sus ramas, me parece que son los que más han pensado como rearticular el pensamiento de igualdad antes que libertad. Siempre leo los análisis políticos de esos grupos, aunque un poco pasados a naftalina, pero a veces salen cosas interesantes como el ensayo Principios de la Izquierda Radical, del español Francisco Umpiérrez, o La Izquierda Darwiniana de Peter Singer, que solo he leído en partes.

Me parece más interesante lo de Umpierrez porque es práctico, dice que las sociedades anónimas por acciones son de hecho empresas socialistas, o a lo menos cooperativistas y postula que el socialismo y la intervención del estado en la economía es “natural” en la sociedad, pues hasta el país más capitalista tiene más de la mitad de su economía manejada por el estado, así postula que hay que dejar de pensar que el capitalismo es una desviación, sino una etapa camino al inevitable socialismo.

Singer es un poco más etéreo y habla que la cooperación es mejor que la competencia, habla del dilema del prisionero y todo eso, en realidad no me pareció muy original, son los argumentos del  colectivismo de siempre, escritos de una manera más atractiva. Pero los dos autores arrastran a Marx y hacen piruetas para tratar de encajar el materialismo dialéctico, el cientificismo de la historia y todas esas cosas que ya son tan difíciles de creer como la inmaculada concepción o el génesis.

Creo que mucha gente es de izquierda sin entender muy bien lo que eso significa, tengo un montón de amigos que piensan que lo fundamental es “estar del lado de los débiles” o “contra el abuso de los poderosos”, eso no es esencial del pensamiento de izquierda, es un gancho que se encuentra en todo el espectro de las ideas políticas: la preferencia por los débiles es universal, es cosa de leer a los utilitaristas ingleses, sus propósitos son los mismos que los de Marx: la máxima expansión del bienestar, solo chocan en la forma de conseguirlo.

Lo fundamental  en la izquierda es la preferencia por la igualdad, que implica que hay que quitar o limitar a los que adquieren por sobre un cierto límite, la justificación teórica es que cuando alguien gana demasiado llega a un punto donde -de manera irreversible- tiende a ganar infinitamente más, sin límite y ya que ven la economía como juego de suma cero lo que necesariamente implica que alguien se está empobreciendo más hasta el infinito, eso llevaría al derrumbe del capitalismo según Marx, producto de unos pocos monopolios enormemente grandes y multitud de gente que se iría muriendo de hambre en la mayor miseria. Ni que decir que esa idea mostró ser bien superficial  y mecanicista, pero a la gente común le encantan las explicaciones simples.

Creo que cuando la izquierda consiga despegarse de esos dogmas marxistas sus ideas podrán seguir avanzando. Por mientras, están amarrados igual que los curas con su doctrina de la inmaculada concepción, que los obliga a buscar explicaciones muy rebuscadas para hacer encajar las ideas,  En fin, hay que leer de todos lados, especialmente lo que puede poner en duda nuestras propias ideas. ¡Hasta la victoria Siempre Compañeros!. Revolucionarios saludos, ahora me voy a dormir la más burguesa de las siestas.

3 febrero, 2010

La vida del oso

Archivado en: izquierda, radical, Umpierrez — tombrad @ 11:01 pm

Vacaciones librescas, estoy leyendo un libro cada dos días.más o menos  No es que me haya venido alguna fiebre por cultivarme ni nada de eso, simplemente que los libros están en Internet, tengo tiempo para leerlos y me entretengo. Paso buena parte del día leyendo o releyendo algo. Hoy estuve releyendo el precioso Cuento de Navidad de Truman Capote -escribió varios de esos- y después un curioso análisis del cuento “Un Visón Propio” del mismo autor escrito por Francisco Umpierrez Sanchez. Bueno, una cosa lleva a la otra y llegué al blog de Umpierrez que me mantuvo entretenido por un buen rato ¿será este uno de los “únicos en Chile que pueden interpretar el marxismo” según mi amiga mirista? Capaz, los caminos del cielo son misteriosos.

Me cae muy mal ciertos usos del anonimato en Internet, me recuerda los días de la inquisición o los primeros tiempos del Gobierno Militar, cuando se recibían denuncias anónimas para ir a arrestar o allanar casas. Entiendo que alguien prefiera no publicar sus datos personales en Internet y creo que está OK mientras sea amable y respetuoso en sus opiniones, pero ponerse a molestar, dándoselas de ingenioso o “sarcástico” bajo la protección de un sobrenombre me parece una actitud propia de gallinas, tan loser como hacerse pasar por otra persona y otras por el estilo. Además disfruto censurando los comentarios que me caen mal, me imagino que es como disparar con un rifle a postones a los odiosos patos yeco, una sensación muy divertida. Bueno mis queridos trolls, ya saben como es.

De nuestra consideración: A solicitud de nuestro cliente Universidad de Tarapacá, informamos a usted que ha sido ingresado al BED (Boletín Electrónico Dicom) de DICOM/EQUIFAX, por tener registrada a su nombre deudas que por concepto de capital ascienden al monto de 29,33 UTM más intereses, Oh Dios, soy un insolvente ¿de que diablos será esa deuda? No tengo teléfono celular, ni previsión, ni seguro de salud y ahora estoy en el DICOM ¿puede existir alguien más informal que yo? Con esto quedo definitivamente fuera del sistema, a ver quien me hace el peso en Indice de la Informalidad.

¡Como ha cambiado nuestra actitud frente a las deudas! Hasta que tuve unos veintitantos años yo pensaba ingenuamente que las deudas debían pagarse, mi primera fundición fue cuando no pude pagar el arancel básico de la universidad, estaba en segundo o tercer año y no tenía ni para comer. Entonces firmé cuanto papel me pusieron por delante y después me olvidé alegremente del asunto. Esa debe ser la deuda que me persigue ahora, agigantada tras 30 años de intereses y multas de toda clase.

En cambio tuve tarjeta de crédito durante más de 10 años y nunca quedé debiendo un peso, la pagaba siempre aunque estuviera cesante. Un día me llamó mi ejecutivo de cuentas del banco, un mequetrefe insolente que tuvo el mal gusto de preguntarme adonde trabajaba. Hasta ahí llegó mi tarjeta de crédito y desde entonces pago con lo que tengo en el bolsillo ¿de que me sirvió ser estrictamente cumplidor durante 10 años? de nada porque el negocio del banco es tener morosos, que paguen los intereses, al mantenerme al día yo era un pésimo cliente.

También hoy disfruté leyendo los Principios de la Izquierda Radical del ya mencionado Francisco Umpierrez  publicado por el Centro de Estudios Miguel Enriquez, se los recomiendo, es una nueva propuesta para la izquierda ahora que resulta más o menos inútil negar al mercado, como se hizo durante tantos años. La mercantilizción, que convierte a todas las cosas en mercancías sin valor intrínseco fue una de las críticas fundamentales de Marx al capitalismo. La nueva izquierda radical va cediendo de a poco en esas cosas, pero sigue pegada en la pretensión científica y tonteras por el estilo, claro que con una concepción de “ciencia” muy del siglo 19, en fin, igual es un trabajo interesante y recomiendo leerlo.A mi me interesa todo lo que se acerque al anarquismo y la desaparición del estado.Los de la izquierda radical, aunque bien perdidos a mi modo de ver, van a tientas para ese lado.

Ah, leer y rascarse la guata, esto si que es vida, mientras tanto el Tomás Jr. toca en guitarra su versión de La Vida del Oso

hey es el momento ,
de que hagas un movimiento
que te deje contento,
salir, volar ,cambiar,
dale tiempo al ocio con la vida del oso
ve a completar
los sueños que algún día quisiste lograr
salir ,volar,cambiar
dale tiempo al ocio con la vida del oso
y en mi vida nueva pude encontrar
mil y una manera de disfrutar
ahora puedo hacer lo que quiero ,
prefiero el tiempo al dinero
¡vida de…oso!
¡vida de ..oso!
si se siente grandioso llevar la vida de oso

Ah esta juventud desgenerada, en mis tiempos hijitos no éramos así, claro que no, ñaca, ñaca.

27 marzo, 2009

Los anti-rotos

Archivado en: chileno, izquierda, roto — tombrad @ 12:00 am


Parece que no es solo de Chile, en toda América Latina la mayor parte de la izquierda es caviar: izquierdistas si, jamás rotos. Miren ese economista chileno de aristocrático apellido, don Manuel Riesco con sus ideas que harían temblar a Fidel Castro, o recuerden al compañero Salvador Allende, el pije, uno de los grandes exponentes de el selecto club de los izquierdistas-nunca-rotos.

En mi vida he tenido muchos amigos de izquierda y la mayoría hacen esta distinción, tienen bien clara la diferencia y rotean a destajo. Me acordé ahora que vi una entrevista a Pamela Jiles en Curves TV, me llamó la atención que para descalificar a alguien usaba la palabra “cuma”, algo que no había escuchado-por lo menos- desde hace unos 20 años.

La verdad es que como alguna vez escribió Lafourcade, la única nobleza en Chile es la del Rey del Calzoncillo, o el Rey del Mote con huesillos, pero dime de lo que te jactas y te dire que te falta, casi todos tenemos aspiraciones de pertenecer a buena familia o, a lo menos, no provenir del rotaje, en Chile somos extremadamente aspiracionales.

En Perú le llaman cholear, en Chile es rotear y la gente de izquierda es la que más rotea, es una esquizofrenia bien curiosa, una personalidad dividida en “yo amo a los pobres a pesar de mi buena cuna”, lo más chistoso es que la buena cuna es normalmente ficticia ¿hay buena cuna en Chile?, es un sentimiento ingenuamente culposo, imitativo. Yo tuve muchos amigos del MIR en los setentas y todos roteaban, era increíble el clasismo de la ultra izquierda, podían emocionarse hasta las lágrimas trabajando en los campamentos pero jamás, personalmente, bajarían a hacerse amigos de un roto.

Los antecedentes familiares -que no pasan de ser un accidente biológico como el tamaño de la nariz o el color del pelo- son motivo de obsesión y orgullo para muchos de estos amigos del pueblo, Carlos Altamirano Orrego que llevaba la batuta acelerando el proceso durante la Unidad Popular insistía en que lo nombraran con ambos apellidos y cada vez que podía aclaraba que “a pesar de provenir de buena familia…” etc. Incluso mucho antes, en el siglo IXX, doña Juana Ross de Edwards era la mayor fortuna de Chile y la zarina de la beneficencia nacional, fue precursora de estos amigos del pueblo.

Un Techo Para Chile, el Hogar de Cristo y muchas otras fundaciones benéficas son selectos clubes llenos de pirulos y aspiracionales ¿hay algo más socialité que las cenas de pan y vino o los trabajos de verano de la UC?. Si algo que caracteriza a la izquierda en Chile es que para insultar hace alusión a la rotería, entendida como provenir de familia pobre. Joaquin Edwards Bello esribio en su novela El Roto con mucha ingenuidad sobre esa furia casi patológica que sentimos hacia el rotaje.

Yo creo que todo esto viene de la iglesia: jesuítas, salesianos y todos esos curas y monjas imbuídos del espíritu de caridad cristiana, en el valor de la limosna disfrazada de solidaridad, formaron en sus colegios pagados generaciones de amigos de los pobres. La formación de la iglesia fue muy eficiente en su veneno, al imbuirles el sentimiento de culpa a los niños por ser los privilegiados, existiendo tanto dolor en el mundo, los colegios de curas y monjas con sus patrocinios y sus excursiones a los barrios pobres, con sus profesores resentidos, furiosos fustigadores de los ricos son un fenómeno muy Latinoamericano.

De todo lo que escribo alguien podría creer que los izquierdistas-pero-no-rotos me caen mal. Nada de eso, por lo general son la gente más simpática y muchas veces los más inteligentes, tengo muchos más amigos progresistas que liberales, no son mala gente, solo fueron víctimas de un sistema social que ha ido mezclando el arribismo con el resentimiento durante siglos. Sus padres, igenuamente los mandaron a colegios de curas o monjas y allí les arruinaron la mente con el guilt complex, unos pocos evolucionan pero la mayoría se quedan pegados y se mueren con las ideas de todos iguales, pero yo más igual que todos.

¿Quien no conoce a uno de estos izquierdistas, discriminadores, excluyentes, miradores en menos? ¿quien no ha visto a un diputado o un SEREMI, que viene recién saliendo de la nada, ninguneando a un mozo en el restaurant, mientras se hace el chistoso?, yo los he visto montones de veces. Pero como dije, no es su culpa. Ser piojo resucitado es parte de nuestra genética, inclusive para los que nos jactamos de ser “puro pueblo” ¡a mi me carga el rotaje!.

El roto chileno es una especie en extinción y desde hace muchos años nadie se quiere reconocer como roto de origen, en el Jappening con Ja salía un sketch de los hueseros, esos tipos que están en el fondo de la escala social y viven reciclando basura, el chiste es que a cada rato repetían “yo no se como puede vivir esa pobre gente, en esas condiciones” refiriéndose a otros pobres. La mayoría de los chilenos guardan como secreto de estado cuanto son sus ingresos, no por miedo a los impuestos sino por temor a que lo miren en menos.
Algunos -al revés- se jactan de que su abuelo era muy pobre aunque se apuran en aclarar “a nosotros gracias a Dios, nunca nos faltó nada” igualito que los hueseros. Yo hace muchos años que no veo a un solo roto, cuando vivíamos en la Población Santiago, en media aguas sin luz, agua y con pozo séptico todos nos creíamos una especie de nobles arruinados y a nadie se le ocurría pensar que éramos de la clase baja, solo estábamos pasando algunos problemitas de plata por el momento.
Debe haber sido en el año 1976, cuando arrendábamos una pieza en la Población San José que llegó a vivir a esa casa un auténtico roto, era jornalero y lo único que sabía hacer era tirar pala, simpático y casi tan feo como su mujer. En ese tiempo estuvimos a punto de ir a la guerra con Perú y el roteque estaba feliz, me decía “ahi le enseño a cavar trincheras tomasito”, me daba escalofrios pensar que terminaría haciendo zanjas con el picante de mi vecino, fue tan traumática la idea que en 1978, me matriculé en la universidad sin tener idea de como diablos iba a pagarla.
Esos rotos auténticos, orgullosos, ya casi no se encuentran. Ahora todos se clasifican dentro de la clase media aunque no tengan que comer, en Chile tenemos la obsesión, el fetiche de la clase media, nadie quiere reconocerse como roto ni como empresario chupasangre, todos se sienten de clase media, por eso la mediocridad es un problema tan grande acá.
Que pena la desaparición del rotaje, los únicos rotos que se pueden encontrar son las copias de las estatuas de Virginio Arias que infectan las plazas a lo largo de Chile, quedamos los puros aristócratas. Hasta mañana.

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