Tomas Bradanovic

24 diciembre, 2009

Yo tengo tantos hermanos

Archivado en: jo-jo-jo — tombrad @ 7:56 am


Este año no mandé la e-tarjeta de jo-jo-jo navidad por motivos ecológicos: ahorraré ancho de banda porque ustedes -mis amigos- ya saben bien cuanto los aprecio, así es que no necesito mandarlo a decir por mail en una época en que todos dicen más o menos lo mismo, igual coloco acá mi acostumbrada foto de Santa Claus con mis acostumbrados buenos deseos para la fiestas y el año que viene: salud, billetón, licores y lujuria en abundancia, todo cambiará para mejor.

Mi querida suegra ya armó el arbolito y el nacimiento, mientras que el hereje de la familia le pintó una barba candado a la figura del niño Jesús para darle un look de Chuck Norris, cuando su abuela se de cuenta si que va a quedar la grande. Unas pocas fotos del arbolito y el mini Chuck Norris las pueden ver AQUI.
Como este será un fin de año de bajo presupuesto y alta flojera, no haré la gran fiesta que he acostumbrado en los últimos años, en lugar de eso compraré unas botellas de Bacardi Limón para armar la fiesta dentro de mi cabeza, una forma abreviada mucho más barata y sencilla de impelmentar.
En fin, les deseo una jo-jo-jo feliz navidad y les envío a todos una buena canción de Atahualpa Yupanqui, con lo que siento por todos ustedes, mis amigos:
Los hermanos

Yo tengo tantos hermanos,
que no los puedo contar,
en el valle, la montaña,
en la pampa y en el mar.

Cada cual con sus trabajos,
con sus sueños cada cual,
con la esperanza delante,
con los recuerdos, detrás.

Yo tengo tantos hermanos,
que no los puedo contar.

Gente de mano caliente
por eso de la amistad,
con un rezo pa’ rezarlo,
con un llanto pa’ llorar.

Con un horizonte abierto,
que siempre está más allá,
y esa fuerza pa’ buscarlo
con tesón y voluntad.

Cuando parece más cerca
es cuando se aleja más.
Yo tengo tantos hermanos,
que no los puedo contar.

Y así seguimos andando
curtidos de soledad,
nos perdemos por el mundo,
nos volvemos a encontrar.

Y así nos reconocemos
por el lejano mirar,
por las coplas que mordemos,
semillas de inmensidad.

Y así seguimos andando
curtidos de soledad,
y en nosotros nuestros muertos
pa’ que naide quede atrás.

Yo tengo tantos hermanos,
que no los puedo contar,
y una hermana muy hermosa
que se llama libertad.

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