¡Libertad, libertad mis amigos, y no os dejéis poner libreas de ninguna clase! No se que estaría pensando Rubén Darío cuando escribió su famosa frase, pero eso pensé yo hoy a las 13:30 horas apenas terminé de hacer mi última clase, fueron 14 días particularmente duros de 5 horas de clases seguidas cada día, lo que no habría sido nada de no ser porque empezaban a las 8:30 AM ¡a esa hora todavía no sale el sol, es inhumano estar fuera de la cama antes de que el sol aparezca!. Ahora tendré que recuperar poco a poco mi estado de equilibrio, yo sin sol no funciono y todas las horas que estuve levantándome temprano deben haber dejado un daño permanente en mi organismo, ahora tendré que ver como lo arreglo.
18 junio, 2010
Libertad, mis amigos
Algunos comentarios sobre el curso: como siempre fue excelente trabajar con jóvenes, había de todo: desde los muy motivados hasta los que no les interesaba nada, aparte de chatear y ver el Facebook. Creo que hice buenas migas oon todos, no estoy en edad de andar dando sermones y ya tendrán tiempo de darse cuenta por si mismos como funciona este perro mundo. Solo me asombra la cantidad de plata que deben costar esos programas -fui bastante bien pagado- comparado con los beneficios que puede traer, son una herencia de los años de la Concertación y la era Bachelet y creo que tienen para rato porque mucha gente se beneficia de eso.
En total reciben 300 horas cronológicas de clases, o sea 100 horas o más que un diplomado universitario que cuesta unos US$ 1.500 por alumno. A los alumnos además les pagan por estudiar y son tres módulos de enseñanza sumamente blanda: preparación para el trabajo, habilidades interpersonales y tecnologías de información básicas. Este último curso de 64 horas lo hacía yo mientras que los otros dos fueron hechos por psicologos y gente por el estilo. Creo que el costo por alumno debe ser mucho más que los US$ 1.500 que cuesta un diplomado universitario, pero como paga el estado a nadie le duele.
Fue muy interesante ver todas las actitudes del comportamiento humano: desde la alumna super motivada que hacía los ejercicios aunque yo no estuviera mirando -que por cierto la dejé recomendada por mi y trabajando- hasta otras que solo iban a pasar las cinco horas sin importarle nada, dedicadas a leer el diario y chatear, aunque no se perdieron ni una sola clase y con el correr del curso creo que llegaron a interesarse algo con el asunto.
Además del curso les pagaron para la certificación ICDL que entrega la Fundación Chile así es que el último día hicimos la prueba de diagnóstico con resultados bien pobres: solo dos de las 14 alumnas sacaron el 75% requerido, a ver si el miércoles, cuando den el examen formalmente les va mejor.
Algo muy curioso que pude observar es que, a pesar de estar bastante bien preparadas para trabajar en el computador, su desempeño en el examen es malo, por un problema de comprensión de lectura que todas reconocieron. Durante la prueba de diagnóstico (que se toma online) me preguntaron cosas como “cual es horizontal y cual vertical” -o sea saben que uno es para arriba y el otro para el lado pero no sabían cual es cual, otra duda recurrente era “como es descendente y ascendente” -o sea cual se ordena de mayor a menor y viceversa- que significa totalizar y cosas por el estilo. Ante esa clase de dudas no es mucho lo que yo puedo hacer y las tenía la mayoría.
Creo que es algo que no se ha tenido en cuenta cuando se diseñan pruebas estandarizadas de rendimiento: el manejo de vocabulario de los jóvenes es muy diferente del de quienes redactan las pruebas, no es que sea mejor o peor sino que se trata prácticamente de dos lenguajes distintos, quienes diseñan las pruebas usan un lenguaje literario que resulta incomprensible para los jóvenes que manejan el lenguaje informal, cotidiano y simplemente no comprenden las preguntas. Por ejemplo la prueba ICDL es internacional y estandarizada, las instrucciones son traducidas desde el inglés y creo que la redacción no es lo suficientemente clara y cuidadosa, sumamos esto a que los jóvenes manejan muy pocas palabras del lenguaje literario se entiende que su rendimiento en pruebas estandarizadas como esta, las pruebas SIMCE o PISA sea tan bajo.
Este es un problema que vi muy claro en mis 64 horas de clase y especialmente en la prueba de evaluación, me extraña que -al parecer- nadie más se ha dado cuenta de algo que para mi resulta tan evidente: en lugar de evaluar competencias computacionales lo que están evaluando son conocimientos del lenguaje literario. Creo que hay un gran trabajo y una gran responsabilidad pendiente en quienes redactas esas pruebas, algunas de las preguntas incluso a mi me resultaron difíciles de interpretar.
Finalmente me cuestiono si vale la pena financiar a precio de oro 300 horas de capacitación a jóvenes, la mayoría de ellos sin la madurez ni la motivación suficiente como para sacar algún provecho de todo eso. Son miles de jóvenes “beneficiarios” y la mayoría de ellos no se benefician en lo mas mínimo, algunos me han contado que viven de esos cursos porque -como les pagan por estudiar- pasan de uno a otro con la plata del estado ¿para que buscar trabajo si pueden estudiar?. Pienso en cuantos estudiantes talentosos de pregrado universitario, o de carreras técnicas podrían ser financiados con es plata que hoy se tira a la basura, o cuantos alumnos con buenas notas que tienen que dejar la universidad porque no pueden pagar ¿eso es justicia social? Lo dudo mucho.
En fin señores, aquí estoy de vuelta para entretenerles el almanaque, hay tonteras para rato así es que manténganse conectados. Soy libre nuevamente. Hasta mañana.