Caminando desde el Rapa-Nui para la casa -ando con la licencia de conducir vencida y no quiero malos ratos- pasaba recién frente al monoblock del hospital, el que pueden ver en la foto, construído no hace muchos años y que ahora tendrá que ser demolido. El año 2001 un temblor de mediana intensidad lo dejó con daños estructurales irreparables. Todo un símbolo sobre algunas cosas que pasan en Arica.
Es de esas cosas que nadie se explica, ni a nadie le interesa explicar ¿por qué una construcción de concreto armado sufrió daños estructurales graves mientras que todos los demás edificios quedaron prácticamente intactos? ¿le echaron mucha arena al cemento o fierros de diámetro inadecuado? ¿cual fué la constructora, el arquitecto y el calculista responsable de ese proyecto?. Silencio total, nadie sabe y parece que a nadie le interesa saberlo. El geógrafo Eduardo Pavéz, cuya opinión respeto mucho, ha dicho que existe un problema de suelos y exactamente en ese mismo lugar va a comenzar la construcción de el nuevo edificio, a un costo teórico de 29 mil millones de pesos, que todos sabemos que al final resultan ser muchos más; sus impuestos en acción, como dice el slogan.
Me imagino los problemas que habrá para demoler la actual mole de concreto, que está justo al lado de donde funciona el hospital en la actualidad ¿pensarán usar explosivos? me imagino que primero tendrían que sacar el cartel de la calle que advierte “silencio, zona de hospital”, en fin todo este cuento es tragicómico. Seguramente va a costar un mundo demoler el actual monoblock y con el paso de los años se creará una leyenda urbana en la ciudad, parecida a la de la demolición del Hotel Pacífico, “si estaba tan bueno que no podían botarlo, fue puro negociado” diremos los que estemos viejos y el cuento quedará en la memoria colectiva de la ciudad.
Solo imagínense que se construye -a un costo millonario- el hospital de nuevo, en el mismo lugar donde se gastaron muchos millones de dólares en hacer y luego demoler el hospital antiguo. Imagínense que viene un fuerte temblor como el del 2001 o, peor todavía, un terremoto de verdad, el grande que todos estamos esperando. Sigamos con nuestro ejercicio imaginario y pensemos que esta vez podría ser peor: no solo millones de dólares botados -eso ya es normal en nuestro país- sino enfermos y trabajadores aplastados.
Me sigue rondando la duda ¿por que nadie ha hablado de las causas y responsabilidades del colapso del monoblock? es la cultura del encubrimiento, tan arraigada en nuestra cuidad donde todo se comenta para callado y se cuidan las espaldas unos con otros que nos puede llevar a que la tragedia se repita en algunos años más. Por mientras, la constructora Moller Perez Cotapos feliz de la vida con su flamante contrato, tan felices como las futuras autoridades que aprovecharán de dar entrevistas, cortar cintas y pasear por las cámaras sin que les importe mucho las consecuencias de la imprevisión. Total, si a los del anterior condoro no les pasó nada ¿por que tendrían ellos que preocuparse?
Seguro que ya he escrito de esto antes, pero que diablos, uno tiene dos o tres temas y siempre los repite, lo dijo el propio F. Scott Fitzgerald.