Esta si que es buena. Se toma un jurel completo, sin agallas, visceras ni piel y se coloca sobre papel mantequilla. Se agregan muchos champiñones, ajo, cebollin, unas torrejas de tomate y toda la verdura que se tenga a mano, sal y harta pimienta. Luego se hace una especie de momia, envolviendo bien el jurel en papel mantequilla. En una fuente se hace una cama de barro, se coloca la momia encima y se tapa completa con barro, luego todo eso se va al horno fuerte. Para que les cuento como queda de rico, mis fotos no le hacían honor al plato, pero mi amigo el arquituerto me apoyó con otras mejores.
Así celebramos el día de la infamia con mi tocayo John Thomas Wilke y los de siempre: Viera, los Prati, Marco Antonio, etc. De aperitivo nos comimos un mini curanto en olla, amenizadas con unas costillas de chancho ahumadas, también tiramos tres jureles al ahumador, no fuera que las visitas quedaran con hambre. Las fotos las pueden ver aquí, las tomé yo y Marco con su nueva cámara.
Cuando yo era chico el jurel no se consideraba apto para el consumo humano por su calidad aceitosa y color oscuro, ahora resulta que es la mejor carne de pescado, repleta de omega-3, especial para ahumarlo o cocerlo en el horno. Por si fuera poco al mío lo regué con abundante aceite de oliva, quedó delicioso y hoy al almuerzo nos vamos a comer uno que sobró. Si no sobra es que la comida no fué abundante.
En el terminal pesquero estaban vendiendo una enorme albacora (pez espada) que es un pescado que aparece y desaparece de nuestras costas, había también harto congrio y reinetas, bastante caras en realidad. Los precios por pescado entero que alcancé a anotar fueron: reineta US$ 3.30 kg, jurel US$ 2 el kilo, la albacora en filete US$ 8.3 el kilo. Más caro que la carne, a propósito, estoy en campaña para actualizar mi información de precios en Arica.
Uno de los precios más volátiles es el de los tomates, que ahora están alrededor de US$ 0.25 el kilo, pero cuando la venta está buena para Santiago pueden llegar hasta US$ 1.3. ¡Que falta hace recopilar información de precios en la ciudad y publicarlos! creo que en eso hay un interesante proyecto para la Escuela de Negocios, tienen de todo para hacerlo y es algo muy necesario.
Me escribe mi amigo Juan desde Nueva York precisando que la cita “el precio de la libertad es la eterna vigilancia” se le atribuye a muchos otros además de Thomas Jefferson, entre estos cita el discursos de despedida del presidente Andrew Jackson, así pasa a veces con las buenas frases, al final nadie tiene muy claro a quien se le ocurrió originalmente. En todo caso refleja muy bien cierto espíritu práctico de las antiguos yankees, como describía Pérez Rosales cuando estuvo en la fiebre del oro de California. Nada de idealismos, todos hermanos pero con un buen rifle al lado por si las moscas.
De paso me hacía una buena pregunta ¿Pero tu crees que a la gente le importa la libertad?. En términos generales seguro que si, a la mayoría de las personas no les hace maldita gracia ir a la cárcel, ser mandados o sufrir los abusos que son casi lógica consecuencia de no ser libres. Sin embargo creo que la pregunta va más allá y tiene que ver con el hecho lógico que casi todos estamos dispuestos a dar cierto grado de libertad a costa de alguna ventaja. Y en eso hay tantas diferencias de grado como personas en el mundo, algunos estarán mucho más dispuestos que otros a entregar su libertad a cambio de algo, a propósito esa es la diferencia fundamental en la aproximación de las personas a la política: algunos valoran mucho su libertad mientras que otros no tanto y prefieren que el estado -el supuesto benefactor universal- se haga cargo de ellos. Es la diferencia entre el pensamiento de izquierda y el de derecha.
