Tomas Bradanovic

2 mayo, 2011

>La pelea del siglo

Archivado en: hayeck, keynes — tombrad @ 3:02 am

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Díganme si no está divertida, la pelea del siglo entre Keynes y Hayeck a ritmo de rap, un poco de ritmo no le hace mal a nadie aunque no les entendí ni la cuarta parte, pero en fin. Otra cosa es que el personaje de Hayeck se parecía a Keynes ¿no se habrán equivocado?. Igual es muy chistoso ver que después que Keynes queda KO lo declaran ganador de la pelea, lo mismo que en la vida real. Hay una buena explicación para esto que sale en el extraordinario artículo La Escuela Austriaca de Economía de Juan Carlos Cachanosky:

Estos libros de Hayek, sobre todo por los años en que fueron escritos, significaban una respuesta a la teoría keynesiana, pero sin embargo Keynes terminó prevaleciendo. Aunque conviene recordar que no fue a partir de la publicación de The General Theory que el mundo se volvió keynesiano. Lo que Keynes hizo en realidad fue darle apoyo teórico a las políticas que los gobiernos ya venían practicando desde algunos años atrás.
Esa es la clave del éxito keynesiano, los gobiernos aplicaban las políticas de déficit y aumentar el gasto mucho antes de Keynes pero este les dio respetabilidad teórica, igual que Karl Marx le dio prestigio a las pretensiones de los bolcheviques. Pero sigamos copiando algunos párrafos seleccionados de este artículo que está muy bueno, por ejemplo explica en pocas palabras el argumento keynesiano:
La tesis keynesiana sostenía que una expansión de la oferta monetaria cuando hay recursos ociosos pone estos recursos en actividad, con lo cual se logra una disminución de la desocupación y un aumento del ingreso real. Según Keynes, esta expansión monetaria no es inflacionaria, ya que la mayor producción de bienes neutraliza los efectos inflacionarios de la creación de dinero.
Una explicación corta y medular, Keynes decía que en tiempos de depresión hay recursos ociosos que el gobierno debe activar con inversión pública, o sea política fiscal. Esa idea fue seguida al pie de la letra por Pedro Vuskovic, el ministro de economía de Allende y terminó en lainflación más alta que se ha conocido en la historia de Chile. Siempre que se han aplicado políticas de Keynes se termina con una crísis inflacionaria y el estado al borde del default, es como una ley.
Por el contrario, la tesis de Hayek es que cuando se expande la cantidad de dinero y crédito se producen distorsiones en los precios relativos, lo que lleva a asignar recursos en forma ineficiente. Hayek demuestra que esta mala asignación de recursos, que responde a señales falsas, no puede mantenerse a menos que se continúe con una expansión monetaria creciente. Y, aun así, lo único que se lograría es postergar el problema, pero no solucionarlo.
Aquí hay una diferencia importante entre Milton Friedman y Hayeck, Friedman es monetarista y dice que todo se puede arreglar simplemente controlando la cantidad de moneda que inyecta (imprime) el Banco Central a la economía “la causa próxima de la inflación es siempre y en todas partes la misma: un incremento demasiado rápido de la cantidad de dinero en circulación con respecto a la producción”. O sea Friedman sigue el mismo modelo de equilibrio en que se basó Keynes, solo que trata de reestablecer el equilibrio usando la política monetaria en vez de la fiscal (gasto).
Es curioso que tanto Keynes como Friedman fueron originalmente bachilleres en matemáticas, la profesión base determina en buena parte la forma en que desarrollan su trabajo y los matemáticos siempre tienden a dar respetabilidad a sus ideas usando modelos, ambos desarrollaron modelos que hasta el día de hoy son discutidos en cuanto a su validez porque estos modelos son siempre simplificaciones bastante sesgadas de la realidad.
Hayeck en cambio era abogado y en la escuela austriaca los obligaban a adquirir un conocimiento enciclopédico, dicen de Mises:
El nivel de conocimiento que exigía de un economista también le acarreaba en ocasiones quejas de sus alumnos. Consideraba que nadie podía ser un buen economista a menos que estuviese versado en matemática, física, biología, historia y jurisprudencia. Cuando un estudiante de economía le reclamó que nadie lo podía obligar a estudiar todo eso, la reacción de Mises fue: “Nadie le pide o lo obliga a usted a que sea economista”.
En su artículo, Cachanosky hace notar un defecto que es evidente en gran parte de los economistas modernos:
Hoy parecería ser que el buen economista es el que maneja las herramientas matemáticas con cierta destreza. Sin embargo, la formación matemática de los economistas se limita en general al campo algorítmico de la matemática, es decir, a los pasos “mecánicos” para la resolución de problemas, e.g., cómo se deriva o se resuelve un sistema de ecuaciones simultáneas. Pero la matemática es mucho más que eso y Mises lo sabía, por eso no cayó en los errores de los economistas matemáticos. El enclaustramiento en la “construcción de modelos” por creer que es la manera “científica” de proceder, haciendo caso omiso de los problemas epistemológicos que implican, ha llevado a serios errores de teoría económica.
La diferencia fundamental entre la escuela de Cambrigde-Laussane (o sea todos los economistas neoclásicos incluyendo a Keynes y Friedman) y la escuela austriaca es la forma en que se enfrentan al problema económico. Los neoclásicos tratan de limpiarlo de las variables que no se pueden controlar, o a lo más incorporarlas como “extras” creando modelos de equilibrio que se pueden predecir usando las matemáticas.
Los austriacos en cambio consideran que la incertidumbre es parte fundamental de todo sistema económico y si un modelo se “limpia” de esas variables por más equilibrado que esté no significa nada y tiene escaso valor predictivo. En lugar de las matemáticas proponen el razonamiento lógico y en prosa:
En las ciencias sociales, por el contrario, el comportamiento de los individuos no está determinado, sino que éstos pueden decidir acerca de la respuesta que darán frente a un determinado estímulo. Aun cuando se pudiese conocer la totalidad de variables que afectan a un individuo, lo que en ciencias naturales permitiría una predicción puntual, todavía queda por conocer la decisión que el individuo tomará en respuesta a esos estímulos. En ciencias sociales, no sólo la cantidad de variables relevantes es enorme, sino que además opera la libertad de elegir de las personas, es decir, el comportamiento deliberado y no determinado.

Esta diferencia hace que los datos estadísticos en unas y otras ciencias sean de naturaleza distinta. En las ciencias naturales, ante iguales circunstancias las respuestas de los elementos son siempre las mismas. Esto es lo que permite que una hipótesis pueda someterse a prueba mediante recolección de datos históricos y que sea posible proyectar hacia el futuro dichos resultados, puesto que los elementos se seguirán comportando igual que en el pasado debido a su determinismo

En fin, el artículo de Cachanosky es excelente y para los que les interese la historia y la economía les recomiendo leerlo completo, es de lo más claro y lúcido que he leído en cuanto a artículos de economía. Hasta mañana.

P.D. y si alguien me puede traducir laletra del rap se lo agradecería mucho, porque lo que es yo, entendí re poco.

11 marzo, 2011

>Empleo, inflación y crecimiento

Archivado en: economia, friedman, keynes, macro — tombrad @ 10:00 am

>Los gobiernos de cualquier color político, tienen tres objetivos económicos fundamentales: alto empleo, precios estables y crecimiento rápido. Claro que ofrecen miles de otras cosas como justicia social, erradicación de la pobreza, educación para todos, salud gratuita, sueldos más altos y etc. etc. pero existe acuerdo que los tres objetivos mencionados son de los pocos que realmente están dentro del alcance de las políticas de gobierno.

Para lograr los objetivos el gobierno dispone de la política fiscal, que es lo que recoge en impuestos y como los gasta. También cuenta con la política monetaria, que es la cantidad de dinero que inyecta al sistema. Claro que todo esto tiene muchas más componentes pero mi idea es ponerlo de manera simple.
Hasta aquí todos están más o menos de acuerdo, pero en este punto es donde viene la diferencia según como se mire el problema. Algunos piensan que la economía de los países es la acumulación de las economías individuales y se debe regir por más o menos los mismos principios que la microeconomía: por ejemplo no gastar más de lo que se tiene o produce, como la expresó el escritor Dickens en la Ecuación de Micauber.
Pero hay otro punto de vista, luego de la Gran Depresión de 1929 apareció Keynes, con un sofisticado análisis decía que los gobiernos no necesitan regirse por los principios económicos que son buenos para los individuos, por el contrario, podían inyectar más dinero en la economía y gastar porque eso activaría la demanda y produciría crecimiento por si mismo. Por eso proponía, medio en broma, enterrar basura y contratar personas para que salgan a buscarla.
El mayor problema con aplicar la receta de Keynes es que provoca inflación: mientras más gasta el gobierno los precios suben con mayor velocidad y entonces el dinero vale cada vez menos.Un buen ejemplo fue la política expansiva de Allende entre 1970 y 1973. Si fijamos en 100 los salarios reales promedio de un obrero chileno en 1970 tendríamos:
1970 salario real 100
1971 salario real 123
1972 salario real 103
1973 salario real 77
Lo malo es que tomó ocho años de política de shock, tremendamente restrictiva para volver a recuperar -recién en 1981- el nivel de salarios de 1970
Pero sabemos que el caso de Allende fue excepcional, como en algún momento pasó en Argentina, Perú o Brasil. Casi nadie defiende ahora la expansión exagerada porque es claro que terminó perjudicando a los pobres. Lo que dicen ahora los neo keynesianos es que un poquito de inflación podría aumentar el empleo. Mal que mal la Curva de Phillips propone que la inflación y el empleo están relacionados directamente, si quieres empleo tienes que aguantar inflación, en cambio si quieres estabilidad de precios tendrás que aceptar desempleo.
Así los nuevos keynesianos ven la política fiscal como un trabajo de sintonía fina donde se puede colocar un objetivo de desempleo y de inflación deseados y mantenerlos ajustados regulando cuidadosamente los impuestos, el gasto público y la cantidad de dinero que se inyecta en la economía.
Por desgracia eso es imposible: una pequeña inflación es como un pequeño embarazo, no se puede detener a menos que se usen medidas más o menos violentas, la aceleración de los precios crea su propia dinámica. Pero hay otro problema mucho más grande de la curva de Phillips: que solo se cumple cuando las variables nominales son más o menos igual que las reales, cosa que rara vez ocurre en la vida real.
Creo que esta idea de que no se pueden controlar variables reales (empleo, inflación, crecimiento) usando variables nominales (gasto público, tasa de interés nominal) es el aporte de Friedman en el interesante artículo The role of monetary policy que he estado leyendo.
Yo pienso que es muy poco bien y mucho mal el que puede hacer el gobierno con políticas fiscales y monetarias. Dudo que este al alcance de ningún gobierno asegurar un bajo desempleo, baja inflación o alto crecimiento, pero si hay harta evidencia que las malas políticas macro pueden producir desempleo, inflación y detener el crecimiento, especialmente las políticas redistributivas.
Dudo que algún gobierno pueda hacer milagros con mucho gasto público, más regulaciones y leyes. Por el contrario, al poco tiempo eso lleva a alta cesantía, inflación y pobreza global. Creo que la economía de los gobiernos no queda afuera de los principios conocidos de la economía de persona y empresas: el que gasta mucho y produce poco se arruina, ya sea persona, empresa o país. Pero siempre habrá gente que antepone sus necesidades a sus capacidades y su destino es la ruina, de ellos y nuestra porque son muchos y votan.
En su artículo Friedman dice que es bien poco lo que la política monetaria puede hacer: no puede afectar la tasa de interés ni estimular el empleo de manera permanente, puede hacerlo por un tiempo pero enseguida viene el ajuste a las tasas naturales. Lo que si puede hacer una política monetaria es evitar o atenuar los desbalances y ajustes traumáticos por medio de un aumento pequeño y sostenido en el tiempo de la cantidad de dinero que se ingresa a la economía.
Es exactamente lo contrario a lo que el neo keynesiano Ben Berbanke -erudito en la depresión de 1929- está haciendo con la impresión masiva de billetes a un nivel nunca antes visto. Y nadie reclama demasiado porque la economía de USA sigue siendo lejos la más sólida del mundo a pesar que están haciendo pedazos el valor de su moneda. A todo el mundo le gusta la plata dulce, al menos en el principio, mientras sirve para comprar algo. Hasta mañana.

10 febrero, 2011

>Macro para dummies

Archivado en: economia, hayek, keynes, macro — tombrad @ 11:55 pm

>Crecimiento y desarrollo son dos cosas distintas aunque estrechamente ligadas. Según la burocracia del PNUD “el desarrollo es el fin mientras el crecimiento es un medio”, pero si sacamos a un lado lo que no significa bienestar material podemos decir -para efectos prácticos- que los países que crecen mejoran su desarrollo y viceversa. La distinción del PNUD probablemente tiene relación con la ideología igualitaria de “mejorar” la distribución del ingreso.

El crecimiento y el empleo deben ser los dos objetivos más importantes que pretende lograr la macro economía, hay otros como el control de la inflación y la sustentabilidad que muchas veces se sacrifican por considerarse menos prioritarios.
La micro economía, que es descriptiva, trata de entender los problemas económicos de personas, empresas y en lo posible hacer buenas predicciones, la macro economía es mucho más normativa y trata de imponer ciertos valores, como desarrollo, bienestar, igualdad, etc. a los agentes económicos. Como es mucho más ideológica, se puede permitir errores y contradicciones con la realidad observada.
Hay dos familias de teorías sobre el crecimiento: las de raíz clásica dicen que el crecimiento se determina principalmente por la oferta, o sea que la producción determina el crecimiento: no puede haber exceso de producción porque todo lo que se produce se consume a algún precio (ley de Say). La teoría clásica tuvo una transformación revolucionaria con el marginalismo y la teoría del valor subjetivo, que la llevó a lo que se llama hoy economía neoclásica y es el mainstream del pensamiento económico desde los años 80.
La economía neoclásica también tiene leyes importantes de los rendimientos y utilidad marginal decrecientes, en cristiano esto significa que ningún sistema crece hasta el infinito y que en la medida que crece su rendimiento y las utilidades se van haciendo menores. Según esto a medida que los países se enriquecen su crecimiento va disminuyendo, mientras que los países pobres, en libertad económica, tienden a crecer más por lo que la economía global debería tender a un estado de equilibrio.
Esta situación de equilibrio global no está comprobada en la práctica, la teoría neoclásica dice que es por las deformaciones que limitan la libertad de los mercados -intervenciones estatales- mientras que los keynesianos y sus herederos dicen que es por un error estructural de la teoría neoclásica.
Por otra parte, la teoría keynesiana y sus derivadas afirman justo lo contrario: que es la demanda la que determina el crecimiento, que la ley de Say es un error y puede existir exceso de oferta. Desde su formulación inicial por Keynes en los años 40 estas ideas cayeron en descrédito en los 80s por los malos resultados de los países donde estas políticas se aplicaron.
Las leyes de Kaldor fueron una de las varias formas en que cambió el keynesianismo para adaptarse a las críticas. Kaldor postuló tres “leyes” que esencialmente negaban a la ley de los rendimientos decrecientes y los límites del crecimiento. Por el contrario postula que los países ricos tienden a enriquecerse cada vez más por efectos de la industrialización (ley de rendimientos crecientes), mientras que los países pobres al depender de exportaciones de materias primas tienden a empobrecerse cada día, en palabras simples Kaldor decía que los ricos tienden a crecer hasta el infinito y los pobres a empobrecerse cada día más.
Esta evolución del keynesianismo se encarnó en las políticas de sustitución de importaciones para fortalecer la industrialización local, ideadas por Raul Prebish y promovidas por la CEPAL, que estuvieron de moda en los años 60 y 70. Hasta el día de hoy la CEPAL produce papers defendiendo su modelo y alegando que dio buenos resultados… bueno, el papel aguanta todo.
Pero los neokeynesianos tienen un punto que pueden mostrar como evidencia: el equilibrio general no se ha cumplido en el mundo y hay países en Africa y otros lugares que son muy pobres y parecen empobrecer cada día más. La explicación neoclásica es que en esos países no opera la libertad de mercado y es precisamente la intervención estatal la que los mantiene pobres.
Esos son, más o menos los dos grandes sistemas desde que desapareció la economía marxista como teóricamente válida: neoliberales y neokeynesianos. Los neoliberales tienen la idea que -en el largo plazo- la macro economía no es otra cosa que el agregado de todas las micro economías, así es que los supuestos micro económicos también se cumplen para lo macro. Los neo keynesianos en cambio plantean que muchos supuestos micro económicos no son extensibles a lo macro y que los gobiernos, de alguna manera, pueden hacer milagros en cuanto a la creación de riqueza.
Mientras en Chile predomina la política neo liberal, en Argentina lo hace la neo keynesiana. Hay que tener en cuenta eso si, que en cuanto a micro economía parece que hay acuerdo y los principios, más o menos lo que puse en Economía no Es negocios, son aceptados por ambos grupos. Ni el keynesiano más furibundo niega la validez del marginalismo, el valor subjetivo o las curvas de demanda, la disputa es al pasar al nivel de políticas macro.
¿Oferta o demanda? un mismo problema visto desde los dos lados da soluciones completamente distintas, eso porque la macro economía es normativa y parte de valores que trata de imponer. Si nuestro valor más importante es la libertad nos acercamos desde la oferta. Si es la igualdad nos acercamos desde la demanda. Dependiendo de las circunstancias históricas los países se van para uno u otro lado.
Hoy el presidente de la reserva federal de USA, Ben Bernanke es un neokeynesiano. Antes fue el neoclásico Alan Greenspan. No se si habrá relación causa-efecto, pero cuando los países se empobrecen aparecen los keynesianos y cuando se enriquecen aparecen los clásicos, parece que es algo que se cumple tan seguido que merecería estar junto con varias otras dudosas “leyes” macroeconómicas. Hasta mañana.

25 febrero, 2010

Ya sabe donde vivo

Archivado en: keynes — tombrad @ 1:18 pm


¡Diablos y rediablos! se me está terminando el mes, de solo pensar que se viene encima el maldito marzo, el mes más odiado por todos los chilenos cuando tengo que empezar a hacer clases, renovar los permisos de circulación y pagar el maldito impuesto a la renta -espada de Damocles que se balancea sobre mi cráneo este año- Ouch, mejor cambiemos de tema.

Yo era un tipo feliz este verano, bueno, casi feliz, pero todo lo bueno se termina. No hay bien que dure cien años. Hoy empezaron los ventarrones típicos de marzo, la ciudad está tapada por una tormenta de arena que nos obliga a cerrar las ventanas y como el aire está caliente es como estar metido en un sauna. No queda otra que meterse en la ducha hasta que pase, hasta los climas perfectos tienen sus bemoles.
Y un poco de keynesiología, que estoy leyendo en la Crítica de la Economía Clásica. La obra de Keynes se refiere a una economía capitalista desarrollada, él miraba muy en menos al marxismo y en 1931 describió Das Kapital como “un libro de economía completamente anticuado, que no solo resulta científicamente falso, sino que además carece de interés y aplicación en el mundo moderno”.
Su aporte más reconocido fue poner en duda el ajuste automático (Ley de Say) que decía que en los desajustes periódicos del sistema -los pisos de los ciclos económicos- la producción se ajusta automáticamente a la demanda. La Ley de Say implicaba dos cosas: que era imposible la existencia de excesos de producción y que era imposible el desempleo involuntario en mercados competitivos, en ambos casos la situación se ajustaría vía precios o salarios siempre y cuando estos no tengan ninguna restricción o control.
Keynes usó evidencia recogida de la gran depresión de 1929, para mostrar que si podía existir un exceso de producción y un desempleo involuntario a cualquier nivel de salarios. La idea de Keynes colocaba como preocupación central el empleo, mientras que los clásicos colocaban a los precios en el centro de la discusión y sus demostraciones solo son válidas en el corto plazo, “en el largo plazo estaremos todos muertos” dijo para sacarse la molesta pregunta sobre que pasaría si sus ideas se aplicaran de manera sostenida.
Keynes introdujo una importante variable que el ajuste automático no consideraba: la expectativas de los inversionistas.Parece que varias veces confundió las investigaciones con opiniones e ideología personal, como pasa en la mayoría de los economistas y muchas de las cosas que propuso pueden haber tenido validez para salir de la depresión pero difícilmente como políticas para generar crecimiento.
A nivel popular se conoce como políticas keynesianas las que proponen la expansión del gasto público sin que el fisco aumente sus ingresos o la baja de impuestos sin cortar gastos públicos. Es más o menos obvio que aplicar estas políticas de manera sostenida llevan a la ruina del fisco. Una aplicación parcial de las ideas de Keynes son las políticas “contracíclicas” que suponen ahorrar cuando el ciclo está alto y expandir el gasto cuando el ciclo baja, es lo que aplicó Andrés Velasco en su gestión y dejó un resultado muy bueno hasta este momento. El problema de estas políticas contra cíclicas es que una vez que se expande el gasto, volverlo a contraer es políticamente inviable, en ese sentido puede ser una política bien dañina a futuro.
Algo que Keynes tuvo en exceso fue la asertividad, expresaba sus opiniones como verdades evidentes, lo que lo ayudó bastante en sus años de popularidad. Sin embargo el tiempo mostró que muchas de sus verdades evidentes eran solo opiniones, algunas muy equivocadas. Tal vez uno de sus errores más estrepitosos fue con relación al oro, cuando predijo que en el futuro esa “bárbaro anacronismo” iba a perder todo su valor, ahí si que mostró la hilacha.
El fenómeno económico es muy curioso, todos somos actores y cada día especulamos con relación con los bienes materiales que tenemos o los que deseamos tener, todos somos economistas empíricos. Por otra parte hay un grupo que se aparta y trata de analizar el fenómeno para hacer predicciones medianamente exitosas, esos son los economistas profesionales que son empleados por los políticos para justificar sus leyes.
Si existiese un solo economista capaz de hacer buenas predicciones de manera sostenida, el sistema se iría al diablo y ese tipo acumularía para sí todas las riquezas del mundo. Como no hay manera de predecir de manera consistente la riqueza está siempre cambiando de manos, el sistema económico se basa en la especulación, la incerteza y la búsqueda de ventajas sobre los demás, aunque sean temporales.
Ah el amor a las cosas, mejor me voy un rato a soñar despierto que haría si recibiera un poco de plata. A ver si pasa como en el cuento Si Dios quiere darme ya sabe donde vivo y en una hermosa mañana abro la puerta y un enorme saco lleno de monedas de oro cae dentro de mi casa. Aquí estoy esperando, hasta mañana.

31 agosto, 2008

Gastar plata para ganar plata

Archivado en: cerveza artesanal, keynes, torta — tombrad @ 11:18 am


¿Una torta para el 18 de Septiembre? nunca se me habría ocurrido, sin embargo Mila me sorprende preguntándome que opino de la idea. Se trata de una torta grande, de 25 cm en la base y que alcanza para unas 40 porciones. Está decorada con pasta de azucar y me parece impresionantemente bonita. Creo que va a ser algo muy inusual y novedoso, ojalá que le vaya muy bien. Si viven en Arica y quieren una torta de fiestas patrias, ya saben, contacten a Mila.

Victor, un amigo de Tacna que frecuenta este Templo del Ocio me ha invitado para que pruebe su cerveza. Resulta que es un entusiasta de la elaboración de cervezas artesanales y tiene unos litros de Pale Ale que quiere compartir conmigo. Que mejor, muchos me preguntan que saco con escribir tanta tontera todos los días, la respuesta está a la vista: que mejor que tomarme una cerveza artesanal con el mismo productor, directo desde la cuba y conocer un nuevo amigo. Mucho mejor que ganar plata, para mi al menos.

Recuerdo mi primer trago de cerveza en 1969, el año que comenzó mi perdición acá mismo en Arica. La encontré ácida, mala, ni siquiera la ligera sensación de borrachera me gustó, creo que fué la primera vez que dije esa frase que he repetido tantas veces en mi vida: no tomo más. Así pasa con las cosas buenas que no se nos revelan al principio, pensándolo bien, al comienzo tampoco me gustaban las matemáticas, el vino, la ópera ni muchas otras cosas que ahora disfruto.

Fabricar cervezas tiene mucho de arte, tal como el vino y a diferencia de los destilados la cerveza es un líquido vivo, no existen dos producciones idénticas porque los procesos químicos que pasa son muy complejos, históricamente la cerveza es una evolución del concepto de la chicha ¡que ricas son!. La Cerveza es Medicina, los que no hayan leído ese post que publiqué hace un par de años por favor vayan a verlo y sabrán cuan buena puede ser la abundante ingesta de las puras y frescas chelas, nutritivas, orgánicas, sabrosas, antioxidantes, vigorizantes, antidepresivas y libres de colesterol ¡que vivan las chelas!

Siempre he reclamado contra el gasto fiscal y soy un convencido que, desde que llegó la democracia, ese fue el virus que enfermó nuestra economía. Es bastante lógico a primera vista, que si alguien gasta más de lo que gana en algún momento se tiene que ir a la ruina. Pero hay tanta gente que considero inteligente y defiende el gasto fiscal que decidí averiguar un poco más con que argumentos se puede apoyar un alto gasto público del gobierno.

Así es como caí de nuevo en un librito que había leído hace años, se llama “Crítica de la Economía Clásica” que tiene comentarios de varios economistas sobre el aporte de Keynes. Creo que hasta las cosas muy complicadas tienen alguna explicación simple y -según entendí- el argumento es que un gobierno, a diferencia de una persona asalariada, tiene mayor libertad para endeudarse, tal como un vendedor que cambia a un tren de vida más lujoso de modo de poder concretar mejores negocios: “gastar plata para ganar más plata” parece que es la idea de fondo.

La idea es atractiva en teoría, pero tiene el mismo defecto que las ideas socialistas, funciona bien solo en la teoría porque no toma en cuenta cosas de la naturaleza humana que son tan fuertes y constantes como la Conservación de la Energía. Uno de los defectos de esto es que requiere de gobiernos sabios y austeros, que no malgasten la plata en que se endeudan, algo prácticamente imposible en la práctica de una democracia, donde el peligro de perder el poder es regular y constante.

Aún suponiendo que el gobierno invierte de la manera más sabia estos recursos, solo en crear demanda altamente productiva, otro problema fundamental es que el gasto público es por definición anti mercado -si fuera en el mismo sentido que el mercado no sería necesario- y hasta el día de hoy no se conoce un solo gobierno que haya podido ganarle al mercado sin caer en la tiranía y la necesidad de evitar a balazos que la gente se arranque de su territorio, Cuba es un lindo ejemplo por mencionar solo uno. O sea las recomendaciones keynesianas tienen dos posibles salidas a mediano plazo: o fijan precios y salarios, con toda la dictadura necesaria para que esto tenga resultado o de lo contrario el mercado gana generando inflación, que es lo que estamos viendo hoy en Argentina o Venezuela.

Pero en el caso de Chile, a los genios que se han hecho cargo de nuestra economía desde 1990 se les ocurrió algo todavía peor: en lugar de endeudar al estado a la manera keynesiana han ido subiendo los impuestos y manejando las tasas de interés para tratar de controlar la inflación, al mismo tiempo que gastan como locos y gran parte del gasto es improductivo porque se va en robos, coimas y financiamiento de sus campañas. O sea la tormenta perfecta, que nos tiene en el peor de los mundos: inflación-deflacción, como todo estúpido quieren tener puros beneficios sin pagar ningún costo, controlar los precios sin controlar el gasto, y más encima mantener la inflación baja.

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