Y anoche me fuí a la esperada inauguración del segundo piso del RapaNui, pasé a buscar a un amigo que es cliente frecuente y nos fuimos raudos a Chacabuco con General Velasquez.
Yo que soy 100% chileno en casi todo, tengo dos exepciones que son muy incómodas en Chile: Soy muy puntual y me preocupo de cumplir con lo que digo.
Claro, Marcelo me había dicho a las 9 PM y yo estuve allí exáctamente a esa hora, cuando todavía no había llegado casi nadie, pero eso nos sirvió para conseguir los mejores asientos y conversar con el Boss para que nos dieran una atención preferente. ¡Mi madre, que fué preferente! según pude contar nos tomamos 6 pisco sour, una botella de buen vino y casi tres de champaña. De los entremeses perdí la cuenta pero comí todo lo que me pusieron por delante: ceviche, pollo con tocino, empanaditas y un plato completo de rolls de suchi, entre otras cosas.
Saqué algunas fotos que -era de esperar- salieron pésimas, solo tomé fotos cuando llegué porque después mandé todo al diablo y me dediqué de lleno a la diversión. Ustedes me perdonarán pero las pocas fotos las pueden ver aquí.
Con esa combinación de tragos y comida me imaginaba la terrible resaca que me esperaba para el día siguiente. Solo una semana antes había tomada cuatro tragos y pasé un día completo horriblemente enfermo. Pero esta vez Marcelo apareció con dos cajitas del milagroso KGB, se los puedo decir de primera mano, las pastillas si funcionan y está experimentalmente comprobado en primera persona singular: yo lo probé Antes o Durante, Nunca Después.
Aquí van los datos para todos los amigos del buen copete: existen dos clases de cápsulas KGB, la roja es la que trae el componente anti-resaca, que se llama RU-21, las KGB en caja verde son energizantes y contienen gingsen siberiano, shisandra chinenisis, taurina, creatina, cafeina y guarana. Por si acaso me tomé una de cada una. Resultado: al otro día amanecí brand new, de paquete, cero dolor de cabeza, cero molestia estomacal. ¡Milagro, Milagro, Aleluya Hermanos!
Lo que me extrañó -bueno, en verdad no me extrañó tanto- fue que unos meses antes había visto un supuesto reportaje en la tele (Show del Edo) donde entrevistaban a un doctor y a un bioquímico creo, ambos negaban absolutamente la posibilidad de que las pastillas funcionaran y decían con una pasmosa cara de palo que todo el asunto era un engaño.
En verdad no debería extrañarme, la profesión médica está llena de estúpidos infatuados con su título. La peor clase de estupidez es la de creer que se puede hablar con seguridad sobre cosas que no conocen, la medicina está llena de campos inexplorados y completamente desconocidos, pero muchos papanatas hablan y descalifican con una seguridad sorprendente cosas acerca de las que no tienen la mas mínima idea.
Resulta que hay muchísimos remedios naturales que si funcionan a pesar de que un ejércido de médicos y científicos lo niegan: con uña de gato desaparecieron de un día para otro mis dolores de articulaciones y unas durezas que me salían en los nudillos, una amiga que tenía un tumor cerebral sin plata para operarse (afortunadamente) también tomaba uña de gato y le desapareció. Y así, hay miles de ejemplos en todos lados a pesar de la burla y desprecio de estos “científicos”.
La otra cara de la medalla, resulta que también he conocido algunos doctores inteligentes y más interesados en sanar a la gente que en encontrar la explicación de los mecanismos de curación. A mi me llama mucho la atención esa idea de encontrar el “principio activo” que sería el químico específico que cura una enfermedad.
¿Por que pensar que solo los principios activos aislados curan enfermedades?, lo lógico es que las combinaciones complejas que contienen muchos de los remedios naturales también sean efectivas. Es un problema común de los seudo-científicos eso de negar cualquier cosa que no pueden explicar, al diablo con esos imbéciles y que viva el KGB.