
Cuando algo se hace gratis, en Chile se dice que lo hacemos “por amor al arte”. Claro, acá no tenemos un mercado del arte y el destino natural de un artista es tener algún trabajo normal o morirse de hambre. Pero en fin, unos pocos escapan -a veces- de este negro panorama, bien por esos.
Que falta hacen los artistas, Arica es desértico en expresiones de arte pero pensándolo bien somos todos un poco artistas del malabar, los que vivimos en Arica somos bichos raros, poco convencionales, acá casi no se encuentra esa burguesía chata y satisfecha de si misma que es tan común en el resto de Chile. A veces me han dicho que le pongo mucho idealizando Arica, pero esto es cierto, nadie en su sano juicio se queda a vivir aquí, esta es una ciudad para chalados y malabaristas. Como escribió Hermann Hesse “no para cualquiera, solo para locos”.
Ah me acordaba de los libros de Hesse, Demian, Sidharta, el Lobo Estepario que libros más raros, a mi me impresionaron mucho cuando los leí, aunque después ya no tanto, pero hay un libro poco conocido de Hesse que se llama “Pequeño Mundo” (Kleine Welt) que nunca dejó de gustarme y lo releo cada vez que puedo. El título alude a una frase de Goethe (creo que es de Fausto) donde dice que cada persona es como un pequeño mundo, también tiene doble sentido porque son historias de unos pueblos perdidos en la región de Bavaria, pequeños mundos. Puros cuentos convencionales, nada de cosas raras como en sus otros libros, historias sencillas con variaciones de un mismo tema, el paso de la adolescencia a la edad adulta, todas las historias son excelentes, si tienen oportunidad léanlo y si no lo encuentran denle un vistazo a esta autobiografía resumida, muy al estilo de Hesse.
De esta autobiografía saco una buena frase de muestra: “pues la elevada virtud de la holgazanería siempre la he admirado con veneración, pero nunca llegué a ser un maestro de ella”, ah yo podría decir algo parecido, aunque de verdad lo intento, por empeño no me quedo. Siempre me imaginé que Hermann Hesse hubiese vivido feliz en Arica, era medio ariqueño para sus cosas, me imagino su casa en el Valle de Azapa con un cartel “por favor no se admiten visitas”. Ah Arica debería estar llena de artistas, pero acá a nadie le interesa mucho el arte, aparte del arte del engaño del que somos todos devotos.
Es otra maldita mañana nublada que me pone a escribir tonteras ¿cuando diablos va a amanecer con sol? ¿donde está el calentamiento global? días grises lo echan todo a perder, como dice la canción
Llueve otra vez detrás de mis frontales
entre oreja y oreja nubes bajas
oscuras como cajas
se disfrazan de fieros animales
Hoy no debí haberme levantado, la mala suerte todavía me ronda, la siento que anda por ahí y por eso es que escribo puras cabezas de pescado. Mejor me voy a duchar y a la universidad a hacer como que trabajo. Hasta mañana.