Tomas Bradanovic

5 octubre, 2008

¡Chile, la alegría ya viene!

Archivado en: la estafa — tombrad @ 6:50 pm

Hace veinte años, el 5 de octubre de 1988 llegó la alegría a Chile. No me habría dado cuenta de no ser porque lo acabo de leer en el Mercurio, ni siquiera en mi diaria vuelta por chile.soc.politica encontré comentarios al respecto, parece que todos se olvidaron o les da verguenza acordarse.
Como prácticamente todos los mayores de edad en esa época yo me inscribí en los registros electorales pensando que mi voto iba a ser muy importante, además era la primera vez en mi vida que iba a votar porque cumplí 18 años justo el año 1973 así es que no había alcanzado a participar en ninguna elección.
Durante la Unidad Popular fui simpatizante de Allende, como prácticamente todos los jóvenes que no éramos de plata, en esos años la derecha era un feudo de los ricachones. Recibimos con consternación el golpe el 11 de septiembre, nadie que yo conozca se lo esperaba a pesar de la multitud de avisos e intentos que lo precedieron.
Analizando ahora, pasado tanto tiempo, creo que esa imagen de jóvenes idealistas es uno de los muchos mitos que circulan sobre los setentas: éramos de izquierda por razones más o menos absurdas como amistades, entorno y sobre todo moda, estaba de moda idolatrar al Ché Guevara aunque solo teníamos una imagen muy superficial del asunto.  Un jóven de derecha era un completo absurdo, una excentricidad de los tipos de Fiducia o Patria y Libertad que era la moda entre los hijos de los platudos. También habían intereses y compra de votos tal como ahora, aunque en esos años éramos amateur y mucho más baratos. La mayoría éramos asiduos del Partido Comunista, no por Marx sino porque distribuían un diario de papel de arroz que era especial para los cigarros de marihuana.
En fin, vino el golpe y el shock cultural para todos. Nadie se imagina en estos días el terremoto mental que significó para todos la liberación de precios, o la aparición de universidades privadas por mencionar solo dos cosas. Visto en retrospectiva no puedo menos que admirar  a los que tomaron y apoyaron esas decisiones que ahora nos parecen tan lógicas y naturales. Y empezamos a esperar que se fueran los militares, pero no se iban.
Al principio escuchábamos en Radio Moscú que el General Prats venía desde Argentina con “tropas leales” a recuperar el poder, nunca fué, Prats estaba ocupado en escribir sus memorias hasta que lo mataron. Después creímos que le entregarían el gobierno a Eduardo Frei Montalva que se creía el sucesor natural de los militares, cuanto antes posible. Pero tampoco, a Frei no lo invitaron ni a tomar tecito, lo mismo que a la gente de Patria y Libertad que terminaron disolviendose de mala gana. Y así pasaban los años y se empezaron a ver los cambios. Alejandro Foxley, desde Cieplan demolía cada medida económica y pronosticaba la ruina del país hasta que se aburrió, después tuvo que cambiar de opinión y debe tener bien escondidos sus escritos de entonces.
Dieciseis años después el país estaba como avión, el boom de los salmones transformó el sur, la agroindustría y las forestales cambiaron toda la zona central y los empobrecidos inquilinos o minifundistas se convirtieron en operarios agrícolas, pasando de la subsistencia al ingreso mensual seguro, en el Norte Chico un boom de frutas de exportación y packing, inversiones enormes empezaron a llegar y cuando se fue el General Pinochet ya estaban amarradas las gigantescas inversiones mineras en el Norte Grande: La Escondida, Cerro Colorado, Collahuasi.
Porque el General se fue finalmente, pensando que con las transformaciones del país podría legitimarse con votos, audazmente llamó a un plebiscito… y lo perdió. Eso fue hace veinte años cuando alegremente yo voté por que se fuera pensando que ahora si la alegría ya venía. Con los años, de mala gana le fui encontrando razón a Pinochet, pero a los oportunistas que se agrupaban en las secretarías de la juventud no los pasé jamás, ladrones y prepotentes son buena parte de los que hoy dirigen la Alianza por Chile. 
La celebración fue gigantesca, en Arica decenas de miles de personas salimos a la calle, lo que más me impresionó fue ver a la María, una vecina que jamás se metió con nadie pintada y arreglada como si fuera a una fiesta, todo el mundo estaba felíz menos los militares. Me imagino que debe haber sido como cuando Fidel Castro llegó a La Habana en los cincuentas. Pronto pasaría la fiesta.
La primera luz roja se me encendió cuando ví a Enrique Krauss y otros ministros jugando como niños con los Mercedes blindados, luego vino el escándalo del finado Juan Hamilton que pagó un millón de dólares por servicios de desmalezado en Enap y al poco tiempo la gran pérdida por las maniobras de Juan Pablo Lira, un operador de futuros de Codelco. Así empezó todo, cuando metieron preso al sobrino del presidente Aylwin, un tipo de apellido Bascuñan este mandó una potente señal visitándolo en la cárcel y asegurando su inocencia, la Corte Suprema no se demoró un día en soltarlo, entre bueyes no hay cornadas. Pero al menos la economía seguía creciendo, parece que habían encontrado el milagro: como crecer con más gasto público.
No duró mucho la cosa, con Frei Ruiz Tagle de presidente ya se habían comido el capital, las inversiones no entraban como antes ni se creaban actividades nuevas, todos trataban de ganar más haciendo lo mismo. Frei incumplió su compromiso de bajar el IVA alegando que era necesario financiar la gran reforma de la educación que traía la maravilla llamada Jornada Escolar Completa: fue un Fracaso Escolar Completo después de gastar algunos miles de millones. Era época de reformas, como la Reforma Procesal Penal, gracias a la cual la delincuencia se convirtió en un negocio rentable y de mínimo riesgo, más miles de millones -menos en realidad- y las calles repletas de delincuentes como nunca antes.
A esas alturas ya no quería saber nada de la alegría, que no llegó nunca. Lagos, el único presidente en la historia de Chile que ha puesto a su hijo de ministro sin que nadie reclamara. Bueno, su yerno era vicepresidente de Corfo y etc. etc. Fue la época de las mega obras públicas, todas concesionadas -o sea pagadas por los que las usan- lo que significó en la práctica un impuesto adicional sin compensación de ninguna clase que hoy pagan -todos los meses- sin chistar los santiaguinos. Los escándalos de los sobresueldos no tributados y del MOP-GATE, una red de estafas y fraudes al fisco que terminó con un ministro en la carcel, como siempre el hilo se cortó por lo más fino.
Bachelet, la presidenta más incapaz que recuerde, lo peor es que además se le nota y lo peor de lo peor es que se ha rodeado de incapaces, cesantes eternos, asistentes sociales, tipos que nunca pudieron conseguir trabajo ahora son autoridades. Y el Transantiago, en fin, para que sigo.
Veinte años y la historia de una traición. Reclamaban porque el Gobierno Militar ayudaba a los ricos y fueron los primeros en asociarse con ellos, lo peor es que los acostumbraron a no competir, los necesitaban para repartirse la plata del estado. Con un país creciendo al 8% todos teníamos oportunidades, lo veo ahora en Tacna donde partieron de mucho más abajo que nosotros, pero los malditos se lo robaron todo. Hoy los peores son autoridades: ignorantes, patudos, animadores sociales, están en la tribuna de honor para los desfiles, formando la galería de pobres diablos envanecidos ¡devuélvanme el voto, maldita sea!

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