Tomas Bradanovic

4 diciembre, 2008

Los gatos de campo

Archivado en: ambicion, lagos — tombrad @ 8:42 pm


Hoy Ricardo Lagos anunció que “no es ni será” candidato a la presidencia en las próximas elecciones. La verdad es que había dicho lo mismo hace un tiempo, después se desdijo declarando que “sería muy presuntuoso de su parte rechazar esa posibilidad” y empezó a aparecer en giras igual como si estuviera en campaña. Finalmente fue presuntuoso y abandonó la carrera, seguramente porque las posibilidades de perder eran bien altas.

Me alegro, solo pensar en un gobierno de Lagos con toda su corte de corruptos me da escalofríos. Creo que hay un sentimiento popular de hastío hacia la coalición de gobierno y mucha gente que había votado por ellos todos estos años ya se aburrió de tanto ladrón e incapaz entre las autoridades. Trato de pensar en alguien que valga la pena y no se me ocurre ni uno, creo que ya es hora de cambiar.

Pasando a otro tema, me acabo de dar cuenta de algo muy curioso: ya casi no tengo ambiciones. conversaba con una amiga joven y muy ambiciosa, que me trajo el recuerdo de mi mismo a su edad ¡que manera de tener ambiciones!, ahora cada vez voy ambicionando menos, mientras que antes soñaba despierto todo el día con tener plata, cosas, reconocimientos,  y ahora con tener un plato de comida y no estar enfermo estoy contento, debe ser cosa de la edad.  O tal vez de la desilusión, porque he conseguido muchas cosas que ambicionaba y después me he encontrado pensando ¿y qué? no fue gran cosa después de todo.
Lo mejor es que muchas ambiciones que no se me cumplieron dejaron de importarme. Ya no estoy en la carrera de tener plata porque viviendo en Arica no la necesito, acá se puede vivir bien con muy poco. Alguna vez soñé con seguir con el asunto de la ingeniería y -por que no- de la ciencia, pero un día me convencí que no tenía las condiciones para seguir estudiando. Que gran alivio ¿lo hubiese logrado con un gran esfuerzo? tal vez pero esa no era la idea, la gracia era disfrutarlo, hacerlo por diversión.  En fin, ahora lo único que ambiciono es que no me pase nada demasiado malo a mí ni a la familia, con eso estoy happy y el resto se pueden ir al diablo.
Y mejor me voy a dormir porque mañana tempranito será otro Día en la Vida de Ivan Desinovich, menos mal que trabajo hasta fin de mes nomás. Aunque tengo sentimientos encontrados, a ver si algún día les cuento de eso. 

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