Tomas Bradanovic

13 abril, 2011

>Deshonestidad intelectual

Archivado en: leer, solapas.libros — tombrad @ 10:57 pm

>Voy a confesar un secreto vergonzante: soy un lector de solapas- No me refiero a solapas de las chaquetas sino a las solapas de los libros, esos forros de papel couche donde aparece un resumen del libro de 600 páginas en un par de párrafos bien digeridos.

Solo si me interesa la solapa paso al prólogo y si este no me aburre recién empiezo a dar un vistazo superficial al libro. Si me cuesta avanzar después de unas cuantas páginas lo tiro y no lo tomo más. No vale la pena perder el tiempo con él, es lo que me pasó con un par de novelas de Virginia Woolf entre otras. Rara vez leo en secuencia, me salto páginas y capítulos que me parecen aburridos y solo al llegar al final decido si releo lo que me salté.
Al odioso Quijote de la Mancha jamás logré leerlo completo, Dios mío, que libro más estúpido. A veces me pasa con escritores que tienen muy buena crítica, que a pesar que me cuesta mucho avanzar los leo hasta el final, no vaya a ser cosa que me esté perdiendo de algo bueno. Así me ocurrió con Por el Camino de Swan de Marcel Proust, después de leerlo dos veces con mucho trabajo finalmente lo encontré más o menos interesante, pero no he vuelto a leer nada de Proust desde entonces.
Igual cosa con Madame Bovary de Flaubert, me costó pero después me gustó mucho. Pero lo que realmente me enfurece es leer un par de veces a algún autor con buena crítica, con trabajo y que de todos modos el libro resulte una basura, es lo que me pasó con tres novelas de Roberto Bolaño: con Putas Asesinas; Literatura Nazi en América y otra que ya ni me acuerdo como se llamaba, ni de que se trataba. Debe haber sido extremadamente mala porque casi nunca me olvido de algo que leo. Desde entonces Bolaño es para mí sinónimo de basura, vómito y fraude, es uno de los pocos autores que detesto.
En general soy bien tolerante con los malos escritores, leo de todo y son muy pocos los que me enfurecen, aparte de Bolaño no recuerdo otro en este momento, debe haber alguno. A pesar de que el Quijote me resultó inleíble otras obras de Cervantes me parecieron bien entretenidas.
Cuando escribí la tesis, nadie me cree que leí todo eso en un mes y medio. Tengo en la bibliografía 44 títulos entre libros y artículos, algunos tan obesos como La Riqueza de las Naciones de Adam Smith o papers muy abstrusos de Paul Krugman y muchos otros que al final ni ocupé.
¿Lo leí todo en realidad? Si y no, por ejemplo en los papers con demostraciones matemáticas complicadas ni me molesté en mirarlas. Como son artículos revisados por árbitros me imagino que el desarrollo matemático debe estar correcto, lo que me saca un peso de encima. El libro de Adam Smith por ejemplo lo leí, pero sin analizar párrafo por párrafo, sin “estudiarlo” sino que tratando de entender que diablos quería decir, con entender eso me basta y sobra.
Así es que en cierto modo soy un lector fraudulento que cito muchas cosas que jamás he leído con cuidado, muchas de mis opiniones pueden se erróneas y hago mío el principio de Jodorowsky, diciendo o pensando “a riesgo de equivocarme” antes de afirmar cualquier cosa.
Pero yo creo que no es un mal sistema después de todo, porque usa más la intuición que el análisis lógico. Creo que si alguien lee con mucho detalle pierde la visión de conjunto, el “gleich alles suzammen” como decía don Mozart, el golpe de vista que es mucho más importante que entender todos los detalles. Por eso a veces puedo hojear un paper muy complicado y entiendo el fondo de la cuestión mejor que alguien que lo estudia con mucho detalle. Lo mismo una novela, Se enseguida si me gusta o no.
Pensándolo bien el asunto tiene su fundamento en la Teoría de la Información, casi todo lo que contiene información es muy redundante, la información de un libro de 600 páginas, por ejemplo, podría escribirse en 20 o menos, gracias a eso existen los programas de compresión que hacen lo mismo que yo cuando hojeo un libro: toman solo lo que les parece importante, el resto lo botan.
Existe un algoritmo criptográfico fascinante que se llama MD5 y hace algo sencillo pero asombroso: toma un archivo con cualquier cantidad de millones de caracteres y produce una firma de unos pocos cientos de caracteres que es única para ese archivo, se llama el “digest” y hace más o menos lo mismo que hacían las Selecciones del Readers Digest con los libros.
Pero en fin, tal vez todo esto sea solo para justificar mi holgazanería y mi deshonestidad intelectual, pero que diablos. Lo que importa es si funciona o no. Claro que a veces uno puede guatiar y caer en grandes equivocaciones, por eso siempre la regla de Jodorosky “a riesgo de equivocarme”.

9 abril, 2010

No siempre es bueno leer

Archivado en: hacer, leer — tombrad @ 11:01 am

Me comentaba mi buen amigo Fredy Gambetta -el cronísta de Tacna- que le extrañó el hecho de no ver ninguna librería en Arica, la verdad es que hay una sola, la Campodónico que es chiquita y tiene bien poco surtido. Los chilenos leemos muy poco y seguramente por eso tenemos opiniones tan homogéneas, nuestra cultura es principalmente televisiva, en base a clichés y lugares comunes, por eso la mayoría piensa muy parecido.
¿Es malo eso? tal vez no tanto, una vez escuché a un Ministro de Educación de Evo Morales diciendo que era malo leer, que lo más importante él no lo había aprendido leyendo sino de la experiencia de vida, escuchar eso de un ministro de educación parecía hilarante, pero tal vez -inadvertidamente- tenía cierta lógica: no todo el conocimiento viene de la lectura y a mucha gente puede que simplemente no le aproveche el conocimiento de los libros.
Leer mucho no convierte a un tonto en inteligente y así como vemos a tipos con doctorados en prestigiosas universidades que son perfectos brutos, también existe gente con muchas lecturas pero bien poca inteligencia, lo que natura no da Salamanca no presta. Al revés leer mucho para algunas personas que no tienen capacidad para digerir ideas es la génesis segura de un fanático. A veces pienso que -para alguna gente- tal vez lo mejor sería que no hubiesen leído jamás un solo libro y hubiesen recibido la cultura pre-digerida que entrega la tele, así por lo menos serían inofensivos y homogéneos.
En Perú la gente lee muchísimo, especialmente en los sectores populares y tal vez por eso existen tantos lunáticos con ideas estrafalarias. En Tacna existe un movimiento neo nazi bastante activo desde hace años, iglesias de denominación pintoresca que dicen hablar con marcianos, en la sierra las teorías maoistas y otras por el estilo son todavía populares, pese a que en la mayor parte del mundo han sido arrasadas por las ideas políticamente correctas. Yo soy enemigo de los clichés y la corrección política, pero tengo que reconocer que son necesarios para la mayoría de las personas, tal vez Huxley en su Brave New World no andaba tan perdido.
Y a propósito de papas fritas, ¿se han fijado que a la gente le gusta hacer lo que hacen mejor?, yo creo que es por el efecto de realimentación que se produce. Por ejemplo si alguna persona tiene alguna pequeña ventaja natural, como un poquito de buena memoria, estatura de basketbolista, etc. entonces de manera natural tienden a desarrollar esa pequeña ventaja hasta, en algunos casos, llegar a ser un Bobby Fisher o Michael Jordan. Claro que esos son casos raros de desarrollo exagerado de la pequeña ventaja, lo normal es que la exploten hasta llegar a ser algo más competentes que el resto. Así como la plata llama a la plata el éxito en algo trae más éxito.
Por ejemplo el Tomás Jr. tiene un poco de facilidad para la música y el dibujo, entonces se puso a estudiar diseño, yo tengo facilidad para redactar y me puse a escribir el blog, probablemente ambos nos vamos a morir de hambre, pero mientras tanto la pasamos más o menos bien. Si al final de eso se trata, de pasarlo bien antes de estirar la pata. Lo peor debe ser tener que hacer todos los días algo en lo que somos malos o nos sentimos inseguros, no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Mentira, claro que se lo deseo, eso y varias cosas más.
Y basta por hoy, mi entrada será cortita porque mañana tengo clases y me debo levantar temprano, se trata de un diplomado de evaluación que está muy entretenido, son todos profesores y me encontré con la profesora de matemáticas que me enseñó cálculo 1 en la universidad el año 1978, está igualita. Hasta mañana.

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