
Había leído muchas veces la expresión the iron law en el blog de Jerry Pournelle, y la verdad es que no tenía idea de que se refería. Pero para eso está Internet, Wikipedia y todo lo demás, donde me informé que no existe una sola ley de hierro sino varias.
Parece que la más antigua es la Ley de Hierro de los Salarios de David Ricardo, uno de los papis de la economía que escribió que los salarios de los trabajadores siempre tenderían a equilibrarse en el nivel de subsistencia, nunca más ni menos, sin importar lo que haga el estado o como esté la economía los asalariados siempre tenderían a un salario de subsistencia. Al parecer se cayó don David en esto porque la ley no resultó en absoluto predictiva.
Existe otra curiosa e interesante Ley de Hierro del Cáncer, formulada por el doctor Ryke Geerd Hamer que propuso que el cáncer era producto de conflictos mentales de las personas. Por estos conflictos el cerebro reacciona ordenando la multiplicación amorfa de células (tumor canceroso), que puede revertirse con la solución del conflicto o empeorar por el propio miedo que produce la enfermedad. No sé cuanto de verdad tendrá el asunto, al leerlo me pareció medio descabellado y exagerado para la calidad de las pruebas que presenta, aunque la idea igual parece atractiva.
Otra ley de hierro es la que describe Galbraith en su libro “El Dinero”, donde dice “Esta es, quizás, la única ley económica que nunca ha sido discutida, y ello por la razón de que nunca ha tenido una excepción importante. La naturaleza humana puede ser una cosa infinitamente variable. Pero tiene constantes. Una de ellas es que, ante una alternativa, cada cual guarda lo mejor para si mismo, y también para aquellos a quien quiere más”.
Las leyes de hierro se presumen verdades evidentes que nadie las discute y que no necesitan ser demostradas por ejemplo podríamos decir que la ley de hierro de la vida es que todos los seres vivos se mueren, y asi. Pero a la que se refiere frecuentemente Pournelle es la Ley de Hierro de las Organizaciones (o de la burocracia como también se le conoce). Esta ley dice que todas las organizaciones, de cualquier naturaleza tienden a convertirse en oligarquias, independiente de cualquier otro factor interno o externo.
Miren este ejemplo de Pournelle: “En toda organización burocrática hay dos clases de personas: aquellos que trabajan para cumplir con los objetivos de la organización, y aquellos que trabajan para la organización en sí misma. Los ejemplos en educación serían los de los maestros que trabajan para enseñarles a los alumnos, y los representantes sindicales que trabajan para proteger a todos los maestros, incluyendo a los más incompetentes. La Ley de Hierro establece que, en todos los casos, los segundos ganarán el control de la organización, y siempre escribirán las reglas bajo las cuales esta funciona.”
No se las otras leyes, pero la ley de la burocracia no me atrevería a discutirla. Es tan evidente en las organizaciones políticas donde desde la ultraderecha hasta la extrema izquierda, pasando por todo el espectro intermedio no hay una sola organización que no haya desgenerado en una oligarquía que responde a los intereses personales del grupo dirigente. Lo mismo pasa en las corporaciones donde es fenómeno común que la plana ejecutiva pasa a trabajar para su propio interés en desmedro del interés de los propietarios. En fin, ya sé lo que es la Ley de Hierro de las Organizaciones y estoy de acuerdo con ella.
Aunque igual no me gustan mucho las leyes de hierro, no creo que nada sea indiscutible ni verdad evidente. Además de los fundamentalismos religiosos existe el fundamentalísmo seudo científico soportado por tipos educados y llenos de credenciales. Es el fundamentalismo del mainstream que pelea por prohibir cualquier hipótesis que no sea la teoría evolucionista de Darwin en las escuelas, o los que presentan a las emisiones de carbono como causa indiscutible del calentamiento, una verdad evidente que no necesita ser discutida, todos esos argumentos de autoridad son la negación de la verdadera ciencia.
Me molestan los antiabortistas por motivos religiosos tanto como los “científicos” que se burlan de la teoría del diseño inteligente, simplemente son tontos, envanecidos con lo poco que saben o fanáticos completamente idiotizados. Que se vayan al diablo, malditos fanáticos. Aunque igual, para no quedarme atrás yo también postularé la Ley de Hierro de Bradanovic, que dice lo siguiente: del gorreo y de la muerte no se salva nadie. He dicho.