Tomas Bradanovic

23 marzo, 2008

Liceos y mujeres

Archivado en: chile, liceos, mujeres — tombrad @ 3:30 pm

Releo el libro En el Viejo Almendral de Joaquin Edwards Bello, lo he leído muchas veces y me encuentro con esta descripción de los liceos en 1900:

“Edificio rectangular, con síntomas de arborifobia. Puerta enorme, mirilla, campana y portero chato, cuya figura no escapa a la manía de apodar: el Mediabotella. Vende colizas vágamente untadas de mantequilla falsa. Los inspectores provienen del fracaso nacional frente a la inmigración europea. Jóvenes o viejos, que esperan dar el salto y salir de ese hoyo. Algunos lo dan…”

Que mejor descripción de mi añorado Liceo de Ancud, hasta me acordé del nombre del portero, don Narciso, tan importante y buena persona que hasta salió en un reportaje en el Clarin en esos años. Ya en 1900 existían los problemas que persiguen hasta hoy a la educación chilena, donde las escuelas son lo más parecido a una penitenciería en muchos aspectos. Edwards Bello le echa la culpa a las mujeres, porque en Chile las mujeres son las que llevan la batuta en esas cosas, van a las reuniones de apoderados y muchas veces llevan las riendas de la casa. El hombre no se mete o simplemente se va.

“En Chile, las mujeres en libertad de mandar, dirigen sus hogares casi siempre solas. Esta virtud de las mujeres fuertes tiene graves inconvenientes… Idea de mujeres parece ser la de amedrentar a los niños para que se hagan duros… los resultados suelen ser exactamente contrarios. El toro más bravo es aquel que se cría en la soledad y la alegría de las praderas… El Liceo, de funestos resultados en Francia -no obstante su procedencia europea-, resultó infinitamente peor en América…La camiseta de lana mató al fueguino… Las mujeres no aman la imaginación, ni sus agentes, que son los juglares y poétas. El Liceo, trazado sin imaginación, aparenta la simetría de las viejas cárceles.”

Leído el 2008 escandalizará a muchos con sus generalizaciones sexistas, pero que diablos, creo que es verdad. Siempre hay excepciones, pero la mujer chilena es la que ha modelado muchas cosas en este país partiendo por la educación. Creo que existe una especie de sentido común femenino, que se refleja muy bien en la falta de imaginación y el copionismo de los chilenos. Cuando le dije a la Pilar, muchos años atrás, que sería mejor que el Tomás Jr. no fuera a la escuela y diera exámenes como alumno libre me miró como si estuviera loco.

Y creo que esa es la reacción de más del 90% de las mujeres en Chile, son convencionales, les interesan mucho las formas, los papeles y las apariencias, creen en el castigo como método de amaestrar a los niños, “hacerlos hombres” y las hijas mujeres también son formadas en la dureza, preparándolas para lo que probablemente se les vendrá después cuando tengan que apechugar para mantener la casa.

La jornada escolar completa, ese enorme fracaso que ha costado miles de millones de dólares a nuestro país, yo creo que fue idea de alguna mujer. Quien otro podría desear que los niños pasen 7 horas al día encerrados en los liceos haciendo cosas que ni a los profesores ni a los alumnos le importan gran cosa, que luego los tapen de tareas para la casa que se cumplen a medias -porque nadie normal podría hacerlas bien- igualmente inútiles, les den listas interminables de libros para leer -obviamente solo leen el resumen- en fin, todo por estúpidos formalismos.

En fin, estaba escribiendo esto y me pasó a buscar mi amigo el Mouse a quien no veía desde hace tiempo. Ahora, después de tomar un litro de cerveza Brahma Porter no estoy en condiciones de seguir escribiendo, aunque el tema daba para mucho más, mejor me voy a dormir, hasta mañana.

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