Los latinos tenemos la curiosa creencia de que basta con decir algo para que sea realidad. Si en medio de un día de sol radiante alguien dice con convencimiento y asertividad que está lloviendo, todos le creen, aunque se estén achicharrando bajo el sol, es un efecto muy curioso. En el diario de hoy aparecen las autoridades de Arica felicitándose por lo bien controlado que está todo en caso de un terremoto y de la forma tranquila y ordenada en que reaccionó la gente.
Pero nada de eso es cierto, la verdad es que la mayoría de la gente del sector de Tierras Blancas, bajo la cota de inundación, reaccionaron de la manera más ignorante y peligrosa, saliendo con sus autos a provocar un tremendo embotellamiento que llegaba hasta la Panamericana Norte. En caso de un real tsunami la mayoría de esa gente hubiese muerto, tal como murieron muchos de los que trataron de escapar en vehículo en los maremotos recientes de la zona sur, mientras que los que corrieron a pie con tiempo hacia las alturas se salvaron ilesos.
No hay reacción más estúpida en estos casos que tomar el auto y tratar de arrancar a toda velocidad, un auto solo puede moverse rápido en condiciones normales y queda fácilmente atascado por congestión, basta que otro vehículo adelante se descomponga para que todos los que vienen detrás se atasquen. La gente a pie en cambio, puede correr a campo traviesa sin dificultados, la salida de mar en Arica da tiempo suficiente para que cualquiera pueda ponerse a salvo corriendo desde cualquier lugar. Un corredor asustado a lo más puede tropezar con alguien, un chofer descontrolado puede matar gente con facilidad.
Sin embargo esto que es tan obvio ninguna autoridad lo ha dicho claramente, mucho menos han dicho en cada barrio cuales son las áreas de seguridad tomando en cuenta la facilidad de acceso, los cables eléctricos, zonas de derrumbe, etc. Pero las autoridades se enorgullecen de estar preparados y que todo está muy bien. Hacen congresos y charlas repitiendo lo obvio, creen que con eso se terminan los problemas. Claro que no es así, los problemas siguen ahí como siempre, por más que hablen y digan que todo está muy bien.
Con el turismo pasa algo parecido, hay Cámara de Turismo, Servicio Nacional de Tursimo, Servicio Municipal de Turismo, Asociación de Tour Operadores, Club de Empresarios de Turismo, en fin, estamos repletos de asociaciones, ¡parece que hay más asociaciones que turistas! y se habla, se habla, se habla. Pero en realidad no llega ni un solo turista adicional a los acostumbrados, que llegarían igual sin ninguna de esas asociaciones y sus interminables congresos. Es otra faceta de nuestra curiosa manía de creer que con palabras se puede crear una realidad. Como decía la canción: parole, parole, parole.
Estuve viendo el video de la ONEMI durante el reciente terremoto del sur. Mi impresionó porque es una de las pocas veces que pudimos ver a la presidenta en un ambiente que no fuera preparado, su actitud, lenguaje corporal, expresión dicen mucho y podrían usarse en una clase para ilustrar los problemas del liderazgo, Bachelet en el video se muestra exactamente como es, no dirige ni toma decisiones, tiene miedo de arriesgarse y solo se queja porque los demás no la apoyan: no le traen el helicóptero, no le dicen con seguridad si habrá tsunami o no (cosa evidentemente imposible, hasta un niño se daría cuenta), etc.
El liderazgo en casos de emergencia es diferente al liderazgo en situaciones normales, en el primero se necesita dirigir, entusiasmar y sobre todo tomar sobre si las responsabilidades que implican riesgo, que es exactamente lo contrario que hizo Bachelet en esos momentos y hasta el día de hoy sigue eludiendo referirse a su propia responsabilidad, no se trata de hacerse un harakiri sino que poner la cara ante sus propias vacilaciones y equivocaciones.
El otro tipo de liderazgo para tiempos normales solo requiere de simpatía, alguien perfectamente inútil pero simpático puede ser un gran líder en tiempos normales, por algo a todos nos cae bien Bart Simpson cuando dice “yo no fui”, si se trata de cosas normales o sin mucha importancia está OK, Ronald Reagan fue un gran líder en tiempos de paz por su simpatía pero si le hubiesen tocado las condiciones que tuvo George Bush Jr. seguramente otro gallo habría cantado. La dos únicas veces que Bachelet tuvo que tomar decisiones fueron desastrosas: Transantiago y terremoto, en ambas salió echándole la culpa a los demás.
En tiempo de paz la gente busca a los simpáticos y la opinión es comprensiva con ellos, he leído como dicen que “todos le fallaron”, “la dejaron sola”, esa es la excusa común de los mediocres “yo no fui”, “no es mi culpa”.
El liderazgo no es solo mandar sino principalmente entusiasmar a su propio equipo para que trabaje detrás en forma eficiente, sobre todo tomar responsabilidades -rispondere- tomar decisiones riesgosas y poner la cara después. Lo curioso es que los líderes para tiempos difíciles rara vez sirven para épocas normales, Wiston Churchill, gran lider durante la Segunda Guerra Mundial fue echado a patadas apenas ganó la guerra. Curioso ¿no?.
En fin, ya pasó y todo eso es historia, pero perfectamente podría volver a pasar y lo mismo podría repetirse esta vez con otras autoridades. Espero que no sea así y que la propia gente empiece a ser un poquito más crítica y a exigir a sus líderes algo más que simpatía y que les caigan bien. Hasta mañana.