Tomas Bradanovic

5 marzo, 2010

El loco y el tsunami

Archivado en: dods laspiur, loco, Tsunami — tombrad @ 2:12 pm


Que difícil despegarse del tema del terremoto, todo el día escuchando la misma noticia me tiene de mal humor, ando con los monos y eso atrae malas noticias que se me aparecen una tras otra. Como no tuve ninguna desgracia grande que lamentar ni de familia ni de amigos, en compensación aparecen mil pequeñas molestias y malos ratos, en fin, aguanta nomás tomasito.

Todavía hay días soleados, esta debe ser la mejor temporada del año en la ciudad, excepto por las ráfagas de viento con arena tan típicas del mes de marzo, se me escapa otro verano sin haberlo disfrutado como corresponde, bah, el próximo verano si que me desquito, sin falta. Arica es como Alejandría de Laurence Durrel, falta el viejo poeta ciego, pero tenemos al loco Dodds-Laspiur (AKA Vadulli). Puede que no sea tan genial como Kavafis, pero es igual de típico y mitológico.
¿Que pasará cuando el loco se muera? me imagino que en su funeral va a ser más llorado que todos los petulantes, autoridades, famosos y famosillos juntos, el loco Vaduli es -lejos-mucho más querido. En verdad no se como está vivo porque tiene mi edad y en los últimos 20 años no lo he visto ni una sola vez sobrio, es un milagro de la ciencia médica porque ha vivido borracho por décadas, jamás se baña, come cualquier sobra que encuentra o le regalan, duerme en los cajeros automáticos, a la interperie ¿como lo hace?.
El secreto de los locos -son tres hermanos- es su buen humor, eso los diferencia de todos los demás mendigos que andan como perros tratando de machetear a la gente, yo los conozco desde 1969 y siempre han sido famosos por sus bromas. Se bañaban desnudos en las pileta públicas o salían corriendo en cueros por la calle 21 de Mayo, cuando estaban de moda los spagetti western a Juan Carlos le dio por disfrazarse de Dyango y andaba arrastarndo un cajón de manzanas en lugar de un ataúd. En los desfiles siempre pasa primero el Ricardo revistando las tropas (si es que está sobrio). Es más, recién venimos del centro con el Tomás Jr. y nos encontramos con el Colo Colo, borracho como cuba, como de costumbre. Han aparecido otros mendigos estrafalarios pero son una manganada de idiotas, el Tomás Jr. me comentaba muy enojado porque le están quitando espacio a nuestros legítimos locos, capaz que algún tonto ignorante les de una moneda, hay que expulsarlos de la ciudad.
¡Que diablos! no puedo seguir sin escribir algo del terremoto, ah, voy a colocar algo sobre la telenovela entre la presidenta Bachelet y la Armada porque no se difundió el aviso de tsunami. No me interesa entrar en la polémica sobre quien tiene la responsabilidad, el asunto ya pasó y las víctimas están muertas, pero creo que el episodio se va a ver en el futuro como ejemplo de la dificultad de tomar decisiones complejas en un escenario incierto y sujeto a presiones. Yo creo que con todo el calor de la emoción y los intereses políticos el episodio todavía no se ha examinado racionalmente.
Primero que nada los tsunamis no se anuncian, cuando se puede anunciar con certeza un tsunami ya es demasiado tarde y seguramente no hay nada que hacer, sin embargo muy poca gente ha comprendido este punto que es fundamental, el tsuami es un problema de predicción en ambiente incierto. Lo que vale la pena anunciar es la posibilidad que se produzca un tsunami dentro de una ventana de tiempo determinada. Cuando anunciamos una posibilidad nos referimos a algo que no es cierto: puede producirse o puede que no pase nada y existe el correspondiente riesgo de costos/beneficios. La matriz costo/beneficios es más o menos así:
  1. Si el tsunami se produce y la gente no arranca, el costo en vidas humanas es casi seguro, no hay beneficio.
  2. Si el tsunami se produce y la gente arranca, el beneficio es que se salvan vidas, no hay costo
  3. Si el tsunami no se produce y la gente se arranca, el costo es “alarmar inútilmente a la población”, no hay beneficio.
  4. Si el tsunami no se produce y la gente no arranca, la población queda tranquila y sin molestias, no hay costo.
Si hablamos de una alerta temprana estos cuatro escenarios son posibles, la lógica diría que debe existir una prioridad para ordenarlos en caso de tener que tomar una decisión, en este caso alertar o no a la gente para que arranque. El orden lógico sería 2-4-3-1.
Pero cual es el problema, que la eventualidad de que se produzca o no el tsunami no es 50-50, bajo ciertas circunstancias la probabilidad es crecientemente alta (a mayor magnitud y en cierta ubicación/profundidad respecto de la costa), mientras que en otras es muy baja o nula (sismos de poca magnitud, tierra adentro). Tampoco es un asunto determinístico, pueden darse las condiciones ideales y aún así no producirse el tsunami.
Si tenemos una estrategia decidida de antemano no habrá que pensar en el momento y decidir a lo Homero Simpson (cerveza, no, mejor rosquillas, ¿o cerveza?, etc.). La estrategia lógica debería considerar el orden de prioridades combinado con la predicción de probabilidades de ocurrencia. Una estrategia lógica también debería considerar que hacer en caso que la parte probabilística no esté clara, decidiendo si se sigue o no el orden de prioridades. En este caso la decisión era tan sencilla y la sabiduría convencional tiene varios dichos al respecto, especialmente “más vale prevenir que lamentar” y “mejor ponerse una vez colorado que veinte veces amarillo”, pero claramente se decidió con el método de Homero Simpson, sin planificación ni estrategia de ninguna clase, atendiendo al instinto y el impulso del momento. Por eso pasó lo que pasó.
Cuando hubo una réplica fuerte -sobre grado 6- una persona de bomberos dio la alerta, se produjo un gran pánico y la gente arrancó. Luego esa predicción fue desmentida, o sea se produjo la situación 3, también hubo otro caso en Valparaíso cuando un loco empezó a gritar que venía un tsunami provocando histeria en un montón de gente, en el caso de Concepción yo creo que un temblor grado 6 justifica demás arrancar a las alturas aunque sea solo por precaución, en lo de Valparaíso el asunto es mucho más dudoso. Para complicar más la cosa existen los tsunamis silenciosos sin terremoto como el que ocurrió en Juan Fernandez, para estos solo se puede confiar en la Armada, la radio y la buena suerte. A propósito la lección clara de el tsunami es que los que están preparados probablemente se salvan, los que no, chao. Como mi amiga la mentalista Eliana Merino recién me dijo que ya viene EL GRANDE a Arica yo me preparo leyendo este interesante informativo.
Creo que es estúpido andar pidiendo juicios y cosas por el estilo, si la estupidez fuese delito deberíamos estar todos presos, fue una equivocación culposa, sin ningún dolo, tanto de las autoridades de la Onemi y la presidenta como de el funcionario del SHOA que informó “el sismo fue tierra adentro, luego no hay tsunami”, el desprestigio público es un castigo más que suficiente.

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