Tomas Bradanovic

9 mayo, 2010

Día de la madre

Archivado en: madre — tombrad @ 2:45 pm
Mientras pasa la aburrida tarde del domingo, me dedico a tomar mi muy merecido descanso y a pensar en cosas importantes como que hubiese pasado si me dejo crecer el bigote. A veces me he dejado crecer la barba hasta por una semana, con la esperanza de adquirir una apariencia de intelectual -o de sabio loco- pero el resultado real es que me parezco a esos viejitos del Hogar de Cristo con la barba canosa y rala ¡Tomás por favor aféitate, que pareces cogotero! me dice la Pilar y termino haciéndole caso, a ella y al espejo, tengo cierta tolerancia al ridículo, pero todavía no es tanta.
La barba o el bigote son adornos capilares, de los pocos que puede usar un hombre sin despertar sospechas de ser afeminado, ambas obedecen a cierto tipo de vanidad o descontento con la apariencia afeitada. Son parte del lenguaje corporal porque la decisión de afeitarse o no regularmente, da un mensaje a los demás de como queremos que nos vean.
Una barba tiene primariamente una connotación de artista, científico o de rudo leñador, un segundo mensaje podría ser de un gay encubierto o de alguien extraordinariamente feo que prefiere taparse la cara.
Pero el bigote es otra cosa ¿se han fijado como el bigote pasó de moda hace tiempo? está quedando casi tan obsoleto como el sombrero. Antes sombrero y bigote eran la insignia de la masculinidad pero hace rato que dejó de serlo. Trato de pensar en algún rostro de la televisión o en algún ministro con bigote y no encuentro ni uno.
Muy pocos usan hoy esos mostachos tipo Pancho Villa, a varios de ellos a veces les falta algún diente delantero, o lo tienen con una tapadura de oro, pertenecen a alguna barra brava del futbol, usan sudaderas sin mangas o todas las anteriores. Aunque en Centro América algunos con ese bigote han llegado a ser presidentes como Vicente Fox o Zelaya.
Pero lo más normal es que quien se deja crecer el bigote hoy usa una especie de flequillo bien cuidado y perfectamente recortado que le da un aire de hombre de familia, respetuoso de su mujer y amante de sus hijos, ese bigote es la insignia del macabeo perfecto, lo que no quita que los veamos en abundancia en burdeles y timbas, pero siempre que se refiere a su mujer habla de “la bruja” con ese terror sagrado y complejo de inferioridad que sienten los macabeos respecto de su media naranja.
Hoy domingo (ayer cuando salga esto) es el día de la madre, un día orgásmico para los macabeos que llegan donde su mujer con flores, la sacan a comer, a bailar y ostentan del amor infinito que sienten por ella. Claro que igual la traicionan de acuerdo a la Primera Ley de Bradanovic (1), pero al menos hacen su declaración de principios, eso es lo importante.
Pensándolo bien no me dejo crecer el bigote. Además que parecería un camarero del Bar Nacional, ni muerto. Hasta mañana.
(1) Primera Ley de Bradanovic: de los cuernos y de la muerte no se salva nadie.
P.D. A propósito la canción de esta entrada no tiene nada que ver con las madres, es un tema político glorificando a los norvietnamitas que mandaban niños a desactivar manualmente las minas en Haifong, cada mina desactivada era un niño muerto, todo por la Madre Patria y Madre Revolución. Una canción muy bonita respecto de un tema repulsivo, pura guerra psicológica. Gracias a Tercera Cultura con su entrada del día de la madre por recordarme el tema y al orate de Silvio Rodriguez.

12 mayo, 2008

Día de las madres!

Archivado en: la noche, madre — tombrad @ 12:50 pm

Maldito día de las madres, esta absurda celebración me persigue desde hace años. Recuerdo que cuando era chico el Rotary Club organizaba en las escuelas La Semana del Niño, donde se elegía al mejor compañero, el día del maestro, de la madre y no recuerdo que más.

Para el día de la madre nos hacían preparar un “pergamino” que consistía en mojar un papel con aceite, al que después le quemábamos los bordes y le escribíamos siempre la misma cosa “Hay una mujer que tiene algo de Dios…” etc. etc. Siempre lo mismo, a mi mamá también le molestaba el asunto y decía que hasta cuando hacían la misma tontera todos los años. No le hacía maldita gracia el “regalo” y siempre comentaba que mejor le hubiese llevado una cajetilla de cigarrillos.

Siempre me ha parecido ridículo eso de “el día de…” un negocio de los vendedores de flores alimentado por toda la manada de tontos incapaces de abstraerse de la presión social por tan burdo negocio. Pero anoche el día de la madre tuvo un componente especialmente molesto.

Resulta que cuatro de las chicas del Rapa se reportaron enfermas, algunas estaban realmente enfermas y otras no pero en fin, quien soy yo para discutirles. Pensé que el domingo no iba a ir gente tal como el domingo pasado, así es que no puse problemas para darles permiso. Pero como nunca llegó mucha gente y cuatro niñas más faltaron sin dar ninguna explicación, se hacía tarde y la gente seguía llegando y con solo 5 chicas en el local no había como atenderlos.

Para colmo en medio de la noche una se torció el pié bajando por la escala y quedó fuera de servicio, con solo 4 chicas en el local y humenado de rabia me las tuve que arreglar en la noche más larga y aburrida que he pasado en el Rapa. Hoy vendrán los castigos, la venganza será horrible y despiadada. Todo por culpa del maldito día de las madres.

Antes que se pierdan en el olvido -la verdad es que ya se perdieron- publiqué todas mis columnas de La Estrella en un blog, no tengo la menor idea sobre qué escribiré la próxima semana porque casi nunca tengo un tema predeterminado, solo me siento y escribo, así es que al colocarlas juntas con el tiempo podré ver si es que hay algún hilo conductor inconsciente entre todas, o dicho de manera más sincera, a ver si me repito una y otra vez dándome vueltas en lo mismo. Es lo más probable.

Ya les conté lo feliz que me pongo cuando escucho el tema “The Lonely Shepard”, bueno, hay otras canciones que me tienen hastiado, hasta la coronilla, chato, porque las escucho una y otra vez todas las noches, como esta:

Nadie nunca se enterara
en ese cuarto de hotel
que nos amamos los dos
juntos al amanecer

Y no le digas jamas
a tu hombre ni a mi mujer
que el mundo no entendera
que nos deseamos

quee nos importa poco
hacernos este daño
a nadie de nosotros
va bien

Pero son tus encantos
los que me obligan
a dejar de ser un fiel

Una otra y otra vez
que nadie se entere
a escondidas devorarnos
de placer

Que porquería más grande, es el grupo La Noche, y junto con las “salsas” de Mark Antony son la música más pedida en el Rapa. ¿Adonde tienen el gusto esos giles?, en fin, la cosa es que ando con el sonsonete de esa maldita música durante todo el día y no me lo puedo sacar de encima: una, otra y otra vez.

Y antes de despedirme los dejo con esta entrevista al loco, borracho y (borrado), mi viejo amigo Ricardo Dodds Laspiur, alias el loco Vadulli, véanla completa, se las recomiendo, especialmente los consejos a la señora michellet

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