Dia de amigos, anoche llegó el Matute desde Puerto Montt y el chico Medalla desde Iquique y como corresponde a las circunstancias nos juntamos a tomar. Hacía unos 6 o 7 años que no nos juntábamos con Mario Ernesto Ramón (seudónimos del Matute) así es que la cosa no podía quedar así nomás, el Medalla nos pasó a buscar en su flamante camioneta y nos fuimos a compran un ron Matusalen, una de Coca Cola, tres vasitos y nos fuimos a la Isla del Alacrán a inaugurar la noche.
Después de los primeros tragos nos acordamos del Rucha y lo pasamos a buscar a su casa, estaba con otros dos amigos más tomándose una botella de Havana Club y allá llegamos a ayudarle a vaciarla.Luego al Medalla le dio hambre y empezó una interminable discusión de si salíamos a comer o no. Como yo andaba pato, dejé bien claro que Medalla me tenía que invitar, aclarado ese punto dije “que esperamos entonces” y nos fuimos a comer al Cyclo. Apenas nos sentamos y vimos la carta de precios -los platos estaban entre 10 y 15 dólares- el Matute empezó a decir que no era tan buena idea después de todo, a lo que se sumó de inmediato Medalla, pensando que tenía que pagar lo suyo y además lo mío. Rucha andaba poderoso y no se quería mover, después de otra larga discusión nos paramos de la mesa y nos fuimos dejando a la garzona con el pedido en la mano.
¿Que hacemos? yo recordé que las parrilladas en el casino eran muy baratas así es que dije que nos fuéramos para allá, además siempre está lleno de minas, tal vez fuera nuestra noche de suerte, nunca se sabe. Todo de nuevo, llegamos, nos sentamos, pedimos la carta y la parrillada para dos personas valía 30 dólares, una rápida discusión y nos paramos de nuevo, la cosa se empezó a poner chistosa. A ver, a ver, al lado del Rapa Nui estaba abierto el Dinámico 2 yo propuse que fuéramos a comer un sandwich nomás lo que fue aprobado por casi unanimidad porque el Rucha -que andaba con plata- quería comer como la gente. Ganó la mayoría y entramos a la sandwichería después de otra discusión, la verdad es que a esas alturas habíamos tomado bastante.
Pedimos tres sandwiches y Rucha pidió un bife a lo pobre, con papas fritas, huevos y todo eso. Mientras comíamos una pantalla gigante daba una película donde a la gente le cortaban las manos y faltaba poco para que la sangre salpicara los platos, al final el Matute se empezó a sentir enfermo, no me extraña nada que el local estuviera vacío con esa atención por los detalles del dueño. Terminamos de comer y volvimos al casino no sin antes revisar con lupa la cuenta, discutir cuanto tenía que pagar cada uno y exigir la boleta, esta vez el chico Medalla hizo honor a su palabra pagó mi parte.
Llegamos de vuelta al casino y había un ruido de diablos, efectivamente estaba lleno de minas -de la tercera y cuarta edad pero minas al fin- Ah pero estaban todos bailando y yo no sé bailar así es que exigí que nos fuéramos a otra parte, otra serie interminable de discusiones porque el Rucha -experto bailarin- dijo que ni muerto se iba a mover de allí. Diablos, que si, que no, pero quédate mirando o conversemos, que no se puede conversar con esta bulla, que las minas, que son feas, en fin. El Rucha se quedó y nosotros nos fuimos.
De vuelta a la Isla todavía nos quedaba medio litro de Matusalén y eso no podía quedar así. Eran como las 4 AM y entre bostezos empezamos a hablar las filosóficas estupideces que suelen conversarse después de varias cubas libres. De lo que recuerdo es que terminamos hablando de nuestra experiencia en la universidad como estudiantes y nos enfrascamos en otra discusión interminable, mientras el Medalla y yo decíamos que había sido OK el Matute se mantenía firme en que la universidad había sido una porquería, que si, que no, que fue pura mecánica, que una vez le dije “ignorante supino” a un profesor y al final llegamos a conversar “si volviéramos a esa época sabiendo lo de hoy ¿estudiaríamos de nuevo lo mismo?”. Yo dije que no, mejor hubiese estudiado arquitectura, el chico Medalla que estudiaría electrónica igual y el Matute que por ningún motivo, que el mejor hubiese estudiado para piloto, para agarrarse a todas las azafatas. Ah las cosas no cambian, más viejos, canosos, arrugados, pero seguimos igualitos.Genio y figura hasta la sepultura.
Hoy amanecí con un dolor de cabeza que se los encargo, ahora si que no tomo más. Hasta mañana.