
Que pésima noticia, ayer vi por diarios y televisión que Stanislav Mestrovic, mi amigo de tantos años, cayó preso en una diligencia relacionada con un contrabando de 800 kilos de cocaína. Espero que salga libre pronto y que que todo se arregle bien para él. La sabiduría popular dice que en el hospital y la cárcel se ven los amigos, y también que no hay mal que dure 100 años aunque la mala suerte en este caso parece haberse ensañado. Una vez más se comprueba que la cárcel es como la casa del jabonero, donde el que no cae resbala ¡suerte Stanko, ánimo y valor!.
3 julio, 2010
Malditas nubes
11 octubre, 2008
Practicando el ciclismo
La experiencia común es que las cosas tienen un ciclo, pero la mayoría de las proyecciones no lo toman en cuenta. Por eso en los sesentas el inteligente J.J Servan Schreiber creía que para el año 2000 un consorcio entre General Motors e IBM iban a dominar al mundo, o en los 80s Alvin Toffler escribía que la Tercera Ola japonesa sería imparable. Con parecidas razones -y tal vez menos fundamento- ahora hablan del futuro de China o de India, sin tener en cuenta que mientras más acelerado es el crecimiento más corto debería ser el ciclo de vida.
Los ciclos parecen estar en la naturaleza de muchas cosas, la vida por ejemplo: nacer, crecer, decaer y morirse, los ciclos económicos o los ciclos de vida de un proceso. Las modas son fenómenos cíclicos típicos: minifalda-falda larga y vuelta a la minifalda: pelo largo, pelo corto; puritanos y liberales. Lo difícil es darse cuenta del punto de quiebre, nuestra fe en la inercia nos hace difícil reconocer las señales de cambio, para saber cuando hay que soltarle la cola al tigre. Yo practico el ciclismo, me gusta pensar que todo es cíclico y trato de encontrar las pequeñas señales que a veces avisan que un ciclo está cambiando, especialmente en cuestiones de plata y trabajo.