
Ah, tengo tantos amigos progresistas. Me caen bien porque me recuerdan como era yo en mi alegre juventud, más inclinados a lo artístico que mis amigos de derecha ¿como me podría caer mal un músico, un poeta o un pintor? Imposible. También buenos para el trago, desinteresados y amigueros igual que yo. En fin, son de lo mejor, lo único malo es que tienen derecho a voto.
Veamos ahora la parte fea: muy arrogantes y envidiosos. Creen que merecen mucho más de lo que han podido conseguir y no tienen dudas en apuntar al culpable, que normalmente es alguien que tiene lo que ellos ambicionan. Siempre son víctimas de alguien. Arremeten con furia contra la discriminación y son los peores discriminadores. Se creen los dueños de la moral, investidos de autoridad para organizar funas y humillar a cualquiera que no piense como ellos, pero pobre del que los toque, ni con el pétalo de una rosa. Es muy chistoso, en USA usaban los peores insultos contra Bush y se consideraban una especie de santos armando protestas. Pero cuando apareció una protesta contra la reforma de salud de Obama salieron reclamando indignados ¡discriminación! ¡racismo!, acá acusan de machismo ¡que rico debe ser creerse dotado de tal superioridad moral!
Bah, supongo que es una especie de enfermedad mental que a algunos se les pasa con los años. Otros se sienten obligados a ser consecuentes y apoyar hasta viejos todas las buenas causas, aunque se hayan dado cuenta hace rato que son malas. Igual me caen bien, porque si la tontera fuese pecado estaríamos todos en el infierno. Si no tuvieran derecho a voto serían perfectos. Pero nadien es perfecto, nadien, en fin.
Hoy me levanté con el pie izquierdo y tuve la ya conocida seguidilla de mala suerte. En la mañana el enchufe del refrigerador estaba echando chispas por sobrecarga de la línea (1), fue tanto lo que se calentó que se fundió y no se podía desconectar, tuve que bajar a cortar la luz, romper el enchufe y tapar los cables con huincha aisladora de nuevo. Mi querida suegra me preguntó si no podía volver a enchufarlo con otra extensión sacada desde su dormitorio y se puso furiosa cuando le dije que por ningún motivo, alegaba porque la carne se le iba a descongelar y ni siquiera entendió cuando le dije que en un incendio se iba a perder bastante más plata que con la maldita carne, por que mejor no la preparaba hoy. Pero ella no, hoy es lunes y hay que hacer porotos, que diablos, amenidades de la vida doméstica, cuando volveré a vivir solo por la flauta.
A la hora de almuerzo me llama la Pilar para que la pase a buscar, cuando me iba a subir al auto me devolví a buscar los documentos y tuve un mal presentimiento -el que se devuelve le va mal- pero lo espanté en seguida porque ser supersticioso trae mala suerte. Bueno, iba en lo mejor cuando siento un ruido conocido en la rueda trasera, el neumático estaba en el suelo (2) y no tenía repuesto, para colmo ya estaba a unos 5 km de la casa. ¿Que hacer? seguir adelante nomás con la rueda en el suelo aunque el neumático se destroce -como efectivamente ocurrió- así es que pasé a buscar igual a la Pilar y nos fuimos para la casa en tres ruedas, mientras el neumático terminaba de hacerse pedazos.
Llegado a la casa pensé en mis opciones, a fin de mes tendré plata pero no me hacía maldita gracia comprar un neumático nuevo, así es que dirigí mi mirada codiciosa al último neumático bueno que le quedaba al CRX. Me demoré casi una hora (3) en desmontar esa rueda porque el CRX está guardado en un lugar muy estrecho y no tenía como levantarlo. después de mucho batallar finalmente saqué la rueda, pero todavía tenía que sacar el neumático destrozado del Colt. Otro grave problema porque como la rueda estaba en el suelo la gata no entraba en ninguna parte (4). Después de quebrarme la cabeza un buen rato me las ingenié para sacar la rueda y coloqué las dos en la maleta del auto que mi vecino me presta para estas emergencias.
¿Y eso fue todo? Nada, mis problemas recién empezaban, estaba sucio de pies a cabeza y cansado como perro, eche a andar el auto que había estado parado por unos meses… pero no tenía gasolina (5). No era mi día, ya era bastante tarde, no había ido a trabajar -teniendo muchas cosas que hacer- por esperar al maldito eléctrico que no se apareció (6), pero al mal tiempo buena cara. Tmé un bidón de plástico y me fuí caminando a la estación de servicio más cercana, llegué de vuelta transpirado como un predicador mormón, eché la gasolina y me fuí al local donde desmontan y montan los neumáticos por luca…Pero ya estaba cerrado (7).
¿Quien dijo que no existe la mala suerte? ¡siete al hilo! Decidí que no era mi día y pensé que no es raro que me pasen estas desgracias en trencito, es muy común, me pasa siempre. Claro, si nos ponemos a pensar como los economistas le podemos encontrar una explicación a posteriori a cada una de las desgracias y decir que no tuvo nada que ver la mala suerte sino que son consecuencia lógica de mi actuar estúpido e irresponsable. Bullshit, claro que existe la mala suerte y esas explicaciones ex-post son para los tarados: la mala suerte si existe.
Y no sigo escribiendo más porque capáz que se me queme el disco duro del notebook -a propósito- en la mañana traté de usar el disco externo Seagate de 150 GB y sencillamente no funciona (8), allí tenía todos mis respaldos y está más muerto que el Beppy (el anterior, me refiero). Que alguien me diga que no existe la mala suerte para tirarle mi pesada linterna MagLite por la cabeza. Ya, no escribo más hoy, el día no ha terminado y no quiero tentar a la mala suerte. Hasta mañana.
