Tomas Bradanovic

21 septiembre, 2009

¿Quien dijo que la suerte se la hace uno mismo?

Archivado en: malasuerte — tombrad @ 2:24 pm


Ah, tengo tantos amigos progresistas. Me caen bien porque me recuerdan como era yo en mi alegre juventud, más inclinados a lo artístico que mis amigos de derecha ¿como me podría caer mal un músico, un poeta o un pintor? Imposible. También buenos para el trago, desinteresados y amigueros igual que yo. En fin, son de lo mejor, lo único malo es que tienen derecho a voto.

Veamos ahora la parte fea: muy arrogantes y envidiosos. Creen que merecen mucho más de lo que han podido conseguir y no tienen dudas en apuntar al culpable, que normalmente es alguien que tiene lo que ellos ambicionan. Siempre son víctimas de alguien. Arremeten con furia contra la discriminación y son los peores discriminadores. Se creen los dueños de la moral, investidos de autoridad para organizar funas y humillar a cualquiera que no piense como ellos, pero pobre del que los toque, ni con el pétalo de una rosa. Es muy chistoso, en USA usaban los peores insultos contra Bush y se consideraban una especie de santos armando protestas. Pero cuando apareció una protesta contra la reforma de salud de Obama salieron reclamando indignados ¡discriminación! ¡racismo!, acá acusan de machismo ¡que rico debe ser creerse dotado de tal superioridad moral!

Bah, supongo que es una especie de enfermedad mental que a algunos se les pasa con los años. Otros se sienten obligados a ser consecuentes y apoyar hasta viejos todas las buenas causas, aunque se hayan dado cuenta hace rato que son malas. Igual me caen bien, porque si la tontera fuese pecado estaríamos todos en el infierno. Si no tuvieran derecho a voto serían perfectos. Pero nadien es perfecto, nadien, en fin.

Hoy me levanté con el pie izquierdo y tuve la ya conocida seguidilla de mala suerte. En la mañana el enchufe del refrigerador estaba echando chispas por sobrecarga de la línea (1), fue tanto lo que se calentó que se fundió y no se podía desconectar, tuve que bajar a cortar la luz, romper el enchufe y tapar los cables con huincha aisladora de nuevo. Mi querida suegra me preguntó si no podía volver a enchufarlo con otra extensión sacada desde su dormitorio y se puso furiosa cuando le dije que por ningún motivo, alegaba porque la carne se le iba a descongelar y ni siquiera entendió cuando le dije que en un incendio se iba a perder bastante más plata que con la maldita carne, por que mejor no la preparaba hoy. Pero ella no, hoy es lunes y hay que hacer porotos, que diablos, amenidades de la vida doméstica, cuando volveré a vivir solo por la flauta.

A la hora de almuerzo me llama la Pilar para que la pase a buscar, cuando me iba a subir al auto me devolví a buscar los documentos y tuve un mal presentimiento -el que se devuelve le va mal- pero lo espanté en seguida porque ser supersticioso trae mala suerte. Bueno, iba en lo mejor cuando siento un ruido conocido en la rueda trasera, el neumático estaba en el suelo (2) y no tenía repuesto, para colmo ya estaba a unos 5 km de la casa. ¿Que hacer? seguir adelante nomás con la rueda en el suelo aunque el neumático se destroce -como efectivamente ocurrió- así es que pasé a buscar igual a la Pilar y nos fuimos para la casa en tres ruedas, mientras el neumático terminaba de hacerse pedazos.

Llegado a la casa pensé en mis opciones, a fin de mes tendré plata pero no me hacía maldita gracia comprar un neumático nuevo, así es que dirigí mi mirada codiciosa al último neumático bueno que le quedaba al CRX. Me demoré casi una hora (3) en desmontar esa rueda porque el CRX está guardado en un lugar muy estrecho y no tenía como levantarlo. después de mucho batallar finalmente saqué la rueda, pero todavía tenía que sacar el neumático destrozado del Colt. Otro grave problema porque como la rueda estaba en el suelo la gata no entraba en ninguna parte (4). Después de quebrarme la cabeza un buen rato me las ingenié para sacar la rueda y coloqué las dos en la maleta del auto que mi vecino me presta para estas emergencias.

¿Y eso fue todo? Nada, mis problemas recién empezaban, estaba sucio de pies a cabeza y cansado como perro, eche a andar el auto que había estado parado por unos meses… pero no tenía gasolina (5). No era mi día, ya era bastante tarde, no había ido a trabajar -teniendo muchas cosas que hacer- por esperar al maldito eléctrico que no se apareció (6), pero al mal tiempo buena cara. Tmé un bidón de plástico y me fuí caminando a la estación de servicio más cercana, llegué de vuelta transpirado como un predicador mormón, eché la gasolina y me fuí al local donde desmontan y montan los neumáticos por luca…Pero ya estaba cerrado (7).

¿Quien dijo que no existe la mala suerte? ¡siete al hilo! Decidí que no era mi día y pensé que no es raro que me pasen estas desgracias en trencito, es muy común, me pasa siempre. Claro, si nos ponemos a pensar como los economistas le podemos encontrar una explicación a posteriori a cada una de las desgracias y decir que no tuvo nada que ver la mala suerte sino que son consecuencia lógica de mi actuar estúpido e irresponsable. Bullshit, claro que existe la mala suerte y esas explicaciones ex-post son para los tarados: la mala suerte si existe.

Y no sigo escribiendo más porque capáz que se me queme el disco duro del notebook -a propósito- en la mañana traté de usar el disco externo Seagate de 150 GB y sencillamente no funciona (8), allí tenía todos mis respaldos y está más muerto que el Beppy (el anterior, me refiero). Que alguien me diga que no existe la mala suerte para tirarle mi pesada linterna MagLite por la cabeza. Ya, no escribo más hoy, el día no ha terminado y no quiero tentar a la mala suerte. Hasta mañana.

31 marzo, 2009

Non Serviam

Archivado en: malasuerte, tai-chi — tombrad @ 6:14 pm


Que día más malo tuve hoy, para colmo la cantidad de amigos con problemas crece y crece, parece que la crisis tiene a todo el mundo en la pitilla. Y les digo siempre lo mismo, que no se preocupen por nada y que manden todo al diablo, si podemos controlar nuestros pensamientos nada ni nadie nos puede echar a perder el día. Lo malo es que hoy no me apliqué mi propia receta y he pasado todo el día irritado, medio depresivo y con mal genio. Así me pasa siempre que tengo que hacer cosas desagradables y las voy postergando a ver si desaparecen, ni en sueños, ahí están, esperándome. Hay que controlar los pensamientos, porque cuando se disparan estamos fritos.

El Tai-Chi también anda con problemas, el libro dice que hay que concentrar todo el centro de gravedad en un solo pie hasta anclarse en el suelo, entonces el pié se empezará a hundir ¿srá posible? podría ser, pero por más que trato de correr mi centro de gravedad ahi se queda firme, en mi prominente abdomen que es su lugar por naturaleza, no se ha movido ni un milímetro. Tal vez tenga que consultar a mi tocayo a ver si me pasa una receta para este espinudo problema.
Claro que saqué una idea práctica que ya ha hecho casi desaparecer mi dolor de omóplato, es el concepto de nadar en el aire, dice el libro que el aire es un medio sutil pero tan real como el agua y que podemos tener muchos de los beneficios de la natación haciendo esos movimientos contra el aire, yo hice la prueba solo un rato y mi dolor de omóplato que ya se estaba extendiendo casi ha desaparecido. Bueno el dato, me sirvió para algo práctico.
Miren que bonita esta frase “He went into business in the city, but did not do well: it was his destiny to make friends and inspire affection, but not to make money”, es parte de un divertido obituario que me mandó mi amigo Juan, creo que es del Observer. Me gustó tanto que lo copié en mi plantilla debajo de la frase de Plutarco. 
A propósito hace un año o dos la periodista del Observer Catherine Sevigny estaba escribiendo un artículo sobre Arica por su particularidad de ser el lugar donde nunca llueve, me imagino que eso debería resultar muy curioso a los empapados ingleses, bueno, el reportaje no debe haber quedado muy entretenido porque jamás apareció a pesar que estuvo como dos semanas preguntándome historias y fotos. Así es la vida, Arica todavía no está preparada para la fama, mucho menos para la fortuna.
 
Sigo leyendo, hay ideas interesantes que tal vez ni tienen que ver con el Tai Chi, el autor tiene un capítulo que se llama “mi opinión personal” y otro llamado “mi esperanza” son capítulos muy cortos de dos o tres hojas cada uno, en este último dice:
Yo adoptaría como mi lema para el T´ai-chi Ch´uan una frase simple “invertir en pérdidas”, para un devoto, sufrir por su propia voluntad e iniciativa “pérdidas” le puede traer beneficios a su salud. Para ser más explícito,  el que invierte en pequeñas pérdidas tiene pequeñas ganancias y viceversa. Mencius escribe en su libro “Cuando e cielo le va a conferir un gran regalo a cualquier hombre, primero ejercita su mente en el sufrimiento”

(—) Aprender a sufrir pérdidas, no es cosa fácil (…) la gente normalmente quiere tener ganancias y no pérdidas. Mi afirmación es difícil de entender y de practicar. Sin embargo solo puedo enfatizar sobre este asunto. Nadie nunca ha obtenido beneficios sin pagar por ellos en forma de pérdidas, inesperadas e inevitables. Pequeños beneficios traen pequeñas pérdidas y viceversa, eso es de común conocimiento. Por eso cuando yo aplico el principio en reversa, alguna gente es esceptica. Pero ellos no han aplicado su mente al problema. Por ejemplo una buena posición económica y una vida de lujos puede ser considerados beneficios, pero tosdos esos deben pagarse con salud. La razón es que esos beneficios son solo superficiales; no se han ganado con trabajos extenuantes como lo hacen por ejemplo los campesinos. Para ponerlo de otra manera, aquellos que se han acostumbrado a una vida de vino, mujeres y canciones son aparentemente favorecidos por la buena suerte. Pero finalmente esto puede traducirse en enfermedades (…) Así en asuntos mundanos, el que busca beneficios sufre de pérdidas.

(…) Obtener beneficios no es muy difícil, pero si lo es hacer pérdidas. Los beneficios que ganamos a través de la pérdida, no perjudican a terceros y puede trer inesperadas ventajas para el que sufre. ¿Cual es el beneficio de aprender T´ai-chi Ch´uan? el boxeo tradicional es una práctica peligrosa, porque ninguna de las partes puede estar segura de ganar; ambos pueden resultar heridos, bueno ¿necesito explicar más de esto? No vemos ningún beneficio en eso. Pero aprender a sufrir pérdidas comienza con plegarse y seguir los movimientos del otro. Esto cultiva en nosotros lo que se conoce como “la habilidad para sentir la fuerza”. Ser capaces de escuchar la fuerza del otro es una manera segura de ganar (…) los alumnos deben aprender este principio a través de un pensamiento cuidadoso y una clara observación. 

(…) Mi razón para promover el  T´ai-chi Ch´uan en este libro es ayudar a la gente a hacer lo bueno y extender estos valores a otros. Para lograr este objetivo el primer requisito es invertir en pérdidas desde el principio a fin.
Interesante, yo había llegado hace tiempo a esa conclusión de que nada bueno viene gratis. Cheng Man-ch´ing, me robaste la idea, te voy a demandar

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