Tomas Bradanovic

6 junio, 2009

Duros de espinazo

Archivado en: mallku — tombrad @ 12:17 am


Ayer fuí a Putre, mi tocayo arrendó un auto y quería conocer para arriba, la verdad es que pasamos la mayor parte del tiempo en Mallku, con Alexis y su familia. En Putre solo nos sentamos en la plaza a comer unas galletas, miramos para todos lados y a la noche nos devolvimos a Mallku con los ingredientes para hacer una pizza que Andrea nos había ofrecido, además llevábamos un par de botellas de 120 para pasar el frio y alegrar un poco la existencia.

Siempre había ido a saludar solo de pasada, pero esta vez nos quedamos a conversar largamente con Alexis, Andrea y los niños, en verdad valió la pena la parada, primero que nada porque las pizzas quedaron exquisitas y principalmente porque tuve tiempo de conocer con calma el proyecto que están sacando adelante desde hace como 20 años.
Los ariqueños netos conocemos más o menos bien la historia de Alexis Troncoso y Andrea Chellew, Alexis en los ochentas diseñó y armó con sus manos la reconversión del restaurant Maracuya con paja brava, que hasta hoy es uno de los más lindos de Arica, en esa época se fue a vivir por varios años al valle de Lluta donde muchos le perdimos la pista. Pasan más años, debe haber sido a finales de los ochenta, cuando fui por primera vez al altiplano y lo encuentro instalado en un vagón de tren en el medio de la nada, casi frente al Pucara de Copaquilla.
Alexis y Andrea fundaron entonces el pueblo de Mallku, a partir de nada y con sus propias manos, llevan veinte años en eso. No son personas corrientes y no han tenido una vida corriente, ambos viajaron y estudiaron por Europa durante años así es que en Mallku se habla con fluidez varios idiomas, Andrea abandonó sus estudios de medicina en los últimos años así es que tiene avanzados conocimientos de esos asuntos, los cuatro hijos de la pareja al principio parecen tímidos, no se sueltan con facilidad delante de extraños, pero entrando en confianza son alegres, autosuficientes y seguros de si mismos.
Muchos años atrás un tribunal de Arica -para verguenza de nuestro sistema judicial- les quitó la custodia de la hija mayor de Alexis, producto de una relación anterior. En un curioso fallo la Corte de Apelaciones dictaminó que era un peligro para la niña crecer en un ambiente que no sigue los parámetros de nuestra cultura occidental, ya adulta, esa hija estudió turismo y está ayudando al proyecto que lleva tantos años y del que la separaron violentamente un par de jueces muy preocupados de salvar la cultura occidental.
El pueblo de Mallku con sus 6 habitantes es un ejemplo perfecto de como se dejan pasar las oportunidades en nuestra ciudad. Mientras se malgastan millones en proyectos absurdos o inútiles, un proyecto de enorme potencial avanza a paso de hormiga por falta del más elemental apoyo. Es un lugar repleto de conocimientos, donde se habla inglés, italiano y español y existe la habilidad para preparar exquisitas comidas. En cualquier otro lugar sería un éxito, menos en Arica ¿saben por qué? porque son diferentes.
En otros lugares ser diferentes es una enorme ventaja, los grandes artistas siempre han sido originales, en marketing la diferenciación es una de las mejores maneras de ganar mercado, pero no en Arica, donde miramos por encima del hombro a los que no son homogéneos, ser distinto es un gran problema, el espíritu del rebaño es cosa seria.
Me desespera ver todo ese potencial desaprovechado, en cualquier otra parte una familia así de especial le iría espectacularmente bien, pero tuvieron la mala suerte de enamorarse del desierto en lugar de Bariloche, Puerto Varas o cualquier otro lugar donde seguramente serían famosos. En Arica todo lo que sale de la norma parece sospechoso, especialmente en las oficinas públicas donde Alexis y Andrea no tienen pelos en la lengua para reclamar y decir lo que piensan.
Es tan poco lo que falta para que despeguen, una conexión de Internet, un pequeño capital de trabajo para que preparen todas las ricas comidas que saben hacer, el resto llegaría solo. Yo los entiendo porque somos muchos que pasamos años haciendo cosas fuera de los canales oficiales, mirando como cruzan los millones de un lado para otro, como viajan las autoridades por el mundo y como ganan millonarios estudios y asesorías unos señores que llegan de España o de cualquier lado, cuando acá el doctor Aguirre o el propio Alexis les podrían dar una cátedra doctoral en turismo de intereses especiales.
Pero en fin, así es la vida de los que no nos gusta doblar la rodilla ni agachar la cabeza, tener duro el espinazo casi siempre tiene sus costos y la familia Troncoso Chellew lo tienen claro desde hace tiempo. Bueno, algunas fotos del paseo las pueden ver AQUI.

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