
Mi amigo Juan me manda un artículo de El Mostrador sobre los mamones, a los que describen así: “Hombres que le preguntan todo a su madre existen en todos lados. Pero, ¿cuánto puede perjudicar estos rasgos en una relación sentimental?, ¿cómo se debe enfrentar a la imagen de la “madre todopoderosa”?, ¿cómo se puede evitar tener hijos con estas características en el futuro?.”
Me da la impresión de que la periodista -no creo que eso lo haya escrito un hombre- no está muy al día en el slang chileno. Un mamón es un tipo ridículamente emotivo, que usa estrategias propias de mina para desenvolverse socialmente, pasar por moderno y conseguir minas. A las mujeres les atraen los mamones porque piensan que son débiles y dependientes, sin embargo el verdadero mamón es un depredador nato que a veces tiene varios matrimonios a cuestas, porque el mamón siempre se casa, no se compromete a medias sino “a concho” (palabra típicamente mamona). Son expertos chantajistas sentimentales que cuidan mucho su apariencia y andan siempre hablando de lo enamorados que están y lo maravillosa que es su víctima de turno, son superficiales, snob, hipócritas, muy crueles y humanistas a concho, los mamones son todos humanistas.
Los pollerudos son cosa muy distinta, algunos apegados a la mamá, otros a su mujer, son tipos que abdican del Rol Natural que le da la sociedad chilena al hombre, que consiste en ser el Amo y Señor de la casa. Los pollerudos son esos que hablan de “mi querida esposa”, “mi santa madre” o “mi querida suegra” todos esos son distintas versiones de lo mismo, a diferencia de los mamones, los pollerudos son buena tela y bien inofensivos. Se trata normalmente de un comportamiento adquirido por comodidad. Yo mismo soy un poquito pollerudo (solo un poquito) y he delegado algunas de mis atribuciones y privilegios naturales en la Pilar y doña Katy. No hay que confundir jamás a un mamón con un pollerudo, los primeros son despreciables, los segundos no,
Como ha crecido la cantidad de mujeres en condiciones de ganarse la vida por si mismas, simplemente tienen hijos y los crían solas, cada día hay más madres solteras o separadas de sus maridos y esta es una tendencia que viene desde hace mucho tiempo, yo me crié solo con mi mamá hasta los 14 años cuando volvieron a juntarse y no era un caso raro en los sesentas. Hoy por supuesto es mucho más común. Yo no me casaría ni con un rifle en el pecho y el Tomás Jr. es de la misma opinión.
Ante esta tendencia al matriarcado ha salido una multitud de leyes específicas para beneficiar a las mujeres, claro que como pasa siempre con esas leyes las terminan perjudicando y les hace más difícil que las contraten, cuando llegan a contratarlas también reciben menos sueldo gracias a todas esas bondadosas leyes de igualdad de género (creadas por los mamones y sus equivalentes femeninos, las mamonas).
En fin, solo quería dejar claro lo que es verdaderamente un mamón, todos conocemos algunos porque son una especie prolífica como las plagas de ratones y moscas, los mamones son legión y aparecen por todos lados orgullosos de su condición de sensibles, modernos, artistas y tonteras por el estilo. Por eso en nuestra sociedad ser mamón es un insulto muy feo.