Tomas Bradanovic

3 abril, 2008

El Rey de la Casa

Archivado en: mangos, sinceridad — tombrad @ 1:49 pm

Los niños y los borrachos dicen siempre la verdad, eso según la sabiduría popular, pero no es cierto, simplemente dicen lo que se les ocurre sin importarles las consecuencias de sus palabras.

Esa clase de franqueza puede parecer algo muy valioso, pero no es tanto, solo refleja egolatría y falta de capacidad para dominarse. Las palabras agresivas casi siempre nos juegan en contra. En el momento podemos sentirnos felices porque dijimos unas cuantas verdades, pero a largo plazo empezamos a recibir pequeñas venganzas subterraneas. Solo los tontos acumulan agravios y cosechan venganzas, por eso el dicho no hay enemigo pequeño.

A veces a mi me pasa cuando me pongo a alegar contra los políticos diciendo que son todos ladrones, no es nada inteligente decir esas cosas. Tengo muchos amigos políticos y aunque son unos ladrones los aprecio bastante. Debería moderar mis dichos, como aconsejaba sabiamente el Rey Lear: “Vamos, vamos, Cordelia. Moderad vuestras palabras, no sea que malogres tu suerte.”.

A mi modo de ver los únicos realmente inteligentes son los que aprenden a dominar su ego, o por lo menos a encauzarlo. El ego bien encausado puede sacarnos de la mediocridad, el ego es cualidad para los artistas pero un defecto muy feo en la gente común y corriente como nosotros. Cuando se desboca uno se pone prepotente, se da el gusto de insultar y hablar sin considerar los sentimientos de las demás personas, nada más desagradable que eso.

Siempre me acuerdo de mi antiguo jefe Zvi Posner, que cultivaba el control del ego como un arte, el bajo perfil es la única manera eficiente de manipular a las demás personas. Sin embargo no hay nada más difícil que controlarse a si mismo, es una cosa que casi nadie llega a dominar porque tendemos a ver nuestros defectos con simpatía. El abusador, se ve a si mismo como un tipo simpático, rajadiablos y se enfurece cuando se encuentra frente a otro abusador igual que el, que le muestra sus propios defectos como en un espejo, en inglés existe la palabra self indulgence, pero en nuestro idioma prácticamente no se usa. En fin, es otro ejemplo de la diferencia entre como son las cosas y como deberían ser. Además nos da cierta ventaja comparativa a los que nos damos cuenta del asunto y por lo menos intentamos manejarlo.

Me estoy comiendo unos mangos, el mango es -para mi gusto- uno de los reyes de las frutas junto con el plátano, podría comer toneladas y nunca me aburriría. Cuando era chico y recibìamos algo de plata, nuestro postre de fiesta era plátano picado con leche condensada, todavía es un lujo para mí, no se necesita mucha plata para darse algunos lujos. El mango es una de las frutas que se da en Arica e Iquique, pero en el resto de Chile no existe, lo mismo que el maracuyá o el tumbo.

Hoy en la mañana recibí una extraña llamada en inglés por teléfono. Entendí muy poco, no sé si me estaré quedando sordo o no estaba bien despierto, pero la cosa es que era alguien desde Chillán que directamente me preguntó si habían mangos en Arica, claro que sí e dije, luego me preguntó si había tapioca, no, no hay, entonces me dijo Okay, thank you y cortó. Seguramente se dió cuenta que no le estaba entendiendo mucho ¡como odio hablar por teléfono!. La cosa es que me dieron ganas de comer mango y como en la casa están atentos a mis menores caprichos, me fueron a comprar los mangos que me estoy comiendo ahora mismo, así pasa cuando uno es el Rey de la Casa… modestamente.

Tema WordPress Classic. Blog de WordPress.com.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.