Tomas Bradanovic

8 diciembre, 2009

Por puro amor al arte

Archivado en: mario vargas llosa — tombrad @ 11:02 pm


Me escribe Mario, un compatriota chileno que vive en USA y tropezó con este Templo del Ocio, gracias al cual pudo descubrir las delicias de ser improductivo, la utilidad de lo inútil y lo bueno que es perder buena parte del tiempo leyendo leseras y discutiendo acerca de nada. La cosa es que mi nuevo amigo me cuenta algo muy interesante: que le gustaría empezar a escribir, la cosa según sus propias palabras es así:

“Resulta que a los 15 anos andando en una micro en Santiago me di cuenta de algo que me cambio la vida y me hizo por siempre desde ahi no poder conciliar el sueno. La noche anterior me escuche roncar a mi mismo.

Eso significa que si me di cuenta de aquello es porque mi cerebro seguia funcionando y primero no estaba descansando bien y Segundo para mi ventaja es que padecia de “verboragia” mental esto es no paraba de pensar, asi que el resultado son muchas noches largas de pensar y estar solo sin mover las manos mas que para comer. Todo esto viene a cuento de que no creo que el estilo ni la redaccion seran el problema de este libro ya que las palabras salen como demasiada agua por un tubo pequeno, no se pueden contener. No me preocupa mucho el sentido del texto ni el estilo, sera como tu compulsion a ingresar informacion a tu sitio web todas las noches asi te sale y asi la gente te conoce y le gusta la originalidad de la obra”.

La verdad es que más de alguna vez yo he contado mis propios problemas durante los muchos años que tuve insomnio y lo que dice acerca de enfrascarse en interminables conversaciones imaginarias. Soñar despierto también me persigue hasta ahora. Bueno, al menos por la noche ya aprendí a controlar -hasta cierto punto- el borbotón de pensamientos que no me dejaba dormir, pero sigo soñando despierto todo el día igual que antes y de allí saco -tal como dice Mario- materia prima para muchas de las tonteras que escribo acá mismo.
Sin embargo estoy en desacuerdo con lo que dice acerca de la espontaneidad. Siempre que uno escribe o narra algo hay un truco, una mentira asumida o inconsciente. Es mucho mejor asumirla porque cuando es inconsciente y uno cree que está siendo realmente “auténtico” lo que escribe probablemente no le interesa a nadie.
Porque no hay nada más tonto y aburrido que la vida real, las cosas que para nosotros son llenas de significado y tremendamente interesantes, a los demás les importan un comino, cada cual tiene su mundo lleno de pequeñas construcciones, estúpidas y mezquinas a los ojos de cualquiera, pero fundamentales para nosotros mismos. Yo antes pensaba que la vida de cada persona, hasta del más aburrido daría tema para un libro estupendo. Pero no es así, las cosas que nos pasan, no importa cuan extraordinarias nos parezcan, para la mayoría de la gente son una lata, aburridas y sosas.
Por eso el arte naturalista es -además de fome- un fraude, similar a esas conversaciones francas que ocurren en las dinámicas de grupo de las que hablaba hace un par de días. Hay que mentir a conciencia. Varias veces he colocado que los ensayos de Mario Vargas Llosa me parecen malos, sin embargo hay uno muy bueno que se llama La verdad de las Mentiras, cuyo prólogo pueden leer AQUI Si hay alguien que conoce bien el oficio de escritor es Vargas Llosa, seguramente el mejor novelista vivo que existe y describe de manera muy clara como tiene que ser el truco para que una pieza de escritura sea interesante y no solo una catarsis personal, muy legítima, pero con interés solo para su autor.
Tiene que haber un truco, cuando yo escribo estas cosas hay un montón de exageraciones, datos incorrectos o derechamente mentiras, hay manipulación para llamar la atención, cuando uso la expresión “Ah” o cuando pongo alguna palabra en cursivas hay una pequeña trampa, un guiño. Redacto con facilidad no porque me salga de corrido sino por los cientos de novelas que he leído o releído, cualquiera que sea más o menos bueno para la lectura se puede dar cuenta de los micro plagios, tanto en ideas como en estilo y redacción.
Como puse anteayer yo soy bien reservado y no me hace maldita gracia andar ventilando mis asuntos delante de otras personas, sin embargo muchos leen el blog y me preguntan como hago tanto strip tease emocional. No hay ningún strip tease, es solo cuento.
Curiosamente ocurre que leyendo entre líneas se puede conocer mucho más de las cosas que si las tratara de describir “francamente”. Creo que nadie puede pretender ser franco, mucho mejor es mentir conscientemente que hablar como un pelmazo acerca de cosas que solo le importan a uno mismo, como estoy haciendo ahora. Bah, que me importa, si es mi blog.
Cuando anduvo por acá mi amiga Ingrid, que es artista profesional, le pregunté cual es la diferencia entre arte y cualquier otra cosa, bueno, con las cervezas no recuerdo todo lo que conversamos, pero si que tenía que haber un público, incluso Kafka que ordenó quemar sus libros no escribió para si mismo, tiene que haber un lector, un espectador o algo. Y tiene que producirse alguna clase de comunicación, esos son elementos de cualquier cosa artística, incluso artes muy menores, casi artesanías necesitan audiencia y comunicación. Desde una obra de arte formal, de esas que se cuelgan en los museos hasta el guitarrista que toca por una propina en el Shop-Dog siempre hay alguna expresión personal y alguien interesado en conocerla.
En fin, gracias Mario por visitarme y por dar tema para la entrada de hoy, tu sabes el dicho ese chileno por puro amor al arte que es cuando alguien hace alguna cosa gratis, que mejor forma de ilustrar que el arte no da plata. En fin, yo hago un montón de cosas por amor al arte, ¡al menos en un sentido soy bien artista!. Hasta mañana.

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