Tomas Bradanovic

19 febrero, 2008

Me la hubiesen regalado por no hacer nada.

Archivado en: inversión, mentiras. proyectos, pública — tombrad @ 8:11 pm

Me escribe el sobrino de un amigo contándome una idea de proyecto de inversión que tiene, me manda el perfil y pide que le de unos consejos. Aunque estoy medio retirado de esas pistas, años atrás tuve bastante experiencia con el sistema de inversión pública.

Trabajé más de 10 años haciendo proyectos para el Poder Judicial y otras reparticiones, en total debo haber ganado proyectos por unos 2 millones de dólares que es poca plata para inversión pública pero son muchos los proyectos porque eran chicos en su mayoría y con el peso bastante devaluado.

Al final de mi currículum, que jamás me ha servido para nada aparece un listado de proyectos en mis años más activos donde se puede ver que tiraba de chincol a jote. Muchos más recientes no aparecen listados, y muchos más que no fueron aprobados, porque la relación era a lo menos dos no por uno si.

Pero bueno, como siempre me preguntan como se hace uno de esos proyectos, voy a colocar un procedimiento simplificado, tipo hágalo usted mismo, por si alguien tiene intenciones de agarrar algún billete del papá fisco, que a estas alturas parece ser el único que tiene plata en Chile.

Generalmente se confunde una idea con un proyecto. Una idea es solo el primer eslabón de un proceso largo y tedioso, cuyo destino final es poruñarle plata al fisco. Supongamos que un día yo amanezco ocurrente y pienso que sería una gran idea hacer una pista de skate board en la Playa Chinchorro (si, ya hay una, por eso la pongo como ejemplo). Entonces tomo unas fotos, me siento en el computador, bajo imágenes de Internet y escribo unas 20 páginas que dicen por que sería bueno hacer una pista de skate allí.

Demás está decir que Chile está repleto de ideas y perfiles por el estilo, algunos llegan incluso a hacer una maqueta y se presentan a Mideplan con cara de “vengan acá mis millones”. La mayoría de las ideas llegan a esa etapa, se habla con un diputado, alcalde o consejal que lo miran, dicen “humm que interesante” y hasta allí llega todo.

Pero la cosa recién comienza, el siguiente paso es determinar a cual de los fondos concursables se va a postular. Como regla general es mucho mejor postular a concursos nacionales, porque los regionales suelen estar más arreglados que mesa de cumpleaños. El concurso también debe tener relación con los objetivos del proyecto así es que si mi idea es de una cancha de skate tengo que buscar concursos en el sector fomento al deporte, mejoramiento de barrios o algo por el estilo.

Una vez que encontramos un fondo cuyas bases se acomodan a nuestra genial idea, tenemos que encontrar un beneficiario, porque el papá fisco tiene la mala costumbre de no pasarle plata directamente a las personas, se necesita una organización, normalmente fiscal, para que actúe de intermediaria. Esa búsqueda debe ser muy cuidadosa, porque el burócrata a cargo de la institución beneficiaria bien podría darnos lienza, hacernos trabajar durante meses para después asignar las platas a la empresa de su mamá o su hermano. El beneficiario también debe estar conforme a las bases, más de una vez me tocó trabajar durante meses para darme cuenta leyendo bien, que el beneficiario estaba fuera de bases, como me ocurrió hace dos años con la Universidad de Tarapaca.

En fin, ya tenemos la idea y el beneficiario, ahora nos toca trabajar. El siguiente paso consiste en descargar y llenar el formulario, que son normalmente 80 a 150 páginas llenas de redundancias donde básicamente hay que colocar:

-Una descripción del proyecto
-Descripción del problema
-Objetivos general y específicos
-Productos y resultados
-Metas cuantitativas
-Segmento de mercado objetivo
-Sustentabilidad
-Análisis de la competencia
-Metodología
-Proyectos relacionados
-Organización
-Etapas
-Presupuestos
-Evaluación Económica
-Evaluación social
etc. etc

Además de todos los antecedentes de los beneficiarios, ejecutores, cotizaciones y mil detalles largos de enumerar. En definitiva los formularios de proyectos de inversión pública son casi siempre muy parecidos y tienen bloques identificables, los principales son:

-El cuento, verso, poesía, etc..
-La formulación técnica detallada
-La planificación
-Los presupuestos y cotizaciones
-La evaluación económica y social

Una vez que tenemos todas estas cosas hechas (lo que puede durar varios meses o más de un año, con retrasos por las fechas de concurso, cambio de beneficiarios, etc.) sacamos 6 u 8 copias del testamento, los metemos en sobres separados con la identificación de los beneficiarios, los presentamos y nos ponemos a rezar para que no falle ninguna de las mil y una cosas que podrían fallar.

El mejor escenario es que lo aprueben y tenga un alto impacto social. Cuando veo a alguien en silla de ruedas subiendo al Tercer Juzgado de Letras por el ascensor, y me acuerdo que antes de que se me ocurriera la idea tenían que subirlos en andas, me da una gran satisfacción, me río para mis adentros y pienso “este pechito pues”. Cuando veo proyectos buenos como las sentencias seguras y los permisos provisorios de conducir seguros, o las comunicaciones seguras entre Tribunales, que después se abandonaron, me da rabia y ganas de patear la perra.

Lo mismo cuando veo proyectos que se implementaron mal y terminaron siendo un gasto de plata inútil, lo único que me consuela es pensar en las lucas que me eché al bolsillo, pero también pienso con tristeza que habría sido mucho mejor y más eficiente si me las hubiesen regalado por no hacer nada.

Me la hubiesen regalado por no hacer nada.

Archivado en: inversión, mentiras. proyectos, pública — tombrad @ 8:11 pm

Me escribe el sobrino de un amigo contándome una idea de proyecto de inversión que tiene, me manda el perfil y pide que le de unos consejos. Aunque estoy medio retirado de esas pistas, años atrás tuve bastante experiencia con el sistema de inversión pública.

Trabajé más de 10 años haciendo proyectos para el Poder Judicial y otras reparticiones, en total debo haber ganado proyectos por unos 2 millones de dólares que es poca plata para inversión pública pero son muchos los proyectos porque eran chicos en su mayoría y con el peso bastante devaluado.

Al final de mi currículum, que jamás me ha servido para nada aparece un listado de proyectos en mis años más activos donde se puede ver que tiraba de chincol a jote. Muchos más recientes no aparecen listados, y muchos más que no fueron aprobados, porque la relación era a lo menos dos no por uno si.

Pero bueno, como siempre me preguntan como se hace uno de esos proyectos, voy a colocar un procedimiento simplificado, tipo hágalo usted mismo, por si alguien tiene intenciones de agarrar algún billete del papá fisco, que a estas alturas parece ser el único que tiene plata en Chile.

Generalmente se confunde una idea con un proyecto. Una idea es solo el primer eslabón de un proceso largo y tedioso, cuyo destino final es poruñarle plata al fisco. Supongamos que un día yo amanezco ocurrente y pienso que sería una gran idea hacer una pista de skate board en la Playa Chinchorro (si, ya hay una, por eso la pongo como ejemplo). Entonces tomo unas fotos, me siento en el computador, bajo imágenes de Internet y escribo unas 20 páginas que dicen por que sería bueno hacer una pista de skate allí.

Demás está decir que Chile está repleto de ideas y perfiles por el estilo, algunos llegan incluso a hacer una maqueta y se presentan a Mideplan con cara de “vengan acá mis millones”. La mayoría de las ideas llegan a esa etapa, se habla con un diputado, alcalde o consejal que lo miran, dicen “humm que interesante” y hasta allí llega todo.

Pero la cosa recién comienza, el siguiente paso es determinar a cual de los fondos concursables se va a postular. Como regla general es mucho mejor postular a concursos nacionales, porque los regionales suelen estar más arreglados que mesa de cumpleaños. El concurso también debe tener relación con los objetivos del proyecto así es que si mi idea es de una cancha de skate tengo que buscar concursos en el sector fomento al deporte, mejoramiento de barrios o algo por el estilo.

Una vez que encontramos un fondo cuyas bases se acomodan a nuestra genial idea, tenemos que encontrar un beneficiario, porque el papá fisco tiene la mala costumbre de no pasarle plata directamente a las personas, se necesita una organización, normalmente fiscal, para que actúe de intermediaria. Esa búsqueda debe ser muy cuidadosa, porque el burócrata a cargo de la institución beneficiaria bien podría darnos lienza, hacernos trabajar durante meses para después asignar las platas a la empresa de su mamá o su hermano. El beneficiario también debe estar conforme a las bases, más de una vez me tocó trabajar durante meses para darme cuenta leyendo bien, que el beneficiario estaba fuera de bases, como me ocurrió hace dos años con la Universidad de Tarapaca.

En fin, ya tenemos la idea y el beneficiario, ahora nos toca trabajar. El siguiente paso consiste en descargar y llenar el formulario, que son normalmente 80 a 150 páginas llenas de redundancias donde básicamente hay que colocar:

-Una descripción del proyecto
-Descripción del problema
-Objetivos general y específicos
-Productos y resultados
-Metas cuantitativas
-Segmento de mercado objetivo
-Sustentabilidad
-Análisis de la competencia
-Metodología
-Proyectos relacionados
-Organización
-Etapas
-Presupuestos
-Evaluación Económica
-Evaluación social
etc. etc

Además de todos los antecedentes de los beneficiarios, ejecutores, cotizaciones y mil detalles largos de enumerar. En definitiva los formularios de proyectos de inversión pública son casi siempre muy parecidos y tienen bloques identificables, los principales son:

-El cuento, verso, poesía, etc..
-La formulación técnica detallada
-La planificación
-Los presupuestos y cotizaciones
-La evaluación económica y social

Una vez que tenemos todas estas cosas hechas (lo que puede durar varios meses o más de un año, con retrasos por las fechas de concurso, cambio de beneficiarios, etc.) sacamos 6 u 8 copias del testamento, los metemos en sobres separados con la identificación de los beneficiarios, los presentamos y nos ponemos a rezar para que no falle ninguna de las mil y una cosas que podrían fallar.

El mejor escenario es que lo aprueben y tenga un alto impacto social. Cuando veo a alguien en silla de ruedas subiendo al Tercer Juzgado de Letras por el ascensor, y me acuerdo que antes de que se me ocurriera la idea tenían que subirlos en andas, me da una gran satisfacción, me río para mis adentros y pienso “este pechito pues”. Cuando veo proyectos buenos como las sentencias seguras y los permisos provisorios de conducir seguros, o las comunicaciones seguras entre Tribunales, que después se abandonaron, me da rabia y ganas de patear la perra.

Lo mismo cuando veo proyectos que se implementaron mal y terminaron siendo un gasto de plata inútil, lo único que me consuela es pensar en las lucas que me eché al bolsillo, pero también pienso con tristeza que habría sido mucho mejor y más eficiente si me las hubiesen regalado por no hacer nada.

10 febrero, 2008

Historias raras de economía regional

Archivado en: cuentos, mentiras, mentiras. proyectos, subsidios — tombrad @ 8:44 pm

Diablos, son las 3:05 A.M. y acabo de terminar de escribir un asunto que me tenía ocupado, como todavía no tengo sueño y me queda un poco de cuerda, que mejor que ponerme a escribir mi entrada de hoy que había dejado de lado por culpa de otras responsabilidades.

El problema es que no tengo idea acerca de qué podría escribir, en la tarde coloqué el título de esta entrada “Historias raras de economía regional”, ustedes saben que las historias raras me encantan y en chamullolandia las tenemos por miles.

Pensaba colocar algo sobre la absurda historia de la armaduría de General Motors que todavía funciona en Arica, en un mundo donde los autos se arman con robots desde hace décadas en nuestra ciudad persiste como un fósil donde se compran las piezas, se embalan cuidadosamente y viajan la mitad del mundo para ser rearmadas a mano, en la que debe ser la industria menos eficiente y que ha recibido más subsidios en el mundo. Cada cierto tiempo anuncian que van a cerrar, entonces saltan los sindicatos y aparece el gobierno al rescate. Curiosidades de Arica, con plata de los impuestos se ha subvencionado a la pobre GM desde los años 60 ¡eso se llama ayudar a los pobres!.

También quería escribir del tipo que iba a convertir la ropa usada americana en impecables frazadas, por un misterioso proceso que jamás funcionó. O del otro que decía que era constructor y en su bodega tenía cantidades de lingotes de oro que contrabandeaba del Perú, custodiados por gorilas armados. Dicen que hoy es el rey de los casinos ilegales al otro lado de la frontera. Tantos pájaros raros y cuenteros, los otros con importantes padrinos políticos que iban a hacer un centro logístico enorme a la entrada de Lluta, se embucharon la bonificación y al final terminaron con en una vulgar estación de servicio. Cuentos, fantasías, historias, falsos proyectos.

Los ariqueños somos cuenteros, y tal vez por lo mismo somos muy crédulos y fáciles de embaucar. El espíritu fantasioso, esos sueños tontos de grandeza imaginando que por una ley milagrosa o con un buen proyecto el desierto se cubrirá de un verde cesped, o se cultivarán mil hectáreas de biodiesel como afirman muy serios unos distinguidos científicos. No me extrañaría que en su vida hayan plantado una papa, pero el proyecto ya está financiado y eso es lo que importa. Así somos acá.

Pasto fácil de la mentira y el cuento, yo mismo he trabajado en varios de esos proyectos descabellados que a veces solo buscan conseguir un subsidio y después largarse, o bien son fruto de el espíritu fantasioso de algún iluminati. Algún avivato le sopló al oído de algún asesor, que la solución para el problema del agua era desalinizar el mar, igual como en los emiratos árabes y el cuento llegó a los oídos de la mismísima presidenta sin que nadie se lo filtrara. Y ahí tenemos el proyecto estrella del gobierno: se va a desalinizar el agua del mar para regar los narco-tomates ¡Bravo, Bravo! ¡Bis, Bis!.

Bah, mejor me voy a dormir. Si cuento todas estas cosas en detalle capaz que tenga pesadillas. Lo dejo hasta ahí nomas y me meteré al sobre para soñar con los angelitos, y con alguna angelita ¿por que no? soñar… no cuesta nada.

Historias raras de economía regional

Archivado en: cuentos, mentiras, mentiras. proyectos, subsidios — tombrad @ 8:44 pm

Diablos, son las 3:05 A.M. y acabo de terminar de escribir un asunto que me tenía ocupado, como todavía no tengo sueño y me queda un poco de cuerda, que mejor que ponerme a escribir mi entrada de hoy que había dejado de lado por culpa de otras responsabilidades.

El problema es que no tengo idea acerca de qué podría escribir, en la tarde coloqué el título de esta entrada “Historias raras de economía regional”, ustedes saben que las historias raras me encantan y en chamullolandia las tenemos por miles.

Pensaba colocar algo sobre la absurda historia de la armaduría de General Motors que todavía funciona en Arica, en un mundo donde los autos se arman con robots desde hace décadas en nuestra ciudad persiste como un fósil donde se compran las piezas, se embalan cuidadosamente y viajan la mitad del mundo para ser rearmadas a mano, en la que debe ser la industria menos eficiente y que ha recibido más subsidios en el mundo. Cada cierto tiempo anuncian que van a cerrar, entonces saltan los sindicatos y aparece el gobierno al rescate. Curiosidades de Arica, con plata de los impuestos se ha subvencionado a la pobre GM desde los años 60 ¡eso se llama ayudar a los pobres!.

También quería escribir del tipo que iba a convertir la ropa usada americana en impecables frazadas, por un misterioso proceso que jamás funcionó. O del otro que decía que era constructor y en su bodega tenía cantidades de lingotes de oro que contrabandeaba del Perú, custodiados por gorilas armados. Dicen que hoy es el rey de los casinos ilegales al otro lado de la frontera. Tantos pájaros raros y cuenteros, los otros con importantes padrinos políticos que iban a hacer un centro logístico enorme a la entrada de Lluta, se embucharon la bonificación y al final terminaron con en una vulgar estación de servicio. Cuentos, fantasías, historias, falsos proyectos.

Los ariqueños somos cuenteros, y tal vez por lo mismo somos muy crédulos y fáciles de embaucar. El espíritu fantasioso, esos sueños tontos de grandeza imaginando que por una ley milagrosa o con un buen proyecto el desierto se cubrirá de un verde cesped, o se cultivarán mil hectáreas de biodiesel como afirman muy serios unos distinguidos científicos. No me extrañaría que en su vida hayan plantado una papa, pero el proyecto ya está financiado y eso es lo que importa. Así somos acá.

Pasto fácil de la mentira y el cuento, yo mismo he trabajado en varios de esos proyectos descabellados que a veces solo buscan conseguir un subsidio y después largarse, o bien son fruto de el espíritu fantasioso de algún iluminati. Algún avivato le sopló al oído de algún asesor, que la solución para el problema del agua era desalinizar el mar, igual como en los emiratos árabes y el cuento llegó a los oídos de la mismísima presidenta sin que nadie se lo filtrara. Y ahí tenemos el proyecto estrella del gobierno: se va a desalinizar el agua del mar para regar los narco-tomates ¡Bravo, Bravo! ¡Bis, Bis!.

Bah, mejor me voy a dormir. Si cuento todas estas cosas en detalle capaz que tenga pesadillas. Lo dejo hasta ahí nomas y me meteré al sobre para soñar con los angelitos, y con alguna angelita ¿por que no? soñar… no cuesta nada.

9 diciembre, 2007

Llueven billetes en Arica!

Archivado en: arica, mentiras. proyectos — tombrad @ 10:23 pm

Domingo fomingo, sin nada que hacer, con el auto malo -cosa que espero remediar a la brevedad- no he ido ni siquiera a la playa a dar mi acostumbrada vuelta dominguera. Solo me he dedicado a leer y recuperar sueño atrasado.

Estuve releyendo Los Cuadernos y el Secreto del Mayor Thompson, de Pierre Daninos, el mismo que escribió Mis Amores con De Gaulle en los sesentas. Si alguien ha leído las aventuras del mayor Thompson se dará cuenta de uno de mis plagios más descarados en la Autopsia del Ariqueño Neto.

Cuando me aburro leo en el diario las noticias de nuestra aporreada ciudad y siempre encuentro algún tema para comentar en el blog. Leo en La Estrella que se duplicó el presupuesto para nuestra flamante región este año: quince mil cuatrocientos millones -unos treinta y tantos millones de dólares- aparte de los fondos sectoriales (asignados desde Santiago por los ministerios).

¿Como se las van a arreglar para gastar toda esa plata en una ciudad que se caracteriza por su incapacidad para generar buenos proyectos? , bah, mejor no sigo comentando eso porque voy a empezar a despotricar. Igual en una de esas los ayudo a gastar, no es tanta la plata que necesito.

A ver, a ver, voy a hacer un experimento imaginario. Supongamos que se aparece mi hada madrina con una varita mágica y me ofrece disponer de esa plata en proyectos que me parezcan importantes, y que me pase un par de trained monkeys para que hagan toda la parte aburrida de los proyectos y yo solo tendría que hacer los perfiles ¿que haría con toda esa plata?

Teniendo claro que la prioridad estratégica de la ciudad es el turismo, donde están nuestras ventajas comparativas, yo partiría por la basura. Nada de licitaciones, el aseo es un asunto estratégico que no debe dar lugar a negociados como ocurre hoy en día. Cinco millones de dólares para organizar una fuerza de tarea municipal dedicada a la limpieza, que ocupe mano de obra local cesante en un sistema transparente y eficiente de aseo de calles y playas. Nada de medias jornadas, se les contrata como trabajadores comunes y corrientes sujetos a las mismas obligaciones que en cualquier empresa privada. Compra de más camiones recolectores y contratación de más personal, un sistema de mantención mecánica eficiente, una campaña de reciclaje y mejora del actual vertedero. Frecuencias estrictas de recolección, con cero fallas y la aplicación de fuertes multas a los cochinos. La basura sería mi primer frente de ataque.

Luego atacaría el mejoramiento de Playa la Lisera, encajonando todo el sector rocoso del lado norte y llenándolo de arena para crear una gran superficie de playa artificial. Además dinamitaría parte del espigón que cierra la playa estancando el paso del agua. Eso costaría la nada misma. Y ya que estamos en la Lisera, licitaría los terrenos del cerro a continuación del barrio a vil precio, pero traspasando la propiedad solo cuando un proyecto urbanístico de 300 lotes esté terminado. Cosa que tampoco costaría ni una chaucha.

Pero diablos, me queda mucha plata por gastar. Construiría una planta de tratamiento de aguas servidas cerca del aeropuerto, que permitiría regar y convertir en un vergel toda el área de Villa Frontera y su continuación hasta el aeropuerto. Con unos quince millones de dólares se podría partir, el resto vendría solo con el desarrollo urbanístico y agrícola del sector. Claro que habría que renegociar el contrato que de manera estúpida y graciosa cedió todos los derechos de aprovechamiento a Aguas del Altiplano, pero que diablos, lo que debe hacerse, debe hacerse. Apuesto que la planta de Tacna la hicieron con mucha menos plata, y terminaríamos de botar zuruyos en ese mar que tranquilo nos baña, justo frente a nuestras costas.

No me queda mucha plata así es que me separo unos 250 millones para Arica Virtual, porque lo nuestro debe ser el turismo. El resto que se lo roben, lo malgasten, hagan los inútiles proyectos de siempre, esos que se usan para comprar votos. Total, con esos tres proyectos es suficiente para el año 2008. Y ahora, despierto, miro para todos lados y me doy cuenta que estaba soñando despierto, nunca hubo ninguna hada madrina y los más de treinta millones de dólares tal vez se malgasten en proyectos estúpidos e inútiles que tanto entusiasman a nuestros próceres locales. Es lo que hay nomás. Pero ya dije que no iba a despotricar así es que me voy a dormir tranquilei nomás.

Llueven billetes en Arica!

Archivado en: arica, mentiras. proyectos — tombrad @ 10:23 pm

Domingo fomingo, sin nada que hacer, con el auto malo -cosa que espero remediar a la brevedad- no he ido ni siquiera a la playa a dar mi acostumbrada vuelta dominguera. Solo me he dedicado a leer y recuperar sueño atrasado.

Estuve releyendo Los Cuadernos y el Secreto del Mayor Thompson, de Pierre Daninos, el mismo que escribió Mis Amores con De Gaulle en los sesentas. Si alguien ha leído las aventuras del mayor Thompson se dará cuenta de uno de mis plagios más descarados en la Autopsia del Ariqueño Neto.

Cuando me aburro leo en el diario las noticias de nuestra aporreada ciudad y siempre encuentro algún tema para comentar en el blog. Leo en La Estrella que se duplicó el presupuesto para nuestra flamante región este año: quince mil cuatrocientos millones -unos treinta y tantos millones de dólares- aparte de los fondos sectoriales (asignados desde Santiago por los ministerios).

¿Como se las van a arreglar para gastar toda esa plata en una ciudad que se caracteriza por su incapacidad para generar buenos proyectos? , bah, mejor no sigo comentando eso porque voy a empezar a despotricar. Igual en una de esas los ayudo a gastar, no es tanta la plata que necesito.

A ver, a ver, voy a hacer un experimento imaginario. Supongamos que se aparece mi hada madrina con una varita mágica y me ofrece disponer de esa plata en proyectos que me parezcan importantes, y que me pase un par de trained monkeys para que hagan toda la parte aburrida de los proyectos y yo solo tendría que hacer los perfiles ¿que haría con toda esa plata?

Teniendo claro que la prioridad estratégica de la ciudad es el turismo, donde están nuestras ventajas comparativas, yo partiría por la basura. Nada de licitaciones, el aseo es un asunto estratégico que no debe dar lugar a negociados como ocurre hoy en día. Cinco millones de dólares para organizar una fuerza de tarea municipal dedicada a la limpieza, que ocupe mano de obra local cesante en un sistema transparente y eficiente de aseo de calles y playas. Nada de medias jornadas, se les contrata como trabajadores comunes y corrientes sujetos a las mismas obligaciones que en cualquier empresa privada. Compra de más camiones recolectores y contratación de más personal, un sistema de mantención mecánica eficiente, una campaña de reciclaje y mejora del actual vertedero. Frecuencias estrictas de recolección, con cero fallas y la aplicación de fuertes multas a los cochinos. La basura sería mi primer frente de ataque.

Luego atacaría el mejoramiento de Playa la Lisera, encajonando todo el sector rocoso del lado norte y llenándolo de arena para crear una gran superficie de playa artificial. Además dinamitaría parte del espigón que cierra la playa estancando el paso del agua. Eso costaría la nada misma. Y ya que estamos en la Lisera, licitaría los terrenos del cerro a continuación del barrio a vil precio, pero traspasando la propiedad solo cuando un proyecto urbanístico de 300 lotes esté terminado. Cosa que tampoco costaría ni una chaucha.

Pero diablos, me queda mucha plata por gastar. Construiría una planta de tratamiento de aguas servidas cerca del aeropuerto, que permitiría regar y convertir en un vergel toda el área de Villa Frontera y su continuación hasta el aeropuerto. Con unos quince millones de dólares se podría partir, el resto vendría solo con el desarrollo urbanístico y agrícola del sector. Claro que habría que renegociar el contrato que de manera estúpida y graciosa cedió todos los derechos de aprovechamiento a Aguas del Altiplano, pero que diablos, lo que debe hacerse, debe hacerse. Apuesto que la planta de Tacna la hicieron con mucha menos plata, y terminaríamos de botar zuruyos en ese mar que tranquilo nos baña, justo frente a nuestras costas.

No me queda mucha plata así es que me separo unos 250 millones para Arica Virtual, porque lo nuestro debe ser el turismo. El resto que se lo roben, lo malgasten, hagan los inútiles proyectos de siempre, esos que se usan para comprar votos. Total, con esos tres proyectos es suficiente para el año 2008. Y ahora, despierto, miro para todos lados y me doy cuenta que estaba soñando despierto, nunca hubo ninguna hada madrina y los más de treinta millones de dólares tal vez se malgasten en proyectos estúpidos e inútiles que tanto entusiasman a nuestros próceres locales. Es lo que hay nomás. Pero ya dije que no iba a despotricar así es que me voy a dormir tranquilei nomás.

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