
Un perro ha pasado aullando toda esta mañana ¿vendrá por fin el grande, el terremoto que estamos esperando? ¿se llevará esta vez el mar mi casita rodante? bah, que me importa, lo que será será. Tal vez solo sea que el perro tiene problemas sentimentales.
7 diciembre, 2009
Sin alcohol no se puede hablar en serio
10 febrero, 2008
Historias raras de economía regional
Diablos, son las 3:05 A.M. y acabo de terminar de escribir un asunto que me tenía ocupado, como todavía no tengo sueño y me queda un poco de cuerda, que mejor que ponerme a escribir mi entrada de hoy que había dejado de lado por culpa de otras responsabilidades.
El problema es que no tengo idea acerca de qué podría escribir, en la tarde coloqué el título de esta entrada “Historias raras de economía regional”, ustedes saben que las historias raras me encantan y en chamullolandia las tenemos por miles.
Pensaba colocar algo sobre la absurda historia de la armaduría de General Motors que todavía funciona en Arica, en un mundo donde los autos se arman con robots desde hace décadas en nuestra ciudad persiste como un fósil donde se compran las piezas, se embalan cuidadosamente y viajan la mitad del mundo para ser rearmadas a mano, en la que debe ser la industria menos eficiente y que ha recibido más subsidios en el mundo. Cada cierto tiempo anuncian que van a cerrar, entonces saltan los sindicatos y aparece el gobierno al rescate. Curiosidades de Arica, con plata de los impuestos se ha subvencionado a la pobre GM desde los años 60 ¡eso se llama ayudar a los pobres!.
También quería escribir del tipo que iba a convertir la ropa usada americana en impecables frazadas, por un misterioso proceso que jamás funcionó. O del otro que decía que era constructor y en su bodega tenía cantidades de lingotes de oro que contrabandeaba del Perú, custodiados por gorilas armados. Dicen que hoy es el rey de los casinos ilegales al otro lado de la frontera. Tantos pájaros raros y cuenteros, los otros con importantes padrinos políticos que iban a hacer un centro logístico enorme a la entrada de Lluta, se embucharon la bonificación y al final terminaron con en una vulgar estación de servicio. Cuentos, fantasías, historias, falsos proyectos.
Los ariqueños somos cuenteros, y tal vez por lo mismo somos muy crédulos y fáciles de embaucar. El espíritu fantasioso, esos sueños tontos de grandeza imaginando que por una ley milagrosa o con un buen proyecto el desierto se cubrirá de un verde cesped, o se cultivarán mil hectáreas de biodiesel como afirman muy serios unos distinguidos científicos. No me extrañaría que en su vida hayan plantado una papa, pero el proyecto ya está financiado y eso es lo que importa. Así somos acá.
Pasto fácil de la mentira y el cuento, yo mismo he trabajado en varios de esos proyectos descabellados que a veces solo buscan conseguir un subsidio y después largarse, o bien son fruto de el espíritu fantasioso de algún iluminati. Algún avivato le sopló al oído de algún asesor, que la solución para el problema del agua era desalinizar el mar, igual como en los emiratos árabes y el cuento llegó a los oídos de la mismísima presidenta sin que nadie se lo filtrara. Y ahí tenemos el proyecto estrella del gobierno: se va a desalinizar el agua del mar para regar los narco-tomates ¡Bravo, Bravo! ¡Bis, Bis!.
Bah, mejor me voy a dormir. Si cuento todas estas cosas en detalle capaz que tenga pesadillas. Lo dejo hasta ahí nomas y me meteré al sobre para soñar con los angelitos, y con alguna angelita ¿por que no? soñar… no cuesta nada.
Historias raras de economía regional
Diablos, son las 3:05 A.M. y acabo de terminar de escribir un asunto que me tenía ocupado, como todavía no tengo sueño y me queda un poco de cuerda, que mejor que ponerme a escribir mi entrada de hoy que había dejado de lado por culpa de otras responsabilidades.
El problema es que no tengo idea acerca de qué podría escribir, en la tarde coloqué el título de esta entrada “Historias raras de economía regional”, ustedes saben que las historias raras me encantan y en chamullolandia las tenemos por miles.
Pensaba colocar algo sobre la absurda historia de la armaduría de General Motors que todavía funciona en Arica, en un mundo donde los autos se arman con robots desde hace décadas en nuestra ciudad persiste como un fósil donde se compran las piezas, se embalan cuidadosamente y viajan la mitad del mundo para ser rearmadas a mano, en la que debe ser la industria menos eficiente y que ha recibido más subsidios en el mundo. Cada cierto tiempo anuncian que van a cerrar, entonces saltan los sindicatos y aparece el gobierno al rescate. Curiosidades de Arica, con plata de los impuestos se ha subvencionado a la pobre GM desde los años 60 ¡eso se llama ayudar a los pobres!.
También quería escribir del tipo que iba a convertir la ropa usada americana en impecables frazadas, por un misterioso proceso que jamás funcionó. O del otro que decía que era constructor y en su bodega tenía cantidades de lingotes de oro que contrabandeaba del Perú, custodiados por gorilas armados. Dicen que hoy es el rey de los casinos ilegales al otro lado de la frontera. Tantos pájaros raros y cuenteros, los otros con importantes padrinos políticos que iban a hacer un centro logístico enorme a la entrada de Lluta, se embucharon la bonificación y al final terminaron con en una vulgar estación de servicio. Cuentos, fantasías, historias, falsos proyectos.
Los ariqueños somos cuenteros, y tal vez por lo mismo somos muy crédulos y fáciles de embaucar. El espíritu fantasioso, esos sueños tontos de grandeza imaginando que por una ley milagrosa o con un buen proyecto el desierto se cubrirá de un verde cesped, o se cultivarán mil hectáreas de biodiesel como afirman muy serios unos distinguidos científicos. No me extrañaría que en su vida hayan plantado una papa, pero el proyecto ya está financiado y eso es lo que importa. Así somos acá.
Pasto fácil de la mentira y el cuento, yo mismo he trabajado en varios de esos proyectos descabellados que a veces solo buscan conseguir un subsidio y después largarse, o bien son fruto de el espíritu fantasioso de algún iluminati. Algún avivato le sopló al oído de algún asesor, que la solución para el problema del agua era desalinizar el mar, igual como en los emiratos árabes y el cuento llegó a los oídos de la mismísima presidenta sin que nadie se lo filtrara. Y ahí tenemos el proyecto estrella del gobierno: se va a desalinizar el agua del mar para regar los narco-tomates ¡Bravo, Bravo! ¡Bis, Bis!.
Bah, mejor me voy a dormir. Si cuento todas estas cosas en detalle capaz que tenga pesadillas. Lo dejo hasta ahí nomas y me meteré al sobre para soñar con los angelitos, y con alguna angelita ¿por que no? soñar… no cuesta nada.
11 junio, 2007
¿Se puede trabajar con mentirosos?
Me sigue dando vueltas en la cabeza la discusión que tuvimos en el grupo de gringos, acerca de el uso del engaño como una práctica no aceptable de negocios.
Yo creo conocer un poco la manera de pensar que tiene la gente que viene de USA, con todas las precauciones del caso, porque en el mundo no se encuentran dos personas que piensen igual, pero si hay ciertas cosas que se podrían considerar como “ampliamente aceptadas” y que ya no me extrañan tanto como antes.
Una de esas cosas es el rechazo a la palabra no cumplida, la mentira o chamullo o el engaño puro, duro y malintencionado. Estos serían tres grados de lo mismo que es una especie de falta de respeto con la verdad o tomarse a la ligera el asunto. Mientras para nosotros el chamullento o el pillo son tipos más o menos simpáticos para ellos son apenas un poquito menos que delincuentes.
Y yo entiendo esto muy bien porque es exactamente lo mismo que me tocó vivir cuando empecé a hacer negocios en Japón, Perú y Bolivia, que son países donde las prácticas normales de negocio parecen aceptar todavía más que nosotros el uso del engaño.
Pero hagamos primero la diferencia. El incumplimiento de la palabra es el primer escalón de la infamia, uno muchas veces no puede cumplir con su palabra, o hacerlo tiene un costo inaceptablemente alto, que no existía en el momento de tomar el compromiso. Yo mismo llevo trabajando un año en esa situación, donde no han podido cumplir con la palabra y con lo que me ofrecieron, por problemas fuera de control ¿que se puede hacer en esos casos? Solo lo que estoy haciendo ahora: mirar para el cielo y rascarme la cabeza. No hay nada que hacer.
El segundo nivel de infamia sería el chamullo: cuando alguien por darse importancia o quedar bien inventa una mentira, ofreciendo cosas que no puede cumplir. Eso es un poco peor porque ya no se trata de problemas externos y fuera de control sino de algo deliberado.
Por último tenemos el nivel más infame que es el cuento, la estafa, un engaño deliberado para sacar provecho personal perjudicando a otro. En muchas partes es una práctica de negocios aceptada- Yo recuerdo que cuando trabajábamos con Casio nos exigían enormes sacrificios por mantenernos como representantes exclusivos en Chile, pero llegaba cualquiera con suficiente plata y le vendían con una triangulación apenas encubierta “It´s business, we cannot control It” me decían cuando reclamábamos.
¿Se puede trabajar con mentirosos?. Los dos primeros niveles son inevitables, en mi propio caso se trata de gente de USA, honorable pero la situación está fuera de su control, hacen lo que pueden y solo me queda esperar. La pregunta del millón es si se puede trabajar con cuenteros y estafadores.
Claro que se puede, es algo que aprendí trabajando con los japoneses de la Casio primero, que fueron como la universidad, y después con peruanos y bolivianos que fueron algo así como el master y el doctorado.
Lo principal es no hacer cuestión moral del asunto, la moral es un asunto muy personal y si esperamos que todos los demás se guien por nuestras ideas morales es que somos muy estúpidos. Sin embargo esa es siempre nuestra primera reacción: escandalizarnos.
Si controlamos eso y entendemos que son “solo negocios”, entonces empezaremos a pensar de la manera correcta. Algo fundamental de comprender es que todo compromiso tiene su límite y nadie en el mundo va a mantener su palabra a cualquier costo. Siempre hay un umbral de validez de la palabra y ese cambia segun la cultura y según la persona, calcular correctamente adonde está el umbral de “sacrificio inaceptable” es una de las principales habilidades que hay que adquirir.
Otra es la desconfianza en las palabras, entre las palabras y los hechos hay un mundo de diferencia y los seres humanos son capaces de hacer maravillas con el lenguaje, no así con los hechos. La historia es mucho mejor predictor que lo que las personas dicen, a las lindas palabras se las lleva el viento.
Pero esto ya se está estirando demasiado así es que lo dejaré hasta aquí nomás, tampoco voy a latearlos con el libro de cocina completo, con dos recetas basta y sobra. En conclusión SI se puede trabajar con mentirosos y con mucho provecho además, solo hay que encontrar el ajuste. Y como dice el corrido, ya con esta me despido. Hasta mañana mis amigos.
>¿Se puede trabajar con mentirosos?
>
Me sigue dando vueltas en la cabeza la discusión que tuvimos en el grupo de gringos, acerca de el uso del engaño como una práctica no aceptable de negocios.
Yo creo conocer un poco la manera de pensar que tiene la gente que viene de USA, con todas las precauciones del caso, porque en el mundo no se encuentran dos personas que piensen igual, pero si hay ciertas cosas que se podrían considerar como “ampliamente aceptadas” y que ya no me extrañan tanto como antes.
Una de esas cosas es el rechazo a la palabra no cumplida, la mentira o chamullo o el engaño puro, duro y malintencionado. Estos serían tres grados de lo mismo que es una especie de falta de respeto con la verdad o tomarse a la ligera el asunto. Mientras para nosotros el chamullento o el pillo son tipos más o menos simpáticos para ellos son apenas un poquito menos que delincuentes.
Y yo entiendo esto muy bien porque es exactamente lo mismo que me tocó vivir cuando empecé a hacer negocios en Japón, Perú y Bolivia, que son países donde las prácticas normales de negocio parecen aceptar todavía más que nosotros el uso del engaño.
Pero hagamos primero la diferencia. El incumplimiento de la palabra es el primer escalón de la infamia, uno muchas veces no puede cumplir con su palabra, o hacerlo tiene un costo inaceptablemente alto, que no existía en el momento de tomar el compromiso. Yo mismo llevo trabajando un año en esa situación, donde no han podido cumplir con la palabra y con lo que me ofrecieron, por problemas fuera de control ¿que se puede hacer en esos casos? Solo lo que estoy haciendo ahora: mirar para el cielo y rascarme la cabeza. No hay nada que hacer.
El segundo nivel de infamia sería el chamullo: cuando alguien por darse importancia o quedar bien inventa una mentira, ofreciendo cosas que no puede cumplir. Eso es un poco peor porque ya no se trata de problemas externos y fuera de control sino de algo deliberado.
Por último tenemos el nivel más infame que es el cuento, la estafa, un engaño deliberado para sacar provecho personal perjudicando a otro. En muchas partes es una práctica de negocios aceptada- Yo recuerdo que cuando trabajábamos con Casio nos exigían enormes sacrificios por mantenernos como representantes exclusivos en Chile, pero llegaba cualquiera con suficiente plata y le vendían con una triangulación apenas encubierta “It´s business, we cannot control It” me decían cuando reclamábamos.
¿Se puede trabajar con mentirosos?. Los dos primeros niveles son inevitables, en mi propio caso se trata de gente de USA, honorable pero la situación está fuera de su control, hacen lo que pueden y solo me queda esperar. La pregunta del millón es si se puede trabajar con cuenteros y estafadores.
Claro que se puede, es algo que aprendí trabajando con los japoneses de la Casio primero, que fueron como la universidad, y después con peruanos y bolivianos que fueron algo así como el master y el doctorado.
Lo principal es no hacer cuestión moral del asunto, la moral es un asunto muy personal y si esperamos que todos los demás se guien por nuestras ideas morales es que somos muy estúpidos. Sin embargo esa es siempre nuestra primera reacción: escandalizarnos.
Si controlamos eso y entendemos que son “solo negocios”, entonces empezaremos a pensar de la manera correcta. Algo fundamental de comprender es que todo compromiso tiene su límite y nadie en el mundo va a mantener su palabra a cualquier costo. Siempre hay un umbral de validez de la palabra y ese cambia segun la cultura y según la persona, calcular correctamente adonde está el umbral de “sacrificio inaceptable” es una de las principales habilidades que hay que adquirir.
Otra es la desconfianza en las palabras, entre las palabras y los hechos hay un mundo de diferencia y los seres humanos son capaces de hacer maravillas con el lenguaje, no así con los hechos. La historia es mucho mejor predictor que lo que las personas dicen, a las lindas palabras se las lleva el viento.
Pero esto ya se está estirando demasiado así es que lo dejaré hasta aquí nomás, tampoco voy a latearlos con el libro de cocina completo, con dos recetas basta y sobra. En conclusión SI se puede trabajar con mentirosos y con mucho provecho además, solo hay que encontrar el ajuste. Y como dice el corrido, ya con esta me despido. Hasta mañana mis amigos.
9 junio, 2007
You, cheater!
En un foro donde participan casi puros norteamericanos, se me ocurrió colocar el comentario de que los japoneses eran más deshonestos que nosotros los chilenos. Para mi mala suerte había un americano descendiente de japonés que -enojado su orgullo patriotico- me pidió inmediatas explicaciones.
Bueno, tuve que reconocer que todas las generalizaciones son malas y que esa era una opinión basada en mi experiencia sobre ciertas prácticas de negocio de los años que trabajé con Casio, que siempre me parecieron y todavía me parecen muy deshonestas.
En fin, le di las correspondientes excusas y le expliqué que además hice muy buenos amigos entre los japoneses (lo que es estrictamente cierto), con lo que quedó todo el asunto aparentemente arreglado.
Pero había algo más, un tema que quedó rebotando en el aire y comenzó a crecer como bola de nieve, el punto era que tal vez yo entendía que las prácticas de negocio deshonestas, basadas en el engaño y el incumplimiento podrían ser aceptables bajo ciertas circunstancias, y que eso definitivamente no era aceptable en USA.
Sin darme cuenta les toqué una cuerda sensible, que tiene que ver con el gran rechazo social que tiene la mentira en Estados Unidos, a tal punto que hablar de deshonestidad es casi un tabú, algo así como reconocerse aficionado al incesto o la antropofagia.
Pero no hay que engañarse, ese amplio rechazo social que tiene la mentira en USA no significa necesariamente que sean muy honestos, yo conocí muchas muestras al contrario. Por ejemplo ví policías corruptos en Miami, cosa impensable acá en Chile, un proveedor que nos engaño en gran escala cuando yo pensaba hacerme millonario sin trabajar y muchos casos por el estilo.
Que mejor ejemplo de esta contradicción que, en un país tan amante de la honestidad donde la palabra cheater es un insulto grave, sin embargo reeligieron a Bill Clinton, pocos meses después que afirmara a todo el país que jamás había tenido relaciones sexuales con la Srta. Levinsky.
En fin, ejemplos hay muchos porque si hay algo que yo he aprendido después de conocer a gente de distintas culturas, es que debajo de una fina capa cultural y una serie de costumbres más o menos pintorescas, somos todos escencialmente lo mismo. Cuando uno llega a conocer realmente a un japones, americano o chino, se da cuenta que es en el fondo igualito a cualquier chileno, con las virtudes y defectos particulares de las personas, que son comunes a todo el mundo.
Se dice que si uno deja botada una billetera en Noruega siempre se la devuelven, bueno, no es muy difícil ser honesto con el estómago lleno y no tiene nada de raro que el Tailandia o Zimbawe se la pelen, es bastante lógico. A veces se atribuyen virtudes morales a lo que es solo cuestión de necesidad, rechazo socil o cálculo de costo/beneficio. Incluso hasta un muerto de hambre en Zimbawe podría devolverla, la natiraleza humana es muy diversa en esas cosas.
Por eso las generalizaciones, como la que yo mismo hice acerca de los japoneses, hay que tomarlas con un granito -perdón, mejor con un puñado- de sal. Yo siempre escucho esas tonteras acerca de que la gente es “inculta” porque no se cuida al botar la basura como los cultos europeos. Eso es bullshit, simplemente ellos están mejor organizados y mejor equipados, en Nueva York o en París yo ví lugares atestados de basura igual que en el Cerro la Cruz.
Sin embargo es bueno tener por lo menos la retórica y el rechazo social que tienen nuestros puritanos amigos de USA hacia la mentira, porque al no tener nosotros ese mismo freno social, las cosas tienden a desbocarse a veces, y eso que en Chile existe más respeto por la palabra y sanción social hacia el engaño que en otros países de América Latina.
En fin, me parece que es una diferencia cultural notable en la que vale la pena pensar un poco: probablemente son igual de mentirosos que nosotros, pero al menos tienen toda una retórica y un mayor castigo social hacia el engaño, lo que los hace mucho más accountables, es algo que podríamos ir adoptando desde ya porque sería una gran ventaja comparativa en un entorno donde a nadie le interesa mucho ni siquiera cubrir las apariencias.
Aunque tal vez la retórica la tenemos: cuando pillan a alguien en un renuncio saltan miles de chilenos igual de ladrones a golpearse el pecho y rasgar las vestiduras. El problema es que es demasiado falsa, por eso cada vez que aparece un tipo hablandome de cuan honrado es yo reviso a ver si no me ha robado el reloj o la billetera.
>You, cheater!
>
En un foro donde participan casi puros norteamericanos, se me ocurrió colocar el comentario de que los japoneses eran más deshonestos que nosotros los chilenos. Para mi mala suerte había un americano descendiente de japonés que -enojado su orgullo patriotico- me pidió inmediatas explicaciones.
Bueno, tuve que reconocer que todas las generalizaciones son malas y que esa era una opinión basada en mi experiencia sobre ciertas prácticas de negocio de los años que trabajé con Casio, que siempre me parecieron y todavía me parecen muy deshonestas.
En fin, le di las correspondientes excusas y le expliqué que además hice muy buenos amigos entre los japoneses (lo que es estrictamente cierto), con lo que quedó todo el asunto aparentemente arreglado.
Pero había algo más, un tema que quedó rebotando en el aire y comenzó a crecer como bola de nieve, el punto era que tal vez yo entendía que las prácticas de negocio deshonestas, basadas en el engaño y el incumplimiento podrían ser aceptables bajo ciertas circunstancias, y que eso definitivamente no era aceptable en USA.
Sin darme cuenta les toqué una cuerda sensible, que tiene que ver con el gran rechazo social que tiene la mentira en Estados Unidos, a tal punto que hablar de deshonestidad es casi un tabú, algo así como reconocerse aficionado al incesto o la antropofagia.
Pero no hay que engañarse, ese amplio rechazo social que tiene la mentira en USA no significa necesariamente que sean muy honestos, yo conocí muchas muestras al contrario. Por ejemplo ví policías corruptos en Miami, cosa impensable acá en Chile, un proveedor que nos engaño en gran escala cuando yo pensaba hacerme millonario sin trabajar y muchos casos por el estilo.
Que mejor ejemplo de esta contradicción que, en un país tan amante de la honestidad donde la palabra cheater es un insulto grave, sin embargo reeligieron a Bill Clinton, pocos meses después que afirmara a todo el país que jamás había tenido relaciones sexuales con la Srta. Levinsky.
En fin, ejemplos hay muchos porque si hay algo que yo he aprendido después de conocer a gente de distintas culturas, es que debajo de una fina capa cultural y una serie de costumbres más o menos pintorescas, somos todos escencialmente lo mismo. Cuando uno llega a conocer realmente a un japones, americano o chino, se da cuenta que es en el fondo igualito a cualquier chileno, con las virtudes y defectos particulares de las personas, que son comunes a todo el mundo.
Se dice que si uno deja botada una billetera en Noruega siempre se la devuelven, bueno, no es muy difícil ser honesto con el estómago lleno y no tiene nada de raro que el Tailandia o Zimbawe se la pelen, es bastante lógico. A veces se atribuyen virtudes morales a lo que es solo cuestión de necesidad, rechazo socil o cálculo de costo/beneficio. Incluso hasta un muerto de hambre en Zimbawe podría devolverla, la natiraleza humana es muy diversa en esas cosas.
Por eso las generalizaciones, como la que yo mismo hice acerca de los japoneses, hay que tomarlas con un granito -perdón, mejor con un puñado- de sal. Yo siempre escucho esas tonteras acerca de que la gente es “inculta” porque no se cuida al botar la basura como los cultos europeos. Eso es bullshit, simplemente ellos están mejor organizados y mejor equipados, en Nueva York o en París yo ví lugares atestados de basura igual que en el Cerro la Cruz.
Sin embargo es bueno tener por lo menos la retórica y el rechazo social que tienen nuestros puritanos amigos de USA hacia la mentira, porque al no tener nosotros ese mismo freno social, las cosas tienden a desbocarse a veces, y eso que en Chile existe más respeto por la palabra y sanción social hacia el engaño que en otros países de América Latina.
En fin, me parece que es una diferencia cultural notable en la que vale la pena pensar un poco: probablemente son igual de mentirosos que nosotros, pero al menos tienen toda una retórica y un mayor castigo social hacia el engaño, lo que los hace mucho más accountables, es algo que podríamos ir adoptando desde ya porque sería una gran ventaja comparativa en un entorno donde a nadie le interesa mucho ni siquiera cubrir las apariencias.
Aunque tal vez la retórica la tenemos: cuando pillan a alguien en un renuncio saltan miles de chilenos igual de ladrones a golpearse el pecho y rasgar las vestiduras. El problema es que es demasiado falsa, por eso cada vez que aparece un tipo hablandome de cuan honrado es yo reviso a ver si no me ha robado el reloj o la billetera.