
Unos días atrás anduvo por Arica el ex ministro de hacienda Nicolás Eyzaguirre dando una charla sobre -para variar- emprendimiento -recuerden que estos tipos odian la palabra empresa- donde dió una curiosa explicación de por qué el país no crecía según leo en La Estrella de Arica:
El ex ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, sorprendió al hacer un análisis descarnado de la calidad de la educación en Chile, asegurando que es “pésima”, lo que impide la aparición masiva de profesionales innovadores. Explicó que una de las razones de la baja del crecimiento del país pasa por la falta de proyectos innovativos que permitan diversificar nuevas universidades y así aumentar el crecimiento.
Yo tengo una explicación más mejor: la baja del crecimiento en el país pasa por las malas políticas microeconómicas de la concertación implementadas por sus pésimos ministros de hacienda. Si le hacemos caso a Eyzaguirre la educación entre 1986 y 1996 debió ser excelente, y países como Cuba -que se vanaglorian de sus sistemas educativos- deberían tener un enorme crecimiento. Ya lo ven, son tan ineptos que ni para dar excusas sirven.
Los neo estatistas, se equivocan una y otra vez. Antes negaban al mercado diciendo que es cruel y parcial, tiende a favorecer infinitamente a los poderosos y a perjudicar infinítamente a los débiles. Eso nunca ha sido comprobado siquiera en el mediano plazo y por el contrario, las fortunas de primera generación normalmente exceden a las hereditarias. Las empresas que hayan crecido económicamente por siglos según esa predicción no existen, ni siquiera la Iglesia Católica conserva una fracción del poder que tuvo en el Renacimiento.
Como ese argumento se desprestigió y ya no se enseña en ninguna escuela -seria- de economía en el mundo, buscaron algo más sofisticado: ahora dicen que el mercado es imperfecto y que el estado (como si fuese muy perfecto) debería corregir sus distorsiones. Otro absurdo porque algo imperfecto (mercado) solo se puede corregir con algo menos imperfecto (supuestamente el estado), de ser el estado menos imperfecto ya no se necesitaría el mercado pues la planificación estatal, supuestamente mejor, podría reemplazarlo perfectamente. Si la planificación centralizada fracasa mal puede usarse el estado para perfeccionar o corregir al libre mercado. Lo peor no puede corregir a lo mejor.
Otra de las brillantes ideas de los neo estatistas, que es su tercera línea de defensa, es que los países que se dedican a exportar materias primas están condenados al fracaso, porque en el valor agregado está la única y verdadera posibilidad de tener utilidades. Así explican que el modelo exportador de materias primas de Chile está agotado, ignorando lo evidente: nunca había sido tan rentable exportar commodities como en los pasados 10 años, justo cuando Chile dejó de crecer.
Esta cruzada contra la exportación de materias primas es una pura pantalla para hacer crecer el gasto del estado en investigación y subvencionar aventuras tecnológicas con poco o ningún control sobre los fondos, como suele pasar con las platas fiscales. Yo creo que hasta principios de los ochentas muchos pensamos sinceramente que el estado podía hacerlo mejor, ahora probablemente nadie lo cree, pero persiste la conveniencia de un estado grande como fuente de trabajos bien remunerados y dispensador de privilegios, yo creo que por ahí va la verdadera explicación.