Tomas Bradanovic

21 febrero, 2011

>La teoría de los mercados eficientes

Archivado en: eficiencia, mercados, teoria — tombrad @ 4:41 pm

>Primero que nada un aviso. Por alguna razón que no entiendo me encontré con varios comentarios de Edo y mi correlija el Viejito Radical marcados como spam, cuando traté de reponerlos colocando “no es spam” se borraron por lo que quedé sin posibilidad de contestarlos.

En el caso de Edo había colocado links, al parecer Google considera spam cualquier comentario con links, sobre los del ilustre Viejito Radical no me explico por que le vieron cara de spammer ¡exijo una explicación! Este Club de Ociosos se alimenta de comentarios y mientras no sean trolleos o faltas de respeto son siempre bienvenidos, no importa la contumacia(1) con que me lleven la contraria. En fin, soluciones: no postear links o comentar desde otra conexión (la URL puede estar en alguna lista negra de Google). Mis saludos y disculpas del caso, su comentario es mi sueldo, bah ya me quisiera tener luca por cada uno que comenta.
La teoría de la eficiencia de los mercados es fundamental para entender la economía, se refiere a los precios de las acciones pero puede extenderse a cualquier otro problema de fijación de precios. Antes de entrar en eso hay que recordar la teoría del valor subjetivo: el precio de las cosas no tiene que ver con ninguna característica de los productos sino con lo que las personas están dispuestas a pagar y a cobrar por ellos.
Esta teoría estudia si es posible ganarle al mercado y es como esas que estudian si hay un sistema para ganar en la ruleta. La conclusión es que los mercados son más eficientes cuanto más impredecibles. En un mercado completamente eficiente no es posible predecir el precio de una acción basado en análisis estadísticos ni de ningún otro tipo.
Otra manera de decirlo es que en un mercado eficiente el precio de una acción es un buen reflejo del “valor real” de un activo. Acuérdense que el “valor real” de una empresa -por ejemplo- no es solo el reflejo de las utilidades sino también -y principalmente- de las expectativas que tienen las personas. Hace años escribí sobre esto en el valor futuro.
El valor económico o precio de una cosa entonces tiene mucho que ver con la información, porque la economía debe ser fundamentalmente incierta para que funcione. Las economías consistentemente predecibles colapsan porque se producen las asimetrías de información y alguien se lleva toda la plata.
Antes todo esto eran ideas intuitivas, pero se ha estudiado matemáticamente que un mercado es más eficiente en cuanto más cantidad de información y más rápido se incorpore a los precios ¿que significa esto? que el precio de una cosa es el resumen de la información pasada, presente y futura. Es todo un asunto de cantidad y velocidad: si una información no se incorpora o se demora en incorporarse al precio aparece la oportunidad para que alguien obtenga esa “información privilegiada” y la use con provecho.
La información privilegiada no es un problema de justicia o moral -como hacía aparecer el antiguo Super de Valores- sino que es problema de eficiencia: los mercados dan beneficio basados en sus ineficiencias y la principal ineficiencia es la falta de información. Con información completa no puede existir mercado y cuando existe información que no es pública (privilegiada) los rendimientos son menores.
Entendiendo esto podemos sacar conclusiones muy interesantes. Todos los actores económicos tratan de obtener información privilegiada, tal como todas las empresas tratan de llegar a una posición de monopolio, esto no es un asunto inmoral ni mucho menos, es parte del funcionamiento de la economía: buscar información privilegiada y tratar de convertirse en monopolio son importantes incentivos de crecimiento en la economía.
Pero la información privilegiada y el monopolio llevan a la ineficiencia ¿para que va a esforzarse un monopolista en ser más eficiente? no es racional. Tampoco es racional creer que con “regulaciones” se puede detener el uso de la información privilegiada, cuando esta es posible de obtener siempre se usa, independiente de la cantidad de leyes idealistas que se puedan colocar.
Colocar regulaciones en este caso no soluciona nada, hay que transparentar, que la información privilegiada deje de existir procurando hacer inmediata su dispersión. Lograr un mercado perfectamente eficiente es como conseguir trabajo sin roce: imposible, pero da lo mismo las leyes que se hagan siempre existirá información privilegiada: los que saben no hablan y los que hablan no saben, la tarea es hacer las condiciones para que la información se traspase lo más rápido posible a precios.
Se ha dicho que los grandes crack no son completamente explicados por la teoría de los mercados eficientes, poniendo como ejemplo el desplome del 21 de enero del 2008. Los que se oponen a la teoría de eficiencia de mercado dicen que en ciertos casos de pánico una mejor explicación se encuentra en Teorías del Comportamiento, que tienen que ver con la sociología, psicología y cosas por el estilo. Lo malo es que esas teorías están llenas de juicios de valor y su efectividad predictiva es más o menos igual que la de una amiga mía que es mentalista. Puede que sean explicaciones razonables pero no sirven para nada práctico.
Algunos que apoyan teorías del comportamiento dicen que los inversionistas irracionales, cuando son muchos, pueden incluso afectar las expectativas de los racionales distorsionando la información, con lo que podrían afectar los precios. ¿Y que?, los irracionales tienen más probabilidad individual de perder su dinero así es que a la larga terminan desapareciendo. Pueden causar turbulencias pero difícilmente influirán de manera permanente en la eficiencia de los mercados.
En fin, a lo que quería llegar a que es inútil hacer juicios de valor en micro economía, hay esa especie de “leyes” de la naturaleza humana que siempre se impondrán -cada cual busca maximizar sus utilidades y cosas por el estilo- lo mejor es reconocerlas trabajando con ellas en lugar de ponerse a predicar malditos sermones sobre la inconveniencia de hacer esas cosas que nosotros haríamos felices si tuviésemos la oportunidad.
Y el caballero que aparece tan risueño en la foto es don Eugene Fama, profesor de la Universidad de Chicago a quien le asignan buena parte del crédito de la Teoría de la Eficiencia de los Mercados. Como ven hoy fue mi día de snob-economía, quien sabe que vendrá mañana. Hasta entonces.
(1) Contumacia: persistencia voluntaria en el error

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