Tomas Bradanovic

23 enero, 2011

>Cuando no éramos tan miedosos

Archivado en: miedo — tombrad @ 6:42 pm

>Ah otro día perfecto, creo que me moriría si tuviese que vivir en un lugar nublado o lluvioso nuevamente. Hoy nos tomamos unos rockets en la mañana con Tom y otro amigo de USA, todo bien, una manera estupenda de empezar el día, tal como el Rey Sol Luis XIV que cada mañana al despertar se tenía que tomar su botella de champagne para soportar el mundo cruel en que le había tocado vivir.

Recuerdo cuando me contó esa historia el gran Edmundo Vera, artista ariqueño que a veces trabajaba de abogado y como le brillaban los ojos de entusiasmo ¡así hay que vivir! me decía, empezar todos los días a medio filo, como los reyes de Francia. Tantos amigos y tanta gente interesante que me ha tocado conocer, he tenido mucha suerte con eso. Claro que a mi me hace pésimo tomar en el día, me da mucho sueño, quedé KO y pasé la tarde durmiendo.
Justo estábamos conversando de tantas costumbres que existieron hasta los años 60 y hoy se han perdido. Entonces no existía ese terror por cuidar la salud y los que podían costearlo se tomaban una botella de vino todos los días a la hora de almuerzo, luego un cigarrillo y una buena siesta para volver a trabajar pasadas las 3 y media de la tarde. En esos tiempos el vino y el cigarro eran considerados hábitos, no vicios.
Parece que se ha desarrollado una industria basada en que vivamos con miedo a todo: miedo a las enfermedades, a los virus y bacterias, a la comida “no sana”, a que caiga un meteorito, al calentamiento global, al terrorismo, al núcleo de la tierra que va a girar para el otro lado ¿se acuerdan cuando estaba de moda el agujero en la capa de ozono? todo el mundo andaba asustado con eso. Para que hablar de los ambientalistas que pronostican el colapso por miles de cosas.
Algunos piensan que es una conspiración mundial para manipularnos, yo creo que más bien es una epidemia, una especie de moda o enfermedad contagiosa. Cuando los periodistas se dedican a cubrir esas noticias se hacen famosos, les conviene a ellos y al medio en que trabajan, la gente tiene una especie de adicción al miedo, parece que en cierto modo les gusta tener algo de que aterrorizarse.
A los gobiernos también les conviene, porque la gente con miedo busca al Gran Papá Estado para que los proteja, parece que a la mayoría de las personas no le hace maldita gracia la libertad o decidir por si mismos. Leo en El Mercurio de hoy a nuestro ministro de salud, que está en una campaña contra el cigarrillo y los alimentos no saludables, es increíble ¿por que se mete en lo que no le importa? Pero si uno le pregunta a la gente la mayoría estará de acuerdo a que se le pongan más impuestos al pecado para cosas como el alcohol y cigarros, les encanta la idea del buen gobierno que los cuida de si mismos.
Es algo que pasa con todo, leo en la columna de Carlos Peña de hoy ideas increíblemente fascistas acerca de la educación y parece que todos las aceptan sin problemas, como cosa natural que deben existir “escuelas públicas” controladas por el gobierno, leo este sorprendente párrafo:

“Y para alcanzar ese objetivo es indispensable contar con una educación pública -municipalizada o estatal- que en vez de cultivar las preferencias de las familias, enfatice los valores y las virtudes que son propias de la vida cívica”.

Y parece que a nadie le choca que un tipo proponga que en lugar de las preferencias y valores de cada familia sean los valores del estado -léase del gobierno de turno, porque eso es el estado en la práctica- imponga sus valores e ideas por sobre los de las familias. Eso es fascismo puro y nadie parece muy sorprendido.
Parece que es el precio de la prosperidad, la gente se va trasformando en fat-cats miedosos de todo, capaces de entregar más y más libertades a cambio de una promesa de seguridad del gobierno. Poco a poco las personas se van volviendo cobardes. Primero con su propia salud van cayendo en manos de un sistema de medicina con costos infinitos, como nadie puede pagarlos entran al engaño de la salud pagada con impuestos. También aplauden todas las leyes que prohiben fumar, tomar alcohol y para que decir las drogas.
Luego con los delitos, entran en el engaño que el estado puede convertir a los delincuentes en hombres buenos siempre que paguen los suficientes impuestos como para hacer “más justa” la distribución del ingreso. Otra vez el gobierno les dice “deme más plata, yo les daré seguridad”.
Y así suma y sigue, con el miedo a los terroristas las personas permiten un estado policial con permiso para intervenir su vida de manera que ni la STASI pudo soñar en su mejor época. Muere mucha más gente en accidentes de autos que en todos los atentados terroristas, sin embargo la gente vive asustada por las noticias y claro, también acepta pagar más impuestos para eso.
Es todo un sistema, yo creo que en el futuro los países tendrán un Ministerio de la Preocupación, con un ejército de gente inventando motivos para que los demás se preocupen: meteoritos, nuevas enfermedades, el fin del mundo ¿han visto el History Channel? La manera en que ha ido mutando desde una programación de historia a otra dedicada a provocar miedo es increíble, series como “La Vida Después de los Humanos” son, yo creo diseñadas específicamente para asustar a la gente.
Bah, no hay de que preocuparse. Todos nos vamos a morir y a todos nos van a poner los cuernos, es la Ley de Hierro de Bradanovic: “De los cuernos y de la muerte nos e salva NADIE. Hasta mañana.

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