Tomas Bradanovic

9 marzo, 2010

Ah las mujeres

Archivado en: mujeres — tombrad @ 12:45 am
El día internacional de la mujer, es uno más de esa seguidilla de odiosos días internacionales en los cuales las mujeres aparecen como beneficiarias de reconocimientos con una frecuencia sospechosamente alta: día de la mujer, de la secretaria, de la madre, no se, estos días internacionales me sugieren algunas ideas paranoides acerca de conspiraciones mundiales contra los sufridos hombres.
¡Sálvese quien pueda, mujeres y niños primero! ¿quien inventó eso? más lógico sería algo así como ¡ingenieros de ejecución electrónicos primero! o ¡los que se están quedando pelados primero! Diablos, hoy me levanté y me dí cuenta que me estoy quedando pelado, primera vez que lo veo tan claramente al mirar el maldito espejo, se me está desflecando el chullo como decía un amigo peruano.
Lo he conversado con varios amigos, cada día es más fácil para las mujeres encontrar trabajo asalariado y esto tiene una explicación económica que puede ser brutal para los defensores de los derechos femeninos, pero en términos económicos es estrictamente cierta: son más competitivas porque reciben salarios más bajos, el día que se igualen los salarios como exigen algunos activistas -cosa bien improbable- se terminará esta ventaja competitiva junto con el boom de las mujeres que trabajan y los hombres zánganos.
Sin contar que si son bonitas y el jefe es hombre -cosa que ocurre en la mayoría de los trabajos- este tiene la posibilidad de tirarse el salto, o por lo menos de recrear la vista y ejercitar la imaginación con inconfesables y tórridas fantasías. Es deseable, aunque imposible eliminar esta ventaja de las mujeres que, pasado cierto nivel se transforma en un handicap, porque les limita su carrera.
Las mujeres tienen ventaja de entrada en los trabajos asalariados de nivel bajo y medio, por eso vemos muchas secretarias, vendedoras, oficinistas, administrativas y todos esos trabajos de platita poca pero segura, sin embargo tienen un gran handicap para acceder a niveles más altos, cuando una mujer es profesional en áreas no tradicionales para ese sexo como ingeniería o ciencias, está en una posición, que por defecto, es más difícil que un hombre, para que hablar cuando llega a un cargo directivo, tiene que demostrar a cada minuto que no es tonta, que no piensa como mujer, porque las habilidades para dirigir popularmente se asocian a los hombres.
Eso de las mujeres que se esfuerzan más y se comportan como hombres buscando igualarse y escalar en el trabajo no me parece muy agradable. La obsesión por ser la superwoman que hace de todo tan bien como un hombre cae frecuentemente en la caricatura y la exageración, tengo amigas que juegan a eso y creo que -además de agotarlas- pierden muchas de las mejores cosas específicamente femeninas. Lo peor es que cuando una superwoman se equivoca -y todos metemos la pata alguna vez- se le cae el techo encima con todo, porque cuando las expectativas sn grandes igual son los fracasos.
Yo nunca he hecho gran distinción entre mujeres y hombres y todos esos patanes que andan hablando maravillas, regalando rosas y escribiendo poemas a los seres más maravillosos del universo creo que lo hacen de puro básicos que son, o tal vez de puro califas, con la esperanza que alguna mujer les compre el cuento, nunca falta alguna desubicada que se las cree. Yo creo que tenemos un montón de diferencias pero en lo fundamental somos más o menos iguales.
Dicen que el hombre capaz de tener amigas sin el propósito oculto de acostarse con ellas es un gay encubierto, no lo creo, yo tengo un montón de grandes amigas que las quiero igual que a mis amigos aunque no me den la pasada, en realidad me da lo mismo y de gay no tengo nada, pasé los 40 hace rato -dicen que a esa edad se les da vuelta el paraguas- y nunca tuve la curiosidad de hacerme la pregunta del millón, como me dijo una vez un amigo fleto. La pregunta es muy grosera así es que ni pienso decirla tampoco, los dejo con la duda.
La cosa es que yo veo a las mujeres como personas -aparte de que me den o no la pasada-y creo que hay de todo igual que en los hombres, eso ha sido una gran ventaja ya que puedo ver más allá de la apariencia y todas esas cosas superficiales que habitualmente usan para engatusarnos a nosotros, los pobres inocentes. He tenido mucha suerte de conocer a un montón de amigas, a las que quiero profundamente y podemos conversar de cualquier cosa sin caer en el estúpido juego de andarnos engatusando y engrupiendo.
También tuve la suerte de encontrar un par de mujeres como la Pilar y mi querida suegra, que, pese a que son bien incompetentes en las labores propias de su sexo, como cocinar por ejemplo, deben ser las únicas personas del mundo capaces de soportarme con todas mis rarezas y extravagancias. En todo caso hay que reconocerlo, recibieron un regalo del cielo, el premio gordo de la lotería porque soy el Marido Perfecto y el Yerno Perfecto, muy pocas mujeres pueden ufanarse de haber sido bendecidas de esa manera.
En fin, solo quería decirles que menos mal que termino esa fiesta de hipocresías llamada día internacional de la mujer, donde los chantajistas sentimentales y los estúpidos melosos regalan flores y chocolates con la secreta intención de llevárselas a un motel y desvincularse lo antes posible, o bien de que a su mujer se le olvide la última vez que le fue infiel. Bah, al diablo con esos días absurdos. Hasta mañana.
PD.-Si quieren un relato de primera mano sobre el terremoto en San Pedro, lean la bitácora de Nervio, amigo y conciudadano de CSP al que afortunadamente no le pasó nada aparte de los diez mil sustos, problemas y molestias, especial para hacerse una idea de como fue la cosa por esos lados.

8 marzo, 2009

La triste historia

Archivado en: mujeres — tombrad @ 11:11 pm


Día de la mujer, bah, gran cosa. Detesto todos estos estúpidos días del amigo, del compadre, de la piscola, de la cueca, de la madre, del niño, del amor y de cualquier otra cosa, que estupidez más grande. Sobre todo el día de la mujer que solo sirve para que los califas de siempre traten de quedar lindos demostrando sus sentimientos, más falsos que la palabra de un político y de paso avanzar en la ardua tarea de convencer a la mujer que pretenden -algún día- llevarse a un motel. Mujeres del mundo, no sean asopadas, no les crean ni una palabra, por hipócritas ojalá que todos esos cuenteros se queden con las ganas.

Todo lo que se dice es falso, las mujeres no tienen nada de particular ni especial. Exactamente igual que con los hombres hay de todo: buenas, malas, leales, traidoras, inteligentes, superficiales y tontas, el día de la mujer me importa un comino porque la mujer no existe y no seré yo el que use algo tan tonto como prtetexto para quedar bien. Mujeres del mundo, ya les dije, son mentiras. Pero, bah, si hay tantas que necesitan que les mientan, esas que se vayan al diablo. Ahora si me dan la pasada soy capáz de decir cualquier cosa pero conste que ya lo advertí, son puras mentiras.

Recuerdo dos enamoramientos que me afectaron de manera especialmente violenta. Uno fue en el liceo, tendría unos 16 años y llegó una niña pecosa con cara de muñeca y con un feo nombre que mejor no lo digo para no ofender. Caí redondo y estuve quebrándome la cabeza por un tiempo con toda clase de pensamientos extraños y para que decir pervertidos. La otra fue apenas entré a la universidad cuando ví a la más linda de todas, que además era igual de tímida que yo, nos poníamos en la escala y hacíamos interminables quemadas de ojos, por supuesto que nunca cambiamos una palabra lo mismo que con la pecosa, todo quedó en mi pervertida imaginación, afortunadamente, hasta el día de hoy uno de mis passwords lleva su nombre.
Cuando estaba en tercer año medio en Ancud, era verano y a la pensión llegó mi amigo Juan Aguilar muy emocionado diciendo que había llegado la delegación de un colegio de niñas de Temuco y el había invitado a salir a dos, necesitaba un copiloto. Me anoté de inmediato muy nervioso, era primera vez en nuestra vida que conseguíamos salir con mujeres y yo tenía terror de quedarme mudo sin saber de que conversar. Las encontramos en la plaza y la que me tocó en suerte era una niña de apellido suizo que ya se me olvidó, nos fuimos caminando para el fuerte San Antonio y efectivamente no se me ocurría que diablos decirle, en plena subida, sin decir agua va le di el primer beso de mi vida, de allí subimos tomados de la mano, para estupor de mi amigo Mechuque que se demoró un poco más a pesar que tenía un año más que yo. Después fuimos a la playa de Lechagua (ctero que así se llamaba) y allí le dí otros besos, cosa que no se volvió a repetir durante muchos años más.
Cuando estaba en Inacap, Arica 1974, una niña se enamoró de mí por razones que nunca pude entender, yo pasaba por la timidez enfermiza y la chica me empezó a acosar, primero con papelitos y después mandándome recados con los amigos, invitándome a que salieramos después de clases. Su familia era de plata y estaba encaprichada, mis amigos empezaron a hacerme bromas y a preguntarme si no me gustaban las mujeres, claro que me gustaban pero tenía terror a salir con una. Al final salimos y no pasó nada, ella me dió un beso y yo me quedé helado, chao. Se le debe haber pasado el amor porque nunca más me habló.
La cosa siguió más o menos igual hasta que empecé a trabajar en Iquique y a manejar plata. No se si será por casualidad pero junto con la plata empezaron a llegar las mujeres. Al principio empecé a llevar la cuenta, las anotaba en un cuaderno para saber cuantas iban, pero tenía plata y vivía solo, al pasar las cincuenta -no es chiste- ya deje de anotar tonteras, había cumplido la meta. Alguien me dio un buen consejo en esos años, me dijo que no importaba que fueran feas, viejas, tontas, pesadas, con cualquier defecto físico o de carácter, eran para el currículum, tenía que hacer mi currículum y durante un par de años seguí el sabio consejo al pié de la letra.
Debe haber sido en 1984, yo me había comprado mi primer auto, un escarabajo rojo, y mi amigo el Matute me dijo que tenía una movida con dos minas, en esos años salíamos casi todas las noches y teníamos un amplio cuerpo de baile. Y apareció el Matute con la Pilar y una amiga. yo me senté con la amiga y la Pilar con el Matute atrás, fuimos a la botillería Cali, como de costumbre y yo me bajé a comprar un combinado, al volver la Pilar estaba sentada en el asiento de adelante.
Y ahí me cociné, la Pilar se hizo cargo de la situación y me empezó a manejar desde el primer momento, cosa que nadie había hecho antes. En los días que siguieron traté de resistirme pero no hubo caso, ya estaba frito. Estoy completamente seguro que no habría podido convivir con ninguna otra mujer, yo estaba destinado a morirme solo de no ser por el Matute. Si las cuentas no me fallan llevamos 25 años juntos. Una sola vez me enojé y dejé de ir a la casa, alcancé a aguantar una semana hasta que volvió el perro arrepentido, con el hocico caido y el rabo entre las piernas. Desde entonces nos llevamos razonablemente bien.  Tiene algunas cosas que a mi me faltan como fuerza de carácter, es razonablemente honesta y acepta mis muchas rarezas y chifladuras, además que me maneja como quiere. Nunca se me ha pasado por la cabeza que nos podamos separar o que pudiera encontrar otra mejor, no way.
Y esa fue la triste historia.

23 marzo, 2008

Liceos y mujeres

Archivado en: chile, liceos, mujeres — tombrad @ 3:30 pm

Releo el libro En el Viejo Almendral de Joaquin Edwards Bello, lo he leído muchas veces y me encuentro con esta descripción de los liceos en 1900:

“Edificio rectangular, con síntomas de arborifobia. Puerta enorme, mirilla, campana y portero chato, cuya figura no escapa a la manía de apodar: el Mediabotella. Vende colizas vágamente untadas de mantequilla falsa. Los inspectores provienen del fracaso nacional frente a la inmigración europea. Jóvenes o viejos, que esperan dar el salto y salir de ese hoyo. Algunos lo dan…”

Que mejor descripción de mi añorado Liceo de Ancud, hasta me acordé del nombre del portero, don Narciso, tan importante y buena persona que hasta salió en un reportaje en el Clarin en esos años. Ya en 1900 existían los problemas que persiguen hasta hoy a la educación chilena, donde las escuelas son lo más parecido a una penitenciería en muchos aspectos. Edwards Bello le echa la culpa a las mujeres, porque en Chile las mujeres son las que llevan la batuta en esas cosas, van a las reuniones de apoderados y muchas veces llevan las riendas de la casa. El hombre no se mete o simplemente se va.

“En Chile, las mujeres en libertad de mandar, dirigen sus hogares casi siempre solas. Esta virtud de las mujeres fuertes tiene graves inconvenientes… Idea de mujeres parece ser la de amedrentar a los niños para que se hagan duros… los resultados suelen ser exactamente contrarios. El toro más bravo es aquel que se cría en la soledad y la alegría de las praderas… El Liceo, de funestos resultados en Francia -no obstante su procedencia europea-, resultó infinitamente peor en América…La camiseta de lana mató al fueguino… Las mujeres no aman la imaginación, ni sus agentes, que son los juglares y poétas. El Liceo, trazado sin imaginación, aparenta la simetría de las viejas cárceles.”

Leído el 2008 escandalizará a muchos con sus generalizaciones sexistas, pero que diablos, creo que es verdad. Siempre hay excepciones, pero la mujer chilena es la que ha modelado muchas cosas en este país partiendo por la educación. Creo que existe una especie de sentido común femenino, que se refleja muy bien en la falta de imaginación y el copionismo de los chilenos. Cuando le dije a la Pilar, muchos años atrás, que sería mejor que el Tomás Jr. no fuera a la escuela y diera exámenes como alumno libre me miró como si estuviera loco.

Y creo que esa es la reacción de más del 90% de las mujeres en Chile, son convencionales, les interesan mucho las formas, los papeles y las apariencias, creen en el castigo como método de amaestrar a los niños, “hacerlos hombres” y las hijas mujeres también son formadas en la dureza, preparándolas para lo que probablemente se les vendrá después cuando tengan que apechugar para mantener la casa.

La jornada escolar completa, ese enorme fracaso que ha costado miles de millones de dólares a nuestro país, yo creo que fue idea de alguna mujer. Quien otro podría desear que los niños pasen 7 horas al día encerrados en los liceos haciendo cosas que ni a los profesores ni a los alumnos le importan gran cosa, que luego los tapen de tareas para la casa que se cumplen a medias -porque nadie normal podría hacerlas bien- igualmente inútiles, les den listas interminables de libros para leer -obviamente solo leen el resumen- en fin, todo por estúpidos formalismos.

En fin, estaba escribiendo esto y me pasó a buscar mi amigo el Mouse a quien no veía desde hace tiempo. Ahora, después de tomar un litro de cerveza Brahma Porter no estoy en condiciones de seguir escribiendo, aunque el tema daba para mucho más, mejor me voy a dormir, hasta mañana.

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