Estaba viendo una entrevista a Roberto Mendez, presidente de la encuestadora ADIMARK, donde comentaba sobre el cambio de relación de los chilenos respecto de el gobierno y la política. Antes los políticos eran unos tribunos que se subían arriba de un cajón y con un emotivo discurso enardecían a las masas, entonces presentaban su proyecto político y la gente se alineaba detrás de ellos.
Ahora en cambio, existe una relación más bien de cliente-empresa. El gobierno y los partidos políticos son empresas y nosostros sus clientes, al gobierno le damos plata -o más bien nos quitan a la fuerza- en forma de impuestos y nosotros esperamos a ver que recibimos a cambio de esa plata. Con los partidos políticos ocurre algo similar, cuando votamos por alguien lo que nos interesa es saber como nos va a beneficiar personalmente que el tipo salga elegido.
Antes la política tenía otros motores: la lucha contra las injusticias, los proyectos para mejorar la sociedad. Ahora en cambio, con más información disponible, sabemos que todo eso era un engaño. Pedro Aguirre Cerda hizo su movida como socio fundador de Copec, el Ruca Vergara, hizo negocios y especulaciones amparado en su cargo de ministro de Alessandri. Allende tenía un millón de dólares cash para comprar el diario Clarin mientras en Chile se perseguía a cualquiera que tuviese un par de dólares aunque fuera para importar medicamentos. Para que hablamos de lo que vino después del 90.
Ahora que sabemos que los grandes tribunos de la política eran sinverguenzas y -peor todavía- cuando vemos todos los meses un nuevo escándalo que el gobierno se empeña en negar y minimizar, ya es imposible creer en los grandes proyectos sociales, eso queda para unos pocos muy tontos. Actualmente lo que vale es el “como voy yo ahí”.
El nuevo sistema consiste en una combinación de promesas y regalos para reclutar a su clientela.así se ha generado todo este sistema de subsidios, empleos de emergencia, viviendas sociales que jamás se pagan, todo con plata de los impuestos. Linda cosa, ahora nadie trabaja por amor al arte y las campañas políticas son pagadas con plata fiscal escamoteada de una u otra manera tanto por la gente del gobierno como por los alcaldes de la oposición.
En fin, en octubre vienen las elecciones municipales y desde ya ofrezco mi voto a la mejor oferta. Me da lo mismo quien salga porque -conociendo a mi gente- tengo la certeza que todos serán igualmente ladrones, creo que no voy a ser el único y probabemente en deremate.cl van a aparecer muchos rematando su voto, lo que me parece lo más lógico y conveniente.
A propósito de lo mismo, creo que la presidenta Bachelet está cometiendo el mismo error que le resultó tan costoso al ex presidente Pinochet: la negación, no recuerdo haberlo escuchado ni una sola vez durante el Gobierno Militar que reconociera abiertamente que se cometieron crímenes y torturas, al final eso resultó ser lo más dañino.
Lo mismo está pasando con Bachelet, la historia se repite y ahora son los robos que el gobierno se empeña en negar, desmentir y justificar. Eso es mucho peor, contraproducente. Toda la gente conoce el nivel de corrupción que existe con la plata de nuestros impuestos, desde los niveles más básicos a los más altos. Los políticos al seguir negando y defendiendo a su gente se están desprestigiando a un nivel que ni sospechan. Lo bueno es que este estado de negación todavía nos indigna, cuando lo aceptemos como algo natural, como pasa en otros países, ahí estaremos fritos. Todavía estamos a tiempo, aún no hemos llegado a eso.
Anoche no me quedé a ver el show de Luis Véliz en el Rapa, mi estado físico no era el más adecuado. Hoy tampoco podré ir, que diablos, voy a buscar un buen libro para bajar y pasar el rato. Hasta mañana.