Como si la seguidilla de desastres fuera poco, la Pilar me llevó arrastrando a ver el auto que “tenía un ruido raro”, yo que no le doy ninguna importancia a los ruidos y solo me preocupo cuando no anda o le sube la temperatura, le venía diciendo hace como cinco días que no me molestara. Bueno, recién lo fui a ver y oh-ho, malas noticias. Un cañón de vapor por el tubo de escape y el aceite igualito a un café capuccino me indicaron que nuevamente se rompió la culata en alguna parte.
Justo cuando mi vecino mecánico anda en Iquique y yo no tengo para hacer cantar a un ciego. Reviso mis opciones y creo que lo peor es parar el auto, porque los cilindros se va a llenar de agua y se van a oxidar. Mientras no pueda abrir el motor tendré que hacerlo andar lo más seguido posible para que el encendido mantenga los cilindros secos. Otra alternativa es hacerlo andar y luego sacarle toda el agua y todo el aceite hasta que llegue mi vecino, pero no me convence mucho, por lo menos de aquí al sábado lo voy a mantener andando hasta que no parta.
Bolivia: me acaba de llegar una alerta de Google sobre le proyecto de hierro del Mutún, resulta que el senado -de mayoría opositora- lo devolvió con observaciones porque no está de acuerdo con la forma en que se plantea el reparto de las regalías. Otro retraso más de un proyecto que ya lleva un año y cinco meses de retraso, leo que a la compañía Jindal le bajaron su calificación y me imagino como estará el Sr. Jindal echando garabatos y maldiciendo el día en que se le ocurrió participar en la propuesta.
Lo del reparto de utilidades es un conflicto muy difícil de resolver y como suele hacerse en Bolivia se dejó para el final, con la esperanza de que pasaría inadvertido o desaparecería solo al no mencionarlo. No ocurrió así y lo que en realidad se pelea es el poder del gobierno central, que no quiere que las regiones tengan demasiados recursos, especialmente las que pelean por autonomía. El Mutún está en la región insignia de la autonomía y si se enriquece con regalías el gobierno central le estaría dando municiones a su principal enemigo.
Para esos problemas sin solución en Bolivia se invento una fórmula ingeniosa, que llaman “cuarto intermedio” y significa ir alargando las cosas y dejando las decisiones importantes para el final hasta que alguna de las partes, por cansancio o descuido, pierde. Lo malo es que cuando se juegan cosas importantes como esta los cuarto intermedios no terminan nunca y los problemas permanecen indefinidamente sin solución. Es lo que ha pasado con casi todas las reformas importantes que ha querido implantar Evo Morales.
Yo que viví durante el gobierno de Allende y lo recuerdo bien, veo impresionantes similitudes con el gobierno de Evo Morales. En ambos casos se trata de hacer cambios profundos respetando la legalidad burguesa como se decía durante la Unidad Popular. El problema es bien simple: mientras más profundos son los cambios, más quorum se necesita para aprobarlos, como esos altos quorum nunca se alcanzan -porque los cambios profundos perjudican a mucha gente- los dirigentes se ven entrampados porque tienen el gobierno pero no el poder.
Entonces viene el camino de la legalidad sobrepasada, las interpretaciones audaces, los actos de autoridad, la maquinaria de propaganda del estado y los resquicios legales, en pocas palabras, la guerra sucia. Es una lástima por Evo Morales que en principio fue un tipo íntegro y bien intencionado, el problema es que mientras más tiempo pase en el poder más difícil será que conserve las buenas intenciones y su posición se va a hacer muy precaria. A pesar de sus riquezas naturales -particularmente el gas y el petróleo- Bolivia sigue siendo el país más pobre de América Latina, de no ser por ese poco oxígeno que obtienen, estarían igual que como estuvo Chile en 1972.
Fue en junio del 2006 que me contactó una empresa norteamericana por un gran proyecto en Bolivia, conversamos mucho, hicimos planes y me mandaron plata para que armara una compañía en Arica. Era el negocio de mi vida, les hice la compañía y me puse a seguir de cerca la situación boliviana con los que seguramente tendría que trabajar, al tiempo que iba arreglando mil detalles. Y pasó el tiempo y todo se postergaba “para 30 días más”, hace algunos meses todo el proyecto se fue al diablo y los tipos se instalaron en otra parte, trabajé más de un año por nada y perdí muchas otras oportunidades. Mala pata tomasito, para otra vez será.
P.D. Sigo con el doloroso proceso de dejar Linux Ubuntu funcionando más o mens decentemente desde Virtual PC, arreglé dos nuevos bugs como pueden ver en mi blog de Linux y otras cosas, ahora voy a ver si consigo que se ejecute más rápido porque así como está se le arrancan las tortugas.
Eso, que mal escritor era Roberto Bolaño, leí tres o cuatro libros suyos y cada libro lo encontré más vacío y pretencioso que el anterior. Influenciado por las opiniones de uno de sus
Los que ven el proceso de cambios en Bolivia como algo homogeneo, orientado hacia la izquierda revolucionaria y en la misma línea de Hugo Chavez o Fidel, están empezando a preocuparse.
Pasaron meses y meses y del proyecto del Mutún en Bolivia nunca más se habló. Veo las noticias casi todos los días en el canal estatal boliviano, horas dedicadas a pura propaganda, ayer la noticia principal era de un político de oposición que le había pegado a su mujer, pasaban el asunto una y otra vez.