
¿Se han fijado que…? así empiezan todos los monólogos del Club de la Comedia, para los que no son chilenos es un programa de humor en televisión donde mezclan sketchs con monólogos así como en los “open mic” de los gringos, estos últimos siempre empiezan con la misma frase ¿se han fijado que….? y ahi sigue todo lo demás. A veces cuando escribo estas tonteras se me ocurre que estoy haciendo un monólogo en el Club de la Comedia, ante un auditorio ojalá lo suficientemente borracho como para reirse de las cosas que escribo.
¿Se han fijado que algunos programas de la tele tienen éxito mientras que a otros no los pesca nadie? ya sé, ya sé que van a decir que acabo de descubrir la pólvora y cada día estoy más brillante, pero es lo que hay nomás. Lo cierto es que me llama la atención por qué a algunos programas les va mejor que a otros. El Club de la Comedia por ejemplo es una buena muestra de ese dicho “el que la sigue la consigue”, los mismos actores estuvieron durante algunos años haciendo el programa en un pequeño canal llamado Vía X y se basaba en puros monólogos, en verdad era asquerosamente malo, pero como el canal era chiquito y tenía que rellenar, se pasaron un par de años hablando cosas tontas y sin gracia, daban pena. Al fin después de tanto tiempo empezaron a mejorar y a producir material gracioso, ellos mismos empezaron a verse más divertidos y ahora están en un canal grande y se puede decir que han alcanzado el éxito. La práctica hace al maestro omás bien echando a perder se aprende.
Un show de televisión es como un libro y nadie sabe si tendrá ese ingrediente X que le va a gustar a la gente. En la tele una vez que se encuentra una fórmula se repite hasta la nausea y la gente está dispuesta a aceptarlo sin mayores críticas aunque la repetición sea grosera y cada vez menos entretenida. Me imagino que el primer reality show o la primera telenovela deben haber sido interesantes, es la repetición burda de los mismos recursos lo que los hace tan malos a los ojos de algunos. Claro que la mayoría de la gente no tiene mucha disposición crítica y consume feliz la basura, los entretiene.
Pero la televisión tiene la ventaja del efecto hipnótico, conversando con Tom Wilke acerca de la meditación le decía que la tele es la herramienta perfecta que pone a meditar a millones de personas. Cuando veo a la Pilar o a mi querida suegra mirando un programa que evidentemente no les interesa, pero siguen pegadas en la pantalla con la mente en blanco en el nirvana perfecto. Antes las mujeres bordaban y los hombres iban a pescar con lo que lograban el mismo efecto de vaciar la mente, ahora lo hace la tele. Hasta los programas más malos -especialmente los más malos- tienen la virtud de ofrecernos un mantra, igual de poderoso a los del Maharishi Mahesh, con la diferencia que la tele es mucho más barata.
A lo que he caído por la flauta, haciendo comentarios de televisión, pero ya lo dije, es lo que hay. Existe una gran cultura en torno a las series y shows de televisión y recuerdo que mi fallecido amigo el Pepe Drago era un erudito en el asunto, si existe el cielo y el pepillo está por ese lado, no tengo dudas que en su nube deben haber unos 30 televisores con miles de canales transmitiendo simultáneamente. El Pepe era la autoridad definitiva en asuntos de televisión y cultura pop, solo se cayó una vez que me dijo -en medio de una borrachera- que Phill Collins era más grande que Bob Dylan, si yo hubiese estado en condiciones seguro que le daba su merecido, pero tuvo suerte, porque yo estaba completamente ebrio.
Creo que el Pepe se murió antes que aparecieran los Cazadores de Mitos (Mythbusters) en televisión, creo que ese es el único programa contemporáneo que va a ser recordado pasados los años, como recordamos hoy al Super Agente 85 (Get Smart), al Chapulín Colorado o a Star Treck. Los Cazadores de Mitos encontraron una buena fórmula -a la gente le encanta inventar mitos urbanos y discutir si son posibles o no, lo descabellado de las formas de probar los mitos, la abundancia de explosiones y la cercanía de los presentadores, que aparecen manejando su propio auto o comprando en tiendas de segunda mano mientras gastan una fortuna en probar algo especialmente tonto, son los ingredientes perfectos para hacer un programa destinado a leyenda. Si estuviese vivo el Pepe sería la referencia definitiva sobre los Cazadores de Mitos, no tengo ni una duda de eso.
Y a propósito de meditación, Tom me pasó el otro día las fotocopias de un escrito a máquina firmado por Sunyata en octubre de 1943, me recomendó que lo leyera porque era un tipo que el había conocido bien, se trataba de Alfred Sorensen un “iluminado natural” uno de los pocos gurues sin mayor educación formal que vivió en una cueva del Tibet durante muchos años y de esa época son las fotocopias del manuscrito que tengo a la mano. Tom me cuenta que Sunyata fue originalmente jardinero, en su juventud uno de sus millonarios clientes lo llevó a la India donde vivió muchos años y tuvo gran influencia en Rabindrant Tagore, Nehru y varios otros personajes de allá. En los setentas la Allan Watts Society lo trajo a vivir a California donde pasó sus últimos años, allí fue donde Tom lo conoció.
Siendo protegido de Allan Watts -a quien como saben yo admiro mucho- no puedo dejar de leerlo pero como buen hinduista su escritura es extremadamente confusa y difícil de seguir, más encima está en inglés y salpicada de palabras de sánscrito y otras que inventaba el mismo. En todo caso tiene una prosa impresionante para ser jardinero, y para despreciar el lenguaje como él lo despreciaba, solo una muestra: “It is pure on the background of shadows and can tell the truth as only a liar can tell it” la frase es una delicia para el que le guste la filosofía china por ejemplo “Es pura sobre un fondo de sombras y puede decir la verdad como solo un mentiroso puede hacerlo”.
Todo el pensamiento hindú es terriblemente enredado, parece que lo hubiesen hecho así a propósito para mostrar lo inútil que es pensar, a mi me cuesta muchoseguirlos y mucho más creer cosas como la reencarnación y otras cosas bastante tiradas de las mechas. Los chinos en cambio tienen las mismas ideas de base pero las simplifican al máximo, mientras la filosofía hindú o el budismo son unos enredos mayúsculos, la filosofía china es hasta un poco prosaica, usa los chistes y las historias divertidas y nunca le hace el quite a las contradicciones, las disfrutan. En fin, si quieren saber más de Sunyata vean este link con su historia completa. Yo ahora me voy a meditar, o sea a ver tele. Hasta mañana.