
Estoy en un aprieto. Este ha sido un año lleno de primeras veces, partiendo que por primera vez en 53 años presenté mi currículum, firmé un contrato de trabajo y estuve más o menos sujeto a horario en una oficina pública. Hay que pasar por todo supongo, y en ese sentido fue una experiencia muy buena. Pero ahora estoy enfrentado a una primera vez mucho peor: tengo que comprar un regalo de navidad.
Hasta donde yo recuerdo nunca he comprado un regalo de navidad ni de cumpleaños, los que me conocen bien saben de esta pequeña chifladura mía y me las arreglé para pasar toda mi vida sin hacer ninguno de los malditos regalos como acostumbra el común de la gente, creo que esta va a ser la última de una larga serie de concesiones que he hecho durante este año. Resulta que en la oficina hacen el asunto ese de “el amigo secreto” y en mi billetera está el papelito con el nombre de mi amiga secreta que, para colmo de mis desgracias, es una de mis amigas más cercanas.
Y ahí está el papelito, quemando en mi billetera ¿que diablos puedo regalar si yo estoy acostumbrado a decir en estas jocosas ocasiones “gracias, gracias, es mejor recibir que dar”? Pienso y pienso pero no se me ocurre nada, creo que lo que regale será malo, cualquier cosa, esta si que es desgracia. Diablos, diablos, rediablos.
A ver: ¿un peluche? cursi e inútil, ¿algo para el escritorio? que estúpido regalar cosas para el trabajo, ¿un juego de lencería erótica? capaz que me interpreten mal. Piensa tomasito, piensa. Me estrujo el cerebro tratando de pensar en algo, de haber sido un hombre le regalo una caja de Lyfestyles y quedo como rey, pero con una amiga tengo que mantener la compostura.
Esto me pasa por haber sido un miserable tacaño durante toda mi vida, si tuviera práctica no me habría hecho ningún problema para encontrar el regalo adecuado, pero ahora me estoy imaginando la situación: me toca decir quien es mi amiga secreta, expectación, suspenso, digo el nombre de la afortunada, todos se rien, bromas, mi amiga se pone contenta, le entrego el regalo, ¡que lo abra, que lo abra! gritarán los jotes, ella abre el regalo y se le congela la sonrisa, todo el mundo incómodo, mi amiga desilusionada y yo pateando la perra pensando en el maldito momento en que se me ocurrió entrar a trabajar a una oficina. De todas las experiencias difíciles que he pasado esta es la peor de todas, lejos.
Bueno, bueno mis queridos amiguitos. Como ya estamos cerca de esa fecha que detesto con toda mi alma, creo que es hora que ponga, como todos los años, mi jo-jo-jo saludo navideño correspondiente a este maldito 2007.