Tomas Bradanovic

13 diciembre, 2008

Este si que es problema

Archivado en: navidad, regalo — tombrad @ 10:57 pm


Estoy en un aprieto. Este ha sido un año lleno de primeras veces, partiendo que por primera vez en 53 años presenté mi currículum, firmé un contrato de trabajo y estuve más o menos sujeto a horario en una oficina pública. Hay que pasar por todo supongo, y en ese sentido fue una experiencia muy buena. Pero ahora estoy enfrentado a una primera vez mucho peor: tengo que comprar un regalo de navidad.

Hasta donde yo recuerdo nunca he comprado un regalo de navidad ni de cumpleaños, los que me conocen bien saben de esta pequeña chifladura mía y me las arreglé para pasar toda mi vida sin hacer ninguno de los malditos regalos como acostumbra el común de la gente, creo que esta va a ser la última de una larga serie de concesiones que he hecho durante este año. Resulta que en la oficina hacen el asunto ese de “el amigo secreto” y en mi billetera está el papelito con el nombre de mi amiga secreta que, para colmo de mis desgracias, es una de mis amigas más cercanas.

Y ahí está el papelito, quemando en mi billetera ¿que diablos puedo regalar si yo estoy acostumbrado a decir en estas jocosas ocasiones “gracias, gracias, es mejor recibir que dar”? Pienso y pienso pero no se me ocurre nada, creo que lo que regale será malo, cualquier cosa, esta si que es desgracia. Diablos, diablos, rediablos.

A ver: ¿un peluche? cursi e inútil, ¿algo para el escritorio? que estúpido regalar cosas para el trabajo, ¿un juego de lencería erótica? capaz que me interpreten mal. Piensa tomasito, piensa. Me estrujo el cerebro tratando de pensar en algo, de haber sido un hombre le regalo una caja de Lyfestyles y quedo como rey, pero con una amiga tengo que mantener la compostura.

Esto me pasa por haber sido un miserable tacaño durante toda mi vida, si tuviera práctica no me habría hecho ningún problema para encontrar el regalo adecuado, pero ahora me estoy imaginando la situación: me toca decir quien es mi amiga secreta, expectación, suspenso, digo el nombre de la afortunada, todos se rien, bromas, mi amiga se pone contenta, le entrego el regalo, ¡que lo abra, que lo abra! gritarán los jotes, ella abre el regalo y se le congela la sonrisa, todo el mundo incómodo, mi amiga desilusionada y yo pateando la perra pensando en el maldito momento en que se me ocurrió entrar a trabajar a una oficina. De todas las experiencias difíciles que he pasado esta es la peor de todas, lejos.

Hoy anduve por la feria del juguete y no encontré absolutamente nada que sirviera para regalar, mañana iré a la feria del domingo pero sospecho que va a ser más o menos lo mismo, este si que es problema.

24 diciembre, 2007

Nos estamos poniendo viejos y blandos

Archivado en: navidad — tombrad @ 11:08 pm

Por fin pasó toda la exasperante charada navideña. Como a las 11 de la noche me preguntaron si había arreglado la lámpara del living y recién ahí me di cuenta por qué me habían estado jorobando con la lámpara durante toda la semana pasada.

Como nunca comemos juntos no necesitamos la maldita luz, la lámpara se había echado a perder y yo no veía para que iba a perder mi precioso tiempo arreglando algo tan inútil. Pero empezaron a poner la jo-jo-mesa y a preguntar que pasaba con la lámpara, mientras yo agotaba mi repertorio de malas palabras intentando de que el famoso halógeno funcionara.

Al final mandé todo al diablo y mi suegra muy enojada se puso a instalar un viejo alargador con una ampolleta, Tomás Jr. lo enchufó y ¡¡Buuummm!! cortocircuito. Yo empecé a decir “propongo que no celebremos la estúpida fiesta” que al principio fue recibido con risas, pero al ver que lo decía en serio le fué crispando el humor a todos los demás.

El Tomás Jr. dijo que tenía sueño y que tampoco le interesaba, pero la Pilar y mi suegra firmes con las tradiciones, insistieron, mandaron al Tomás chico a dar la luz y todos a comer en la mesa en medio de la semi penumbra, la muda protesta de nuestra parte y de los intentos de don Pepe, mi suegro, de iniciar una conversación hablando de fútbol, que dicho sea de paso, no es un tema muy popular que digamos en la casa. En fin, solo se escuchó el ruido de los tenedores (pollo asado con ensalada rusa, helado de postre) y apenas terminamos cada cual se fue para su lado.

Luego vino todo el teatro de los regalos, como todos los años, la Pilar me dijo “tu no te mereces NADA” y yo me quejé amargamente una vez más porque el regalo no estuvo a mi altura. Me regalaron un desodorante (¿me encontrarán hediondo?) y un gel de ducha ¡que regalo más gay! en la foto aparezco indignado con el gel que dice “sports massage” ¡nada de masajitos conmigo señores! estaré viejo pero todavía no se me da vuelta el paraguas. En la foto pueden ver claramente mi cara de perplejidad.

En fin, después de todo eso la Pilar, el Tomás chico y mi suegra se fueron a ver a la familia con lo que volvió la paz a mi mente. Justo entonces me llama mi amigo el mouse diciéndome que por qué no nos juntamosa tomar un copete. Y como se dijo se hizo, nos juntamos, fuimos a la botillería El Gran Pirula y compramos dos Brahma Stout de litro y medio, y conversamos y tomamos, tomamos y conversamos hasta altas horas de la noche. Ahora son las 4:14 Am y ya estoy más o menos listo para meterme al sobre.

A todo esto la navidad produjo un milagro increíble: recibí un mail de mi compadre y amigo del alma, el Matute, no más de tres líneas, deseándome una feliz navidad. Es la primera vez en 29 años que lo conozco que me escribe sin pedirme ningún favor, los que conocen al Matute saben lo extraordinario de este gesto, debe haber estado curado porque de otro modo no se explica que el Matute haya dedicado unos minutos a saludarme desintersadamente. No hay caso, que mejor muestra que nos estamos poniendo viejos. y blandos; el Matutei de siempre jamás habría hecho algo así. Bueno, ahora si que me voy a la durma. Buenas noches los pastores.

Nos estamos poniendo viejos y blandos

Archivado en: navidad — tombrad @ 11:08 pm

Por fin pasó toda la exasperante charada navideña. Como a las 11 de la noche me preguntaron si había arreglado la lámpara del living y recién ahí me di cuenta por qué me habían estado jorobando con la lámpara durante toda la semana pasada.

Como nunca comemos juntos no necesitamos la maldita luz, la lámpara se había echado a perder y yo no veía para que iba a perder mi precioso tiempo arreglando algo tan inútil. Pero empezaron a poner la jo-jo-mesa y a preguntar que pasaba con la lámpara, mientras yo agotaba mi repertorio de malas palabras intentando de que el famoso halógeno funcionara.

Al final mandé todo al diablo y mi suegra muy enojada se puso a instalar un viejo alargador con una ampolleta, Tomás Jr. lo enchufó y ¡¡Buuummm!! cortocircuito. Yo empecé a decir “propongo que no celebremos la estúpida fiesta” que al principio fue recibido con risas, pero al ver que lo decía en serio le fué crispando el humor a todos los demás.

El Tomás Jr. dijo que tenía sueño y que tampoco le interesaba, pero la Pilar y mi suegra firmes con las tradiciones, insistieron, mandaron al Tomás chico a dar la luz y todos a comer en la mesa en medio de la semi penumbra, la muda protesta de nuestra parte y de los intentos de don Pepe, mi suegro, de iniciar una conversación hablando de fútbol, que dicho sea de paso, no es un tema muy popular que digamos en la casa. En fin, solo se escuchó el ruido de los tenedores (pollo asado con ensalada rusa, helado de postre) y apenas terminamos cada cual se fue para su lado.

Luego vino todo el teatro de los regalos, como todos los años, la Pilar me dijo “tu no te mereces NADA” y yo me quejé amargamente una vez más porque el regalo no estuvo a mi altura. Me regalaron un desodorante (¿me encontrarán hediondo?) y un gel de ducha ¡que regalo más gay! en la foto aparezco indignado con el gel que dice “sports massage” ¡nada de masajitos conmigo señores! estaré viejo pero todavía no se me da vuelta el paraguas. En la foto pueden ver claramente mi cara de perplejidad.

En fin, después de todo eso la Pilar, el Tomás chico y mi suegra se fueron a ver a la familia con lo que volvió la paz a mi mente. Justo entonces me llama mi amigo el mouse diciéndome que por qué no nos juntamosa tomar un copete. Y como se dijo se hizo, nos juntamos, fuimos a la botillería El Gran Pirula y compramos dos Brahma Stout de litro y medio, y conversamos y tomamos, tomamos y conversamos hasta altas horas de la noche. Ahora son las 4:14 Am y ya estoy más o menos listo para meterme al sobre.

A todo esto la navidad produjo un milagro increíble: recibí un mail de mi compadre y amigo del alma, el Matute, no más de tres líneas, deseándome una feliz navidad. Es la primera vez en 29 años que lo conozco que me escribe sin pedirme ningún favor, los que conocen al Matute saben lo extraordinario de este gesto, debe haber estado curado porque de otro modo no se explica que el Matute haya dedicado unos minutos a saludarme desintersadamente. No hay caso, que mejor muestra que nos estamos poniendo viejos. y blandos; el Matutei de siempre jamás habría hecho algo así. Bueno, ahora si que me voy a la durma. Buenas noches los pastores.

19 diciembre, 2007

Jo-Jo-Jo 2007

Archivado en: historias, navidad — tombrad @ 10:19 pm

Bueno, bueno mis queridos amiguitos. Como ya estamos cerca de esa fecha que detesto con toda mi alma, creo que es hora que ponga, como todos los años, mi jo-jo-jo saludo navideño correspondiente a este maldito 2007.

No recuerdo una sola navidad que hayamos pasado con plata cuando chicos, como mi mamá era optimista incorregible nos regalaba dibujos con los regalos ¿quieres un bluejean “Lee”? ahi lo tienes, y me pasaba un dibujo con un bluejean Lee auténticos y una camisa “Arrow”, cosas con las que soñé despierto durante varios años. Eso me enfurecía y todos se morían de la risa, especialmente mi mamá que tenía un humor negro envidiable.

Al final todo terminaba en chacota, en los intercambios de regalos imaginarios yo regalaba un papel que decía “caca” y les decía “den gracias que no coloqué el regalo real, que no me costaría nada”. Años después, cuando pasábamos las fiestas con mis primos Camilo y Mario la cosa era todavía más divertida, siempre de vacas flacas, cada año pasaba algo ridículo o extraordinario, esos fueron mis hermanos mayores durante esos años tan felices y que no volverán.

Un año en que la hambruna nos golpeó especialmente fuerte, mi tío Pipo se consiguió con un amigo español, que tenía la panadería “Ambos Mundos” que nos dieran un crédito para vender varias docenas de pan de pascua. Apenas recibimos pusimos un letrero en la casa y apareció el presidente del Centro de Padres y Apoderados de la Escuela de Los Nogales, cerca de nuestra población y nos compró todo lo que teníamos. Estábamos contentísimos porque vivíamos al día y pasar una pascua con plata era un milagro nunca visto antes.

Pero el tipo no era presidente de nada, era un estafador profesional que se llevó todos los panes y no supímos más de él, mientras mi tío Pipo reclamaba “Rebeca, me dejaste como la mona” nosotros quedamos primero estupefactos y luego furiosos. Hicimos un mono de trapo y le clavamos alfileres por si acaso, le hacíamos delicados cortes con una gillete para que le doliera más y por varios días lo estuvimos pateando, finalmente lo enterramos donde hacía caca nuestro gato Marat-Sade.

Iba a ser la primera navidad triste porque siempre se nos ocurría alguna broma o algo raro para ese día, en la noche llegó mi primo Camilo con aguardiente, leche y café para hacer un cola de mono pero no teníamos donde hacerlo, así es que usamos un lavatorio. Después nos dio asco y nadie se lo quería tomar, empezamos a lavarnos las manos por broma y le dimos de probar al gato. Cerca de las 12 llegan unos amigos del Cuerpo de Paz, con una torta de chocolate de regalo ¿y que les íbamos a ofrecer nosotros? ¡cola de mono por supuesto! la encontrarn exquisita, al final terminamos tomando todos. Esa fue una pascua que recordamos durante muchos años.

Mi última navidad divertida fue exactamente en 1967, de ahí para adelante fueron todas un asco hasta el día de hoy. Prefiero el año nuevo, mil veces.

Jo-Jo-Jo 2007

Archivado en: historias, navidad — tombrad @ 10:19 pm

Bueno, bueno mis queridos amiguitos. Como ya estamos cerca de esa fecha que detesto con toda mi alma, creo que es hora que ponga, como todos los años, mi jo-jo-jo saludo navideño correspondiente a este maldito 2007.

No recuerdo una sola navidad que hayamos pasado con plata cuando chicos, como mi mamá era optimista incorregible nos regalaba dibujos con los regalos ¿quieres un bluejean “Lee”? ahi lo tienes, y me pasaba un dibujo con un bluejean Lee auténticos y una camisa “Arrow”, cosas con las que soñé despierto durante varios años. Eso me enfurecía y todos se morían de la risa, especialmente mi mamá que tenía un humor negro envidiable.

Al final todo terminaba en chacota, en los intercambios de regalos imaginarios yo regalaba un papel que decía “caca” y les decía “den gracias que no coloqué el regalo real, que no me costaría nada”. Años después, cuando pasábamos las fiestas con mis primos Camilo y Mario la cosa era todavía más divertida, siempre de vacas flacas, cada año pasaba algo ridículo o extraordinario, esos fueron mis hermanos mayores durante esos años tan felices y que no volverán.

Un año en que la hambruna nos golpeó especialmente fuerte, mi tío Pipo se consiguió con un amigo español, que tenía la panadería “Ambos Mundos” que nos dieran un crédito para vender varias docenas de pan de pascua. Apenas recibimos pusimos un letrero en la casa y apareció el presidente del Centro de Padres y Apoderados de la Escuela de Los Nogales, cerca de nuestra población y nos compró todo lo que teníamos. Estábamos contentísimos porque vivíamos al día y pasar una pascua con plata era un milagro nunca visto antes.

Pero el tipo no era presidente de nada, era un estafador profesional que se llevó todos los panes y no supímos más de él, mientras mi tío Pipo reclamaba “Rebeca, me dejaste como la mona” nosotros quedamos primero estupefactos y luego furiosos. Hicimos un mono de trapo y le clavamos alfileres por si acaso, le hacíamos delicados cortes con una gillete para que le doliera más y por varios días lo estuvimos pateando, finalmente lo enterramos donde hacía caca nuestro gato Marat-Sade.

Iba a ser la primera navidad triste porque siempre se nos ocurría alguna broma o algo raro para ese día, en la noche llegó mi primo Camilo con aguardiente, leche y café para hacer un cola de mono pero no teníamos donde hacerlo, así es que usamos un lavatorio. Después nos dio asco y nadie se lo quería tomar, empezamos a lavarnos las manos por broma y le dimos de probar al gato. Cerca de las 12 llegan unos amigos del Cuerpo de Paz, con una torta de chocolate de regalo ¿y que les íbamos a ofrecer nosotros? ¡cola de mono por supuesto! la encontrarn exquisita, al final terminamos tomando todos. Esa fue una pascua que recordamos durante muchos años.

Mi última navidad divertida fue exactamente en 1967, de ahí para adelante fueron todas un asco hasta el día de hoy. Prefiero el año nuevo, mil veces.

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