
En mis ratos de ocio -que no son pocos- estoy repasando la Historia Universal de Carl Grinberg y veo como, a pesar que ha pasado un montón de siglos, los problemas siguen siendo más o menos los mismos, supongo que es bien ingenuo creer que lo que no se ha solucionado en el pasado se va a solucionar ahora. En casi cualquier período de la historia se repiten los mismos problemas aunque para mi gusto las historias más curiosas y entretenidas son las de Roma.
La Pax Romana fue un período que comenzó el año 27 antes de Cristo con el emperador Julio César y terminó el año 180 después de Cristo con Marco Aurelio. Fue un período inusualmente largo en que Roma estuvo prácticamente libre de guerras gracias a su predominio económico y militar sobre el resto del mundo.
Desde sus inicios hubo conflictos entre los patricios (gens, gente) y la plebe (plebeyos). Los patricios eran terratenientes de familias (gens) originarias, mientras que la plebe eran principalmente comerciantes y asalariados venidos desde el extranjero. En un principio gobernaban solo algunos patricios escogidos (los optimates o mejores), pero a medida que la plebe fue juntando poder y riquezas empezaron a exigir más derechos. Cansados de que los tramitaran y los usaran solo como soldados, un día se mandaron a cambiar para el Monte Sagrado, una de las colinas de Roma, para hacer su propia comunidad igualitaria.
Pero ambos grupos eran simbioticos y se necesitaban, así es que llegaron a un acuerdo y al Consul, que era un patricio, se agregó la figura del Censor que representaba a la plebe. El Consul decidía las políticas pero el Censor tenía poder de veto. Existía también un Tribuno de la Plebe, que representaba a los plebeyos en el senado y así se relajaron muchas de las tensiones sociales que habían mantenido a los romanos peleando entre sí durante muchos años. Cuando patricios y plebeyos comenzaron a entenderse Roma empezó a tener poder sobre todo el mundo.
Cuando la patria estaba en peligro, el Senado se disolvía y se entregaba, temporalmente, todo el poder a un Tirano, el más famoso de los tiranos fue Cincinato (de allí el nombre de la ciudad de Cincinatti en USA). Los comienzos de la Republica Romana estuvieron llenos de guerras, primero fueron destruídos por los galos y luego se recuperaron, luego estuvieron en guerra con Lacio, las guerras púnicas contra Cartago y así muchas más, sin contar con las múltiples guerras civiles.
Roma tuvo su propia versión de Evo Morales, en los hermanos Graco, Tiberio Graco se hizo elegir Tribuno de la Plebe impulsó la reforma agraria que repartía tierras para los plebeyos y limitaba a los latifundios a un máximo de 250 fanegas, Roma en esa época estaba plagada de corrupción, los optimates llegaban borrachos al Senado y los votos se compraban clandestina u oficialmente (repartiendo trigo del estado). Tiberio trató de hacerse reelegir, al márgen de la ley, para imponer su reforma y fué asesinado. Su hermano Cayo siguió el mismo camino y terminó igualito, asesinado. De la reforma agraria nunca más se supo.
La historia de Roma estuvo llena de personajes interesantes como Catón, que odiaba a las innovaciones y los adornos de las mujeres, cosas que persiguió durante toda su vida, al final a este gran misógino, le levantaron una estatua por su intransigencia. Otro que se hizo famoso fue Cicerón, por sus encendidos ataques hacia sus enemigos y críticas a las costumbres de la época. Roma tuvo muchas formas de gobierno, desde una aristocracia de optimates, la república, y el imperio que para efectos prácticos fué una monarquía.
La inclusión de la plebe llevó rápidamente a la demagogia, Cicerón escribió a su hermano menor sobre ese arte: “Hay que hacer la comedia de tal manera que el pueblo crea que uno es amable por naturaleza…La mímica es muy importante y debe ser cuidada como la voz”. Eran los años del pan y circo, cuando los ambiciosos sobornaban a la plebe con espectáculos para hacerse elegir Tribunos de la Plebe.
Así lo hizo Julio Cesar, que fué junto con Augusto y Marco Aurelio, fué uno de los más grandes emperadores, que llegó al poder sobornando a los plebeyos, lo que lo convirtió durante muchos años en “el más insolvente de los romanos”, luego participó en la Guerra de las Galias que lo trajo de vuelta victorioso y con el poder militar en la mano, después de algunas peripecias disolvió de hecho la república y gobernó como Emperador, terminando con años de guerras civiles, así empezó la Pax Romana de la que hablaba al principio. Fué también uno de los más grandes escritores de su época y murió asesinado en una conjura de Brutus, Casio y Marco Junio, después de dar 40 años de Pax Augusta a Roma.
Augusto debe ser el personaje más extraordinario de la historia de Roma, simpatizaba con la democracia pero nunca fue tan tonto como para aplicarla para sí, se hizo elegir Consul Vitalicio y Censor de las costumbres al mismo tiempo, acumulando todo el poder en su mano.
Grimberg escribe sobre la república romana: “Se vendía el voto al mejor postor. Pero aunque fuese alto el precio de estas campañas electorales los candidatos afortunados recuperaban con creces sus fondos…las exacciones de las que se hicieron culpables los procónsules, constituyen uno de los capítulos más negros de la historia de Roma”.
Díganme ahora si la historia no se repite…