Anoche veníamos bajando a la selva desde Juliaca por un camino infernal que todavía están construyendo y en plena noche a las 01 AM nos pilló un derrumbe que voló la mitad del camino, no sé como no nos matamos o como dejan usar ese camino que recièn lo están afirmando.
Fué la noche más larga de mi vida, “dormimos” en el bus -la verdad es que llevo dos días sin dormir- en una orilla de la bajada y al amanecer nos vinimos a pie hasta Olaechea (más de 1 hora caminando entre una nube de mosquitos) menos mal que el repelente hasta el momento ha funcionado (y la parka, el gorro, etc).
Y ahora estoy varado en Oleachea que es un pueblito muy lindo que rehicieron como base para los trabajadores de la carretera transoceánica que están construyendo. Con suerte vendrá mañana un bus al rescate, si no, solo Dios sabe cuando salgo de acá ¿aventuras quería? por ahora ya no quiero ni una más. Olaechea es un pueblo de ensueño, justo en la ceja donde empieza la selva al pie de la inmensa cornisa que baja desde 5.000 metros sobre el nivel del mal a cero, tiene Internet satelital, cascadas espectaculares, ríos, aguas termales y está enchulado por la compañís de la carretera transoceánica, no tengo muchas ganas de irme.
Ultima hora, parece que hay un camión que están reparando y sale a las 2 PM, deseenme suerte. Ya se terminaron los barrancos, ahora vienen los mosquitos, parecen nubes. Falsa alarma, el camión no acepta llevar solo 4 pasajeros (los que bajamos caminando) así es que hay que esperar a ver si llegan más. En fin ¿no quería aventuras? ahi están, después les cuento en detalle, por mientras unas pocas fotos aquí.