
Pasó más o menos lo que se esperaba en Bolivia: según los primeros conteos Evo Morales fué ratificado con algo más de un 62% de los votos, revocaron a los prefectos opositores de Cochabamba y La Paz y al oficialista de Oruro, los demás fueron todos confirmados.
Tanto jaleo para nada, al final la situación en Bolivia sigue en el mismo estancamiento, Morales subió su votación y desbancó a Manfred Reyes, el más extremista de sus opositores, pero no hay garantía que lo vaya a reemplazar algún oficialista, como probablemente ocurrirá en La Paz.
Menos mal que no aplicaron el absurdo sistema que el MAS pretendía inicialmente, eso le habría quitado mucho prestigio a la elección, al final fue el 50% más uno para los prefectos y el 53.7$ más uno para Morales, fue una elección limpia y con alta participación pero más que nada simbólica porque prácticamente no cambia la correlación de fuerzas. Todo para nada.
Y en Arica ya están apareciendo los rayados de muralla por las elecciones municipales. Esa es una de las pocas cosas en que creo que los chilenos nos hemos civilizado un poco con el tiempo, recuerdo que en los sesentas y setentas durante todo el año las murallas eran cubiertas de propaganda política de todo tipo, desde la brocha gorda hasta el empapelado masivo. Luego vinieron los 16 años de los militares sin ni una raya en las murallas y parece que desde 1990 los políticos se dieron cuenta del rechazo que provocan estos rayados y papeles , con los años ensucian cada vez menos. En algo que mejoremos.
Que desagradable es la política, no existe ni un solo partido decente. Tal vez la UDI en sus inicios tuvo alguna mística y buenas intenciones, tal como fué la Democracia Cristiana cuando empezó en los cincuentas, pero ya está descompuesta igual que todos los demás. Además esa exagerada dependencia que siempre tuvo con cierto sector de los curas es algo que personalmente me causa repelencia, del resto de los partidos políticos mejor ni hablar: ladrones, hipócritas, en fin, lo peor que tenemos.
Y hablando de cosas desagradables no se imaginan como detesto las olimpiadas, en verdad hay dos cosas en este mundo que me enfurecen: la mala televisión y los espectaculos deportivos. Creo que los hinchas son la quintaescencia del tarado, del pobre diablo que se apasiona por las cosas que otros pueden lograr. Y las olimpiadas, como los mundiales de futbol son la catedral de la estupidez, que da pie para toda clase de ideas superficiales. Por estos días vemos a gente aparentemente inteligente hablando las estupideces más grandes acerca de China basados en el espectáculo de inauguración de los juegos ¡por Dios, si es solo un show! extrapolar todo ese despliegue de propaganda -a un costo astronómico- a la supuesta “grandeza” de un país clásicamente fascista es típico de la manera de pensar de los hinchas, es decir de los idiotas. He dicho.